Harán Mercadería de Vosotros – Libro PDF – Michael Clark & George Davis

Aquí les presentamos otro excelente material, muy directo y también equilibrado, con abundante Escritura y excelente interpretación de dichos pasajes. Una clara y seria advertencia al pueblo de Dios acerca de los falsos ministros que toman la piedad como fuente de ganancia. Apto para todo nivel de comprensión. 100% recomendable.

diarios de avivamientos

¿es esta la voluntad de Dios para ti?

 

Entonces, ¿Hacia donde se dirige la Iglesia hoy?

En una reciente publicación de la revista Forbes titulada “Capitalismo cristiano, Mega-iglesias, Mega-negocios” , la autora, Luisa Kroll, escribe, “Quizá las iglesias no sean tan distintas de las empresas.” Después de eso procedió a dar una lista de un número de Mega-iglesias de hoy, anotando las similitudes entre ellas y la América empresarial. “Bienvenidos a los mega-negocios de las mega-iglesias”, escribe Kroll, “en la que los pastores con frecuencia actúan como ejecutivos y usan tácticas de negocio para lograr que sus congregaciones crezcan. Esta aproximación empresarial ha contribuido al crecimiento explosivo de las mega-iglesias.”

No debería sorprendernos si una publicación como la de Forbes reconoce un gran negocio en las mega-iglesias. Eso es exactamente lo que son, ¿Y quien mejor para confirmar este hecho que Forbes, la principal revista de negocios de la nación?

Cuando sigues leyendo el artículo, queda bien claro que lo que inicialmente pensamos que era una escandalosa exposición, en realidad era una alabanza, llenando a las iglesias de halagos por haber llegado a hacer las cosas correctamente. Kroll continúa mostrando como ayudar a las iglesias en su crecimiento también se ha convertido en un gran negocio. De hecho, hay una empresa, Kingdom Ventures [Empresas del Reino], que no hace otra cosa que “ayudar a las iglesias pequeñas a hacerse grandes con la tecnología”. Su nuevo libro titulado Pastor-ejecutivo, que enseña a los pastores a pensar como empresarios, pronto va a llegar a las estanterías de las librerías cerca de ti.

Cualquiera que alguna vez haya tenido una relación con el Cristo vivo debe preguntarse, “¿Desde cuando depende Jesús de los métodos de los negocios del mundo y su tecnología para promocionar el evangelio del Reino y hacer crecer a Su Iglesia?” ¿Es esta la roca sobre la que Él dijo a Pedro que edificaría Su Iglesia—las prácticas comunes del mundo de los negocios? Si Dios añadía a la iglesia diariamente a cuántos habían de ser salvos, ahora vemos una iglesia que se reproduce ella misma atrayendo el sentido del gusto del mundo. Si el Espíritu de Dios un día atraía a la gente, ahora la gente es seducida con el sensacionalismo y en la diversión. Esas grandiosas producciones y la publicidad que las promocionan, le cuestan buenos billetes.

Esto no es nuevo:

Un monje dominico contemporáneo de Francisco de Asís, visitó Roma. El Papa le obsequió con una excursión, mostrándole los extensos tesoros del Vaticano. Después le dijo el Papa, “Bueno, san Pedro ya no puede decir más: ‘no tengo ni oro ni plata”, a lo que el dominico respondió: Tampoco puede decir, ¡Levántate y anda!”.

Opresión y Ofrendas

Dar el diez por ciento de sus ingresos netos es parte de ese espíritu de opresión que demandan los líderes de sus seguidores. No hay ningún lugar en la Biblia en el que se exija al pueblo de Dios que dé para que un puñado de líderes religiosos puedan vivir como reyes. Lo que si encontramos en el Antiguo Testamento es un llamado al pueblo de Dios a traer un décimo del incremento de sus cosechas y rebaños al tabernáculo del Señor para celebrar ese incremento y festejar delante del Señor. Pero en ningún lugar se les exigía que dieran un diez por ciento de sus ingresos netos o de sus aumentos a los sacerdotes.

