La Americanización del Cristianismo

Inculcar la versión americana del cristianismo a otras culturas —con una falta de respeto total y absoluta hacia la forma de vida de esos pueblos, su folklore y cultura— supone una influencia de tan graves consecuencias que llevará siglos enmendar el entuerto. ¡Es una tragedia de incalculables proporciones!

Este mundo está a punto de vivir una de las experiencias más lamentables del cristianismo jamás contempladas en las páginas de la historia… ¡el cristianismo americano como expresión universal del cristianismo!
¡Una catástrofe irrepetible!

En Diarios de Avivamientos queremos dar a conocer todo lo que conforma la riqueza de la Historia de la Iglesia, en sus distintas manifestaciones. Así pues daremos lugar en esta ocasión a un libro que fue escrito hace mas de 20 años, y dio empuje a un movimiento singular. Su autor Gene Edwards, fue pastor y evangelista Bautista, hasta que un día influenciado por su estudio de la iglesia primitiva y su admiración por el movimiento anabaptista dejó la denominación y las estructuras eclesiásticas. Es decir entró en el movimiento que se conoce (entre varios nombres) como las iglesias en las casas, o iglesias orgánicas, o comunidades de hermanos, en fin, todo lo que no sea una iglesia estructurada. En sus propias palabras lo explicó así:

“No abandoné la teología evangélica. Las doctrinas históricas de la fe protestante son mías mientras viva. Lo que dejé fue la práctica del protestantismo evangélico. Nunca lamentaré esa decisión. Es más, sólo deseo que el Señor guíe a más personas llamadas por Dios para andar esta senda.”       (Gene Edwards)

A partir de entonces comenzó a denunciar enérgicamente la “americanización del cristianismo“,  la imposición de un evangelio según la perspectiva norteamericana, sin respetar la idiosincrasia, o rasgos antropológicos de lugar evangelizado. Poniendo como ejemplo de la correcta evangelización las obras de predicadores ignorados en América, pero con ministerios muy fructíferos como  Bakht Singh en la India, Prem Pradham en Nepal y Watchman Nee en China. Podemos estar o no de acuerdo con su postura, que a veces toma un tinte extremista, pero no podemos negar que este libro contiene unas verdades palpables, los latinoamericanos somos testigos del daño que ha hecho y está haciendo ese concepto de iglesia venido del “Norte”, que ignora nuestra cultura e idiosincrasia. Juzguen ustedes mismos.

la americanización del evangelio

La americanización del cristianismo

Jamás subestimes el poder de la americanización de los cristianos. Ya hemos tenido éxito en americanizar la iglesia protestante en Latinoamérica, África y Asia. Acabarás uniéndote a ellos o pasarás de moda.

Permíteme que te presente algunos términos nuevos: “orgánica” —hija de vuestra tierra— “una expresión de la iglesia que es una expresión de vuestra propia cultura”… “la iglesia espontánea e indígena”.
¡Una expresión espontánea, indígena y orgánica de la iglesia! Leed esas palabras detenidamente. Orgánica. Hablo de una expresión de la iglesia que es oriunda de tu país. Descubrir una expresión de la iglesia que encaje con tu cultura. Que se descubre, no que se importa.

Como americano, me quedo petrificado ante la superficialidad de mi propio pueblo, un pueblo que anda sirviendo en tantos países. Esto es especialmente doloroso de contemplar en lugares recién abiertos al exterior. Me hipnotiza el poco respeto que te tienen, a ti, a tu cultura, y a tus costumbres. (¡La mayor parte de nosotros americanos ni siquiera sabemos que tenéis alguna!). Pero sobre todo, lo que no puedo entender es cómo somos capaces de hacer lo que hacemos. ¿Es que en América nadie estudia la historia de las misiones? ¿Es que nadie se acuerda de los libros de Roland Allen? (Misionero)
Este hombre clamaba por una reforma de las misiones británicas y americanas, y de la forma en que evangelizamos, y de nuestros métodos occidentales para fundar iglesias, y de nuestro trato despiadado hacia toda obra y obrero que no es occidental. No escuchamos a Roland Allen. Continuamos americanizando el cristianismo.

Al leer el Nuevo Testamento nunca somos capaces de ver una iglesia que se exprese de una forma nativa y a la par de su propia cultura. Lo que los americanos vemos cuando leemos el Nuevo Testamento es el cristianismo norteamericano.

