David Diamond ¿un siervo de Dios que ha caído o un hombre de doble vida?

Teniendo yo unos 16 años de edad, y muy pocos meses de haber recibido la luz del Evangelio, solía esperar ansiosamente que llegara el sábado. No para reunirme y salir con los amigos, sino para ver el programa del famoso evangelista Jimmy Swaggart. ¡Como predicaba! y ¡cuánto le admiraba yo!, aun conservo su libro autobiográfico Cruzar el Río ,que creo fué el primer libro cristiano que compré. Lloraba al escucharlo, sinceramente amaba su testimonio.

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Jimmy Swaggart

Pero un día llegó la trágica noticia de “su caída”, que aparte de conmocionar al mundo evangélico, a mí me dejó en shock. Mi admirado predicador, el ejemplo que yo quería seguir, el que conmovía mi corazón con sus prédicas había “caído”, mi fe sufrió una de sus primeras y grandes pruebas. Le pregunté al Señor ¿porqué permitía a un siervo suyo llegar tan alto para luego dejarlo caer así sin más? ¿servir al Señor tantos años para que después por un tropiezo todo se venga abajo?…Con el tiempo fui comprendiendo que aquello no era una caída, que Jimmy Swaggart no cayó de un día para otro abruptamente, aquello se trató de un deslizarse poco a poco, consciente y voluntariamente, hasta hundirse en el lodo, no una caída sino una doble vida. Recordemos que Swaggart fue descubierto con una prostituta en 1986, y a pesar de ser confrontado por hombres de Dios no le dio importancia al asunto y siguió predicando hasta que fue denunciado en las Asambleas de Dios; y en febrero de 1988 se vio obligado a confesarlo públicamente. Las Asambleas de Dios disciplinaron a Swaggart, pero este rompió la disciplina tres meses más tarde y continuó predicando en público asegurando que si dejaba de predicar se perderían multitudes de almas. Como consecuencia de esta desobediencia las Asambleas de Dios le retiró sus credenciales y su apoyo. Pasaron tres años de esto y la policía encontró a Swaggart  con otra prostituta, estaba más que claro, lo de este famoso televangelista no había sido una caída sino una doble vida, una doble moral. Después de este triste caso han sucedido muchos otros que han sacudido a la Iglesia.

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David Diamond

David Diamond es muy conocido en la iglesia latina, al menos en la denominación Pentecostal, y debo reconocer que más de una vez vi y escuché sus conferencias por internet, me resultaba agradable su forma de ser, es de aquellas personas con las cuales me sentaría un rato a dialogar animadamente. David tiene muchos admiradores y muchos detractores, yo voy ha hablar desde la posición mas neutral que pueda. Ningún cristiano, en su sano juicio, condenaría a otro, no nos envió el Señor a condenar sino a proclamar su perdón. El Maestro dijo: “No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.” (Lucas 6:37), claro que para aplicar correctamente este versículo debemos completarlo con el siguiente: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.”  (Juan 7:24) Esta claro que Jesús nos prohíbe juzgar según las apariencias, pero nos manda juzgar con justo juicio, y todos sabemos que juzgar no es lo mismo que condenar, y condenar solo le corresponde a Dios.

Juzgar tiene el significado de “valorar, conceptuar, considerar, decidir, establecer, formar juicio u opinión sobre algo o alguien”. ¿Y que pasa con los líderes, con los “siervos de Dios”, con los ministros? ¿podemos o debemos juzgarles? Para resolver esto veamos lo que dice la Escritura:  “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. (Hebreos 13:7) La clave está en el término considerad, que como pueden comprobar es parte de la definición de juzgar. ¿Qué debemos considerar, qué debemos juzgar? no a las personas sino a su conducta, y si esa conducta es aprobada entonces se nos manda a imitar su fe.

La cuestión a considerar es que hay una abismal diferencia entre “caer” y “llevar una doble vida”. Un siervo de Dios puede tener un mal día como cualquiera, puede levantarse con dolor de muelas, cansado, agobiado, puede ir por la calle con su esposa y de repente alguien le falta el respeto a ella, entonces el siervo de Dios puede reaccionar de mala manera, puede llegar a explotar y propinarle un puñetazo a quien ofendió a su esposa, eso es una caída, un  pecado, un tropìezo. Pongo este torpe ejemplo, pero pueden ser un sinfín de cosas que todos podemos cometer, y que los siervos de Dios no están exentos pues son de carne y hueso al igual que el resto.