En el Nuevo Testamento es incluso más perceptible que las cosas que daban los fieles procedían de la abundancia extra y el propósito de darlas era satisfacer las necesidades de los que no tenían. Su obra de amor era tan grande que esas cosas eran distribuidas a todos los que tenían necesidad, de manera que nadie tenía falta de nada. Hoy, al ver los enormes edificios, las decoraciones llamativas, y los enormes salarios que cobran los pocos que están en control de las iglesias, es demasiado obvio que esta misma clase de benevolencia hacia el más pequeño del reino, es algo del pasado. Por todas partes vemos el fruto del opresor y del que amasa oro, y una vez más se cumple la profecía de los últimos tiempos.

¿Qué pasó con el Evangelio a los pobres?

Nosotros damos honra a los ricos que son pobres en fe y explotamos a los pobres que son ricos en fe. Todo esto solo va de honrar las técnicas del marketing moderno.

¿Puede ser la propiedad nuestra fuente de problemas?

Más tarde, en una aldea samaritana, un hombre llamado Simón que había practicado la brujería, vino a Cristo mediante el ministerio de Felipe. Cuando vio que el Espíritu Santo era dado a los nuevos convertidos mediante la imposición de manos de Pedro y de Juan, se ofreció a comprar el don para que él también pudiera tener este poder mediante la imposición de sus propias manos. A lo que Pedro contestó: “Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios puede ser comprado con dinero. No tienes parte ni razón en este asunto porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete de esta maldad, y ora por si Dios perdona este pensamiento de tu corazón. Porque veo que en gran veneno de amargura y lazo de iniquidad estás.” (parafraseado).

La mercadería aquí es descrita como un veneno amargo que trataba de conseguir una entrada en la iglesia infante. Es evidente que Satanás finalmente tuvo éxito una vez que los apóstoles se hubieron marchado. Hoy día es una práctica aceptada tener grandes conferencias a cambio de grandes sumas de dinero. A los que asisten a dichas conferencias se le dice que los modernos “apóstoles y profetas” impondrán sus manos e impartirán dones espirituales y ministerios. ¿En que se diferencia esto del pecado de Simón? ¿Compra su don un verdadero ministro de Dios, y obtiene ganancia con su venta? ¿Es dueño de su don del que en realidad ha sido hecho mayordomo? No si leemos correctamente las parábolas de Cristo respecto de la mayordomía.

La actitud de Jesús hacia el Dinero y la ganancia terrena

diarios de avivamientos

donde esté nuestro tesoro allí estará nuestro corazón

Con frecuencia alguien planta una iglesia y ésta crece más allá del tamaño del edificio en el que se han estado congregando. Entonces se decide construir un edificio mayor para contener a los fieles. ¿No se les habría ocurrido alguna vez que esto pudiera ser un gran momento para descentralizar y enviar a los fieles a cumplir la gran comisión?

Esto podría ser una gran oportunidad para extender el Reino verdadero hecho de piedras vivas en lugar de despilfarrar el dinero en un reino hecho de ladrillos, madera y hojarasca. Por causa de la codicia, derriban sus viejos graneros y los construyen aún más grandes para poder almacenar el incremento bajo un techo, ¡más dinero, más reputación por tener la iglesia más grande en la ciudad, además del salario más alto!

Nuestros corazones van a estar donde estén nuestros tesoros. Si acumulamos para nosotros mismos, nuestros corazones se centrarán en la tierra y en las riquezas que hayamos atesorado aquí.

¿Cómo nos hacemos ricos para con Dios? Encontramos la respuesta en Lucas 12:33-34: “Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.”

Nos hacemos ricos para Dios vendiendo lo que tenemos y dándolo a los pobres. No hay otra forma de cambiar moneda terrenal por moneda celestial. Estas no son nuestras enseñanzas sino las de nuestro Señor.