Párate un momento y mira lo que estás haciendo. Te encuentras con un obrero cristiano local y lo atraes a tu organización con dinero americano. Le conviertes en un molde exacto de tu obra, de tu ministerio, de tu organización, de ti mismo, y de América. Sea del este o del oeste, un salvaje o un estudiante de universidad, de la jungla o de la ciudad, usas el mismo manual, escrito en América, repleto de métodos americanos y de mentalidad americana. Usas el mismo manual en cada nación, en cada tribu, cultura, lengua, da igual dónde vayas. ¿No te das cuenta de que tu obra es americana? Poco te importa que la gente tenga una cultura muy diferente a la americana, sigues guiándote por los métodos del manual con el que te enseñaron. (El primer paso podría ser tirar ese manual. A lo mejor el segundo sería volver a casa y tratar de poner en práctica una forma nueva y radical de ver la vida de la iglesia y el evangelismo en América… aquí, en tu propia tierra.)
Te empeñas en hacer de la propaganda de la cultura popular americana tu principal medio de evangelismo… aunque esto signifique la destrucción de otra cultura, y lo que es peor, aunque se trate de empujar a tus conversos a una iglesia al estilo americano, un estilo de iglesia que tú mismo consideras muerto.
Nada importa las costumbres y la cultura de un país; no te desvías ni un ápice del manual. La fórmula es precisa. Sabes exactamente lo que vas a crear. Y escribes a casa cartas estremecedoras describiendo las grandes cosas que estás llevando a cabo.

¡¡no fuiste llamado por Dios para expandir la cultura americana!! Pero a eso te dedicas. Las veinticuatro horas del día.

Todo lo que sea cristiano pronto se verá igual por todo el planeta. Es lo que hicieron los católicos durante la Edad Media… una expresión universal de la iglesia que sacrificaba toda lengua, raza, cultura, tribu o situación geográfica. Cualquier desviación de esa única expresión era herejía. El castigo por ser diferente: ¡la persecución!

Estás a punto de crear una versión actualizada de la Iglesia Católica Romana. Hace quinientos años era la expresión global del cristianismo, solo que esta vez va a ser un cristianismo americanizado mundial y universal. Será tan omnipresente y tan rígido como lo fue el catolicismo en la época más intransigente de su historia.
Dentro de mil años, ¿escribirán los historiadores acerca de la iglesia universal americana, una iglesia mundial protestante americana hasta la médula en su expresión?¿Y escribirán que esta iglesia católica americana perseguirá a todos aquellos que trataron de experimentar una expresión orgánica de la iglesia? ¿Igual que en cierta ocasión la Iglesia Católica Romana persiguió a todos aquellos que trataron de llevar una vida que no era la Católica Romana?

¡Las tres obras de Dios más increíbles de los últimos 100 años surgieron de manos de hombres no blancos en tierras de hombres no blancos! Tres hombres han dejado para ti, para el que no eres americano, un testimonio de que puede hacerse mejor. Los tres obreros provenían del lejano Oriente: la obra de Bakht Singh (descarga una breve biografía al final de este artículo) en la India, Prem Pradham en Nepal y Watchman Nee (descarga una completa biografía al final de este artículo) en China. Todos fundaron iglesias y esas iglesias mantuvieron unas “estadísticas eclesiásticas” que ninguna misión, iglesia o iglesia altruista jamás soñaría alcanzar.

Buena parte de los misioneros occidentales (americanos e ingleses) odiaban a esos hombres, odiaban a los colaboradores nativos que trabajaban a su lado y odiaban a sus iglesias. La mayoría de los demás los miraba con desdén, como una nulidad en toda regla. ¿Por qué? Porque su obra era indígena, hija de su tierra.
¡Obras así nos llenan de temor! ¿Por qué? ¡No lo sé! Quizá se deba a que estos hombres y sus obras cometieron el peor de los pecados: no dependieron del dinero americano ni por un instante.

¡los nativos se dan perfecta cuenta de cuando se levanta o no una iglesia que va con ellos! Se marchan de las iglesias americanizadas y vuelven “a casa”. Esto pasó en China y en la India. La mayoría de los nativos dejaron aquellas iglesias americanizadas. Los misioneros se enfadaron muchísimo cuando esto ocurrió. En efecto, la experiencia local del cuerpo de Cristo saca a la más cegadora luz la mentalidad imperialista de los misioneros ingleses y americanos y de las iglesias altruistas. Somos amenazados por una obra nativa ajena por completo a nuestra influencia. ¡Nos duele mucho más si tiene éxito! ¡Nos volvemos locos de remate si encima esta obra es algo bello!

Tened presente que aquí en Norteamérica miles de jóvenes se encuentran en el día  de hoy en las escuelas bíblicas y seminarios que atestan nuestra nación y el mundo angloparlante de un extremo al otro. Cada semana grupos de cristianos acuden en tropel a seminarios, conferencias, retiros y talleres evangelísticos en un afán de acercarse más a Cristo. Llegan de todas las partes del mundo de habla inglesa para sentarse a los pies de cuatro pastores que han llevado a cabo su trabajo con éxito. Pero a pesar de todo las mayores obras de los últimos 100 años pasaron totalmente desapercibidas.
¿Lo dudas? ¡Intenta buscar las obras de estos hombres en cualquier libro de historia de las misiones! Trata de encontrar sus historias en cualquier libro versado en misiones. Watchman Nee probablemente conseguirá dos frases. Prem Pradham, quizá una frase o quizá ninguna. Bakht Singh, ¡ni siquiera existe en el la enciclopedia occidental! Pero esto no es todo. En tanto que cientos de miles de occidentales se sientan a los pies de ministros occidentales, ni un sólo occidental fue jamás a la India a sentarse a los pies de Bakht Singh. (Algunos le visitaron unos días, ¡pero ninguno estuvo tres años!) Ni un sólo occidental se ha sentando jamás a los pies de Prem Pradham, ninguno, sin embargo, puede que sea la figura más destacada de los últimos mil años de la historia de la iglesia.

¿A qué se debe esta desatención? Pues a que aquellos hombres no eran occidentales, su piel no era blanca, sus formas de actuar eran diferentes, su cultura era extraña, sus iglesias eran orgánicas… así pues, no parecían en absoluto occidentales cuando se expresaban. Además, ¿quién iba querer acercarse a un hombre que había sido puesto en entredicho por los misioneros? ¡Nosotros somos americanos! Ellos eran indios, nosotros somos americanos. Ellos eran nepaleses, nosotros somos americanos. ¡Querido nativo! Escúchame: A los americanos no nos interesa el cristianismo indígena. A los americanos no nos interesa que en tu país haya un tipo diferente de iglesia que sea indígena, autónoma, autosuficiente y peculiar. Sólo sabemos una cosa. Nosotros te llevamos un cristianismo americano y una iglesia americana. ¡No tienes elección! Lucharemos contra ti con todo nuestro poder, influencia y dinero si se te ocurre levantar un cristianismo orgánico y nativo.
Ningún maestro de la asignatura de misiones aconsejó jamás a los jóvenes que se preparaban en América para misioneros que acudieran a visitar esas obras de la India y del Nepal. Ningún planning misionero ni ninguna institución altruista fue allí para estudiar el modo de trabajar de aquellos hombres o para aprender de sus vidas y experiencias.

No podemos concebir lo indígena. Nunca hemos escuchado algo orgánico; ni siquiera sabemos lo que quiere decir esa palabra. Los americanos no sabemos nada de la vida de la iglesia; sólo entendemos “iglesia” como la Reforma nos la ofreció… un suceso una hora a la semana que tiene lugar los domingos por la mañana. Eso es todo.

¿Pero cómo puede dejar a un lado su propia cultura un obrero cristiano? ¿Puede así prosperar una iglesia nativa? ¡Orgánica! ¡Que no sea extranjera! ¿Que no sea americana? Hablemos acerca de Albania… Entrar en Albania para allí predicar el evangelio es entrar en una ciudad del primer siglo donde el nombre de Cristo nunca se ha escuchado.

No obstante, los misioneros americanos tienen la poca vergüenza de ir a Albania para ofrecer a ese pueblo las horrendas reuniones religiosas americanas. Estamos celosamente empecinados en inculcar a los albaneses la muerte misma que hoy estrangula a las iglesias aquí, en América.
Estamos en Albania para asegurarnos de que vosotros los albaneses os sentáis en bancos de iglesia, encaráis el púlpito, nos dais vuestro diezmo, os dirijen para cantar y guardáis silencio durante los sermones que predicamos. ¡Nos hemos empecinado en que llegue el día que podamos ver a todo habitante de esta tierra asistiendo a una miserable y aburrida reunión religiosa americana!
Los americanos carecemos de cualquier atisbo de entendimiento en lo que tiene que ver con predicar el evangelio de forma tal que permita que en otras latitudes la iglesia se experimente de una forma indígena, y luego resulta que os exportamos una forma de reunión que es tan funesta como la misa Católica.

Los americanos no tenemos ni la más remota idea de cómo fundar iglesias de la forma en que fueron levantadas originalmente allá en el Siglo Uno.

¿Hay un misionero que se haya propuesto seriamente el hecho de que está imponiendo a otras culturas la liturgia de la Reforma Protestante, o que les está maldiciendo con el ritual dominical americano? ¡¡Si fuera así, nunca vi que nadie hiciera algo significativo por detener esto!!

Hay una forma de que la iglesia sea orgánica aunque todos los obreros sean extranjeros… hacerlo como Pablo lo hacía.

Pablo era Judío. Provenía de una cultura muy elitista….¿Cómo fue posible que Pablo mantuviera a raya su trasfondo cultural al tiempo que fundaba aquellas iglesias gentiles? Por fortuna nació y se crió en tierra pagana, así pues conocía algo ese tipo de sociedad. A lo mejor Pablo podría haber judaizado —inconscientemente— a las iglesias gentiles. Pero no lo hizo. Pablo —el extranjero— tenía una forma peculiar de levantar iglesias que impedía deliberadamente que tal cosa ocurriera.

Pablo levantaba la iglesia. Luego, cuando aún estaba en su infancia y en un estado fluido… Pablo se esfumaba de la ciudad. Surgía una expresión gentil de la iglesia. ¡Había nacido una expresión orgánica y nativa de la iglesia!…¡Pero eso no es todo! Pablo no se detuvo ahí. Concentró todos sus esfuerzos en preparar obreros nativos…Vosotros, los nativos, debéis levantar obreros que sean nativos. Debéis hacerlo de tal manera que no se vean influenciados por nuestras costumbres, por nuestros métodos, o por nuestra mentalidad.

Tomad nota de que Pablo no preparó a sus paisanos judíos para trabajar en las iglesias gentiles. Preparó —por así decirlo— albaneses, nepaleses, rumanos, etc. Pero nunca —ni siquiera una vez— levantó a un fundador de iglesias natural de Judea, de Galilea, o a un judío.
Todos los obreros que levantó eran ex-paganos. Aristarco, Segundo, Tíquico, Trófimo, Gayo, Tito y Epafras eran todos ex-paganos. Timoteo, mitad gentil, había sido educado en tierras paganas y toda su experiencia cristiana transcurrió en una iglesia gentil. Esos fueron los hombres que Pablo entrenó para levantar iglesias.

A pesar de todo lo mencionado no dudaría en levantar una ekklesia en cualquier país. ¿Por qué? Primero de todo porque, desde el primer día les diré a esos queridos creyentes locales cuál es mi sentir en cuanto a la americanización mundial de la fe cristiana.
En segundo lugar, desde el primer día les explicaré a esos creyentes locales que saldré por la puerta y les abandonaré. ¡Muy pronto!
En tercer lugar, y durante el tiempo que esté con ellos, fomentaré su experiencia nativa, cultura, usos, costumbres y todo aquello que los hace únicos, y les presionaré para que lo saquen fuera. Haré cuanto esté en mi mano para asegurarme de que están orgullosos de sus propias maneras y costumbres, de su forma de expresarse y de sus excentricidades, y les estimularé para que expresen su carácter nativo.
Cuarto, les presentaré a Cristo. Nada más que a Cristo.
Quinto, les ofreceré cantidad de ayuda práctica hacia lo orgánico.
¡Luego me iré! ¡Y ese cuerpo de creyentes descubrirá la “vida de la iglesia” por sí
mismo!

Bakht Singh es un hombre del que seguramente nunca habías oído hablar. Pues bien, él y sus colaboradores han ganado decenas de miles de personas para Cristo. ¿Puedes encontrar a esos conversos? ¡Sí! En 600 asambleas prósperas, encantadoras y conmovedoras desperdigadas por todo el este de la India. Esas iglesias retuvieron a sus conversos. ¿Por qué? Porque esas asambleas armonizan con su gente. Esa es una de las razones. Otra: si todos los misioneros y todas las organizaciones “altruistas” se juntaran para airear las cosas más emocionantes nunca antes aireadas, y lo comprimieran todo —luces, cámaras, mimos, acción y humo— y lo pusieran todo en una iglesia, y pusieran a esa iglesia en la India, nunca sería tan maravilloso, conmovedor, encantador y divertido como cuando se juntaban las asambleas fundadas por Bakht Singh.

Recientemente, y según me contaron, un cristiano chino visitó las iglesias de América.
Cuando volvió a su casa en China le preguntaron qué había sido lo que más le había impresionado de su visita. Su respuesta fue: “¡Me sorprende todo lo que han conseguido hacer los cristianos americanos sin Dios!”
En los Estados Unidos hay una organización dedicada exclusivamente a trabajar con las estadísticas del cristianismo en USA. El director de esta organización fue entrevistado para la televisión por un amigo mío. Mencionó esta cifra extraída de los archivos de su organización: En los últimos siete años la iglesia de América se ha gastado la cantidad de $250.000.000.000 …pero durante ese periodo ¡la iglesia no había crecido nada! Todo ese dinero, ¡y no avanzó nada!… Nuestra premisa está equivocada y este cristianismo americano que exportamos mata el alma y el espíritu humano.

made-in-usa-3

LA “REVELACIÓN” AMERICANA DE LA IGLESIA

El pastor se apea de su coche y deja atrás el aparcamiento de su iglesia. Mira hacia arriba al enorme edificio. Lo que ve es una bolera, un equipo de baloncesto, un campamento de verano, un lugar para dar clases dominicales, una guardería abierta cinco días a la semana, oficinas con 10 empleados, etc.
Sin embargo, es un punto geográfico que existe para que acuda un grupo de personas… una vez a la semana… Sí, hay algunas personas que se meten en el coche y acuden a este edificio los miércoles por la tarde. Un número aún más reducido ofrece sus servicios en una docena de comités. Pero para la mayoría de los americanos la “iglesia” es simplemente la mañana del domingo a las 11:00 a.m…La iglesia consta de una dirección postal, de un aparcamiento y de un número de teléfono donde contesta una secretaria. Este concepto de iglesia es tan poco trascendente que basta una hora de tu vida para aprender de ella todo lo que se pueda aprender. En el siglo primero, la iglesia, la vida cristiana, el calendario anual con sus 365 días, y el reloj diario con sus 24 horas, eran exactamente lo mismo.
Todo lo que significa la iglesia (para nosotros los americanos) se puede encontrar entre las 10 y las 12 los domingos por la mañana. Aquello que era capaz de echar abajo las puertas mismas del infierno se aferra a un pequeño pedazo de tierra, a un estacionamiento de automóviles, y a una o dos horas semanales en las que todos nosotros, salvo uno, ¡nos sentamos callados! La iglesia de hoy está anclada literalmente a un pequeño recinto, que se mantiene en pie a base de ladrillo y cemento, y tú acudes a él. Ella no viene a ti.

Ahora …veamos por dentro uno de los inventos más sublimes de América: la iglesia “altruista”. Este tipo de instituciones están abiertas seis días a la semana las veinticuatro horas al día. Son increíbles. Todos consiguen participar. Aunque poseen edificios, es posible que vengan a ti, no tú a ellos. Las iglesias altruistas, que dejan a la altura del betún a los aburridos “servicios religiosos de domingo por la mañana”, se mueven sin parar de aquí para allá, tienen teatros con representaciones alucinantes, conciertos, orquestas, vídeos, discos, estudios de grabación, enseñanza dinámica, canciones que raptan tu corazón, comilonas con personajes cuyos discursos harán de tus sacos lacrimales monumentales cataratas, barcos, aviones, grupos de música, magos, mimos, conciertos de rock, compañías discográficas, editoriales, emisoras de radio y programas televisivos por todo el mundo… y un ejército de jóvenes que ahorran todo el año para desparramarse cada verano por medio mundo. Estas organizaciones se han adueñado de las 167 horas semanales restantes que la iglesia no había reclamado para sí estos últimos 1.700 años. Ahora mismo las iglesias “altruistas” dominan el panorama cristiano… Son muchas cosas… ¡lo son todo! ¡Están por todas partes! ¡Llegan a todos! Tan sólo hay una cosa que les queda ser. ¡No son la iglesia! Estas instituciones tienen algo que mostrarnos. Nos dan una idea de lo que la iglesia —la ekklesia— podría y debería ser en improvisación, movilidad y adaptación, y en lo que se refiere al atractivo que tienen hacia todos los estamentos sociales. Estas instituciones son una imagen distorsionada de lo que la ekklesia podría haber sido si los reformistas la hubieran reformado un poquito más. ¿Cuál es el lado oscuro de estas organizaciones? Un inconcebible número de deserciones. Se queman en su trabajo de una manera increíble. Unas estadísticas de permanencia en la organización que son microscópicas o nulas. Pero sobre todo unos gastos de mantenimiento que harían de los políticos de Washington unos tacaños conservadores. A todo esto tenemos que sumarle este hecho: la iglesia altruista no posee luz alguna sobre la iglesia. Pero a pesar de todo la fe cristiana sería muy aburrida sin ellas. Son emocionantes. Están totalmente fuera de la Escritura y son un pobre sustituto de la verdadera vida de la iglesia, pero aún así no existe nada mejor.

Estas dos cosas, la muerta o moribunda iglesia tradicional y las espectaculares instituciones altruistas es cuanto los americanos podemos ofrecerte. Nuestras misiones os darán una o dos reuniones super aburridas llamadas “iglesia”. Las iglesias altruistas os darán espectáculo y movimiento. Todo al más puro estilo americano.

EL MISIONERO TURISTA AMERICANO

Los americanos vivimos en una isla. Hielo por arriba, desierto por abajo y un océano grande a cada lado. Nos metemos en un avión, volamos a Europa occidental y nos maravillamos de que tengan baño dentro de casa.
Tampoco entendemos de geografía. No la necesitamos porque para la mayoría de nosotros sencillamente no existen países cerca… ¡Pregúntale a cualquiera de nosotros dónde queda Uruguay! Vivimos en casas preciosas con aire acondicionado, dos televisiones, un gran jardín (puede que piscina), y tenemos dos coches. ¿Para qué necesitamos saber dónde queda Uganda? Pero los americanos somos religiosos.

Cada año celebramos esas imponentes conferencias misioneras a las que asisten decenas de miles de jóvenes. En estas conferencias nos sentamos y escuchamos mensajes conmovedores de lo pobre y necesitado que estás. Luego el interlocutor pregunta que cuántos jóvenes americanos están dispuestos a ir a tu país como obreros cristianos para encargarse de vosotros. Los pasillos de los auditorios se llenan de jóvenes voluntarios que quieren ser misioneros. ¡El Señor Dios sabe que lo hacemos de corazón! Somos sinceros, Dios nos bendiga. Somos americanos; y muchos amamos de verdad al Señor. Damos nuestro dinero. Damos más que cualquier otro pueblo (claro que también tenemos más) de la historia del cristianismo. Nunca subestimes nuestro amor por Cristo, nuestra sinceridad o nuestra devoción. Pero todos y cada uno de nosotros, mientras damos el paso al frente para convertirnos en misioneros, nos vemos como vuestros líderes. Y acudimos a vuestros países como vuestros líderes.

Por favor, date cuenta que nada más llegar estamos muy contentos de estar en vuestro país. Somos todo ojos, fotos por aquí, videocámaras por allá, revolucionados con este nuevo mundo al que hemos accedido. ¡Es una aventura! Por la noche, de vuelta a nuestro apartamento (cuando ninguno de vosotros está presente) hablamos atropelladamente de lo “pintoresca” y “singular” que es vuestra cultura. Muy cargados de razón nos oiríais decir nos encanta este lugar y esta gente. Nos gustaría trabajar aquí siempre, siempre, siempre. ¡Así es como hablamos nuestras primeras dos semanas!

En la medida que nos vais conociendo, ¿podéis detectar nuestro espíritu de superioridad? No podemos evitarlo. Por favor, sabed que los americanos no nos damos cuenta que nos sentimos superiores a ti. No tenemos ni idea de tal cosa. Veréis que cuando caemos enfermos no acudimos a un médico local ni acudimos a vuestros hospitales. ¡Regresamos a casa! ¡Un médico americano! ¡Un hospital americano! Para nosotros vuestros doctores son científicos medio chalados que van por ahí con las batas sucias y las manos llenas de porquería. ¡Literalmente “nadie tendrá la oportunidad de matarme en uno de vuestros hospitales”!
Mira también con quién andamos, con quién vamos de vacaciones, quiénes son nuestros amigos más íntimos. ¿Qué hacemos cuando no estamos en servicio cristiano? Siempre estamos con los colegas americanos. Es casi imposible que seamos tus amigos íntimos —fuera del servicio cristiano, claro— o los de cualquier otro cristiano nativo. (No te vamos a invitar a nuestras vacaciones; nosotros pasamos nuestras vacaciones con americanos). En una palabra, ¡somos los inimitables y genuinos “turistas misioneros”! Después de unos cuantos meses en el campo misionero, a la mayoría no nos importaría mucho que nos trasladaran a Suiza, Hawai, o París, o mejor aún… ¡por amor del cielo, que algún alma caritativa me