Ahora, pensemos por un momento en el apóstol Pedro cuando negó al Señor ¿pecó, tropezó, cayó?, si, pero Pedro no vivía en una vida de pecado, él amaba al Señor, fue probado y falló; es decir pecó pero no practicaba el pecado. Ahora veamos a otro apóstol, a Judas Iscariote, quien al igual que Pedro recibió autoridad para echar fuera demonios, sanar enfermos y proclamar el Reino de Dios (Lucas 10). Como todos saben Judas traicionó y entregó a Cristo, es decir pecó contra Dios. Pero ¿cual era la diferencia entre estos dos apóstoles que pecaron? La respuesta está en Juan: 12:4-6 “Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar:  ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.”  La diferencia era que Pedro no solo creyó en Cristo sino que fue transformado, moldeado, regenerado, hecho una nueva criatura por su Maestro. En cambio de Judas, igualmente apóstol, predicador y con autoridad similar a la de Pedro, dice la Escritura que era ladrón, fue ladrón antes de creer en Cristo y siguió siéndolo después, no hubo cambio alguno, por fuera apóstol por dentro ladrón. Era, eso nos da ha entender que Judas practicaba una doble vida, una doble moral, él no fue un siervo que cayó en un momento de debilidad (como Pedro), él practicó el pecado siempre, a sabiendas, sin arrepentimiento interior, con pleno conocimiento de lo que estaba haciendo.

En la Pasión de nuestro Señor sucedieron estas dos cosas: un apóstol cayó (Pedro) y un apóstol fue desenmascarado (Judas), el resultado fue bien distinto; el primero se arrepintió, sus lágrimas fueron genuinas, no sintió dolor por si mismo sino por su Señor a quien amaba, por ello fue levantado, restaurado, confirmado en el apostolado y hoy sigue siendo ejemplo a imitar por millones. El segundo, sintió remordimiento pero no verdadero arrepentimiento, su dolor no fue traicionar a Cristo, sino las consecuencias que eso le significaría, y en su egoísmo y pecado se suicidó.

No sé en cual de los dos casos se enmarca la situación de David Diamond, sólo él y el Señor saben si ha sido una caída o una doble vida, un engaño continuo, un tropiezo o una doble moral. Lo que si tengo claro es que nadie puede engañar al Señor, así como el caso de Jimmy Swaggart salió a luz, y se demostró que ahí no hubo caída, sino meses y hasta años de pecar sin arrepentimiento, de practicar el pecado, de deslizarse en el lodo, así saldrá a luz todo lo demás. Porque aquí no está en juego la reputación de un hombre, aquí lo que debe prevalecer es la honra de Cristo, que su nombre no sea vituperado en medio de los incrédulos por causa de los malos creyentes, y también debe importarnos, y mucho, las víctimas de estos acontecimientos; es decir los cientos de hermanos nuevos o débiles aún en la fe que se preguntan en estos días si vale la pena seguir adelante o el cristianismo es una hipocresía más.

Si David Diamond cayó, tropezó, cometió un error, estamos convencidos que la misericordia y el amor de Dios le cubrirán con perdón y restauración, y sus hermanos en la fe estaremos ahí para apoyarle. Pero si el arrepentimiento no es genuino, si es solo remordimiento, o dolor por perder el prestigio o el poder, si detrás de esto hay meses y aún años de fingir, de llevar una doble vida, profanando descaradamente los púlpitos y los altares donde predicó, abusando de su posición de autoridad para cometer fechorías, que sepa entonces que si bien nosotros no le condenaremos, sí consideraremos, juzgaremos  su conducta con justo juicio como nos manda la Escritura y no imitaremos su fe, porque estamos cansados, hartos de los ministros de doble vida, demasiado daño ya han hecho, demasiado dolor han causado como para que nosotros permanezcamos en silencio, mirando para otro lado.

“Una oveja puede caer en el lodo,

pero solo los cerdos se revuelcan en él”

                                               Charles Spurgeon

  Gabriel LLugdar – diariosdeavivamientos@gmail.com

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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6 respuestas a David Diamond ¿un siervo de Dios que ha caído o un hombre de doble vida?

  1. Muy acertado comentario!

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  2. Maria Helena dijo:

    Excelente!!!

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  3. jazzpri24 dijo:

    Totalmente de acuerdo… Dios no puede ser burlado, y el derecho de juzgar le corresponde solo a El, y a nosotros clamar misericordia para no caer, y el que este santo santifiquese más y el inucuo siga con su iniquidad…y como dijo Pablo a Timoteo ‘Cuidate de ti mismo’. Dios nos guarde!.

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  4. César dijo:

    Cuando “ricky martin salió del clóset” mi hijo tenía 5 años y por ser un acontecimiento de interés público fué muy difícil explicarle a mi hijito que significaba ser homosexual y sus tristes implicaciones a nivel social y a la Luz de la Biblia. ( Y QUE TIENE QUE VER ESO? SE PREGUNTARA USTED )…..
    Ahora que tiene 11 años es igualmente difícil explicarle las tristes implicaciones a nivel social y a la Luz de la Biblia cuando una persona tan influyente que sirve a Dios comete éstas graves faltas.
    Es mi oración de todos los días que YO, SU PAPA, sea un buen ejemplo que sus ojitos puedan ver, y mi conzuelo saber que éstos acontecimientos son el fiel cumplimiento de las Sagradas Escrituras de que la Venida del Señor está cerca.

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  5. alex dijo:

    Para corregir David daimond no es predicador de iglesias pentecostales es predicador de iglesias trinitarias y además la doctrina trinataria no es bíblica es católica por eso todas las iglesias trinitaria tienen que aceptar el ECUNEMISMO son las misma doctrina la falsa religión del falso profeta.

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