Si la ganancia terrena es nuestro objetivo, se probará que los embusteros somos nosotros. Por todas partes vemos a hombres de iglesia almacenando tesoros en la tierra. Construyen grandes edificios, organizaciones, cuentas bancarias, planes de pensiones y mansiones impresionantes. Acumulan coches lujosos, carísimos jets privados y toda clase de riquezas, como si este mundo fuera la única recompensa que fueran a tener. ¿Es ésta la vida manifestada por Jesús y Sus discípulos al consagrar sus vidas en devoción al Padre y a Su Reino? ¿Es esta la vida de aquellos que “moraban en cavernas, vestían pieles de animales, de quienes el mundo no era digno”?

¿Trataron los primeros apóstoles de hacer de la predicación del Evangelio un medio de vida?

Por todas partes, oímos a ministros tratando de justificar su deseo de ganancia y de desplumar al rebaño de Dios. ¿Cuál fue la actitud de los primeros líderes que guiaban al pueblo de Dios por el ejemplo que habían visto en Jesús? Considera las palabras de ellos:

“Y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.” (1ª Corintios 7:31)

“Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” (Hechos 20:33-35) (¡mirar bien el contexto! ¿a quién se lo está diciendo Pablo, a la iglesia o a los líderes de la iglesia?)

Cuando Pablo dijo “Es más bienaventurado dar que recibir”, hablaba a los que ministraban, a los ancianos.

¿Por qué razón “el obrero es digno de su salario” nunca se aplica a la hermanita que se ha pasado la vida en la iglesia enseñando escuela dominical a los niños?

Cuidado con los hombres ociosos y malos—Ministros del mercado

El hombre hará cualquier cosa para justificar su búsqueda de riqueza, incluso transformando el marketing en ministerio.

¿Hay alguien hoy que ministre en sencillez y que crea realmente que si escucha al Señor y Le obedece, el Señor mismo se encargará de que su obra y los gastos que conlleve, sean satisfechos sin necesidad de pedir ni de cobrar por nada? No fue hace mucho que los hombres de fe creían que “Lo que Dios comisiona, Él se compromete a financiarlo”. ¿Hay alguien que como Pablo, tenga temor de traer estorbo al evangelio de Cristo buscando ganancia material en el nombre de Cristo? ¿Queda alguna clase de integridad entre los que se llaman a si mismos por SU nombre en esta generación?

¿Están todos corrompidos por la codicia? ¿Hay alguien que predique el evangelio sin cobrar por ello?

¿Bueyes trillando el grano?

Cuando advertimos a los hermanos del peligro de buscar ganancias deshonestas en nombre del ministerio, con frecuencia nos citan el siguiente pasaje en su propia defensa. “No pondrás bozal al buey que trilla” (1ª Timoteo 5:18).  Ahora miremos de cerca la analogía que dio Pablo.

Imagínate que eres un buey atado a su yugo, es decir, a una viga de madera, y forzado a trazar círculos todo el día, empujando una piedra de molino que va aplastando el grano. ¿Es consciente el buey del almacenamiento del grano que él mismo hace por su esfuerzo? ¿Almacena todo el grano que puede por sí mismo? ¿O simplemente come lo suficiente para seguir sirviendo a su amo, sin ninguna otra clase de ganancia? Si vemos las vidas que vivieron Jesús, Pablo y los otros apóstoles—vidas consagradas en servicio desinteresado a Dios—el ejemplo del buey comienza a entrar en su perspectiva correcta.

Cuando Jesús dijo que Su reino no era de este mundo, eso es exactamente lo que quería decir. Cuando Él y los apóstoles murieron dejando atrás este mundo, el único legado que dejaron fue un legado de riquezas almacenadas en el Cielo, y no aquí en la tierra. Vivieron para servir al Padre. Fueron verdaderos bueyes espirituales, trillando un trigo precioso y almacenándolo para Él, no para la ganancia de ellos, sino para el beneficio de los santos y del Reino del Padre.

Si tuviéramos que aplicar la analogía de Pablo a los líderes de la Iglesia de hoy, el buey tendría que comer todo el grano o almacenarlo en su propio granero, ¡convirtiéndose él mismo en el principal beneficiario del trillado!

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HARAN MERCADERIA DE VOSOTROS, Michael Clark & George Davis – diarios de avivamientos

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Compartiendo las gloriosas páginas de la Historia de la Iglesia.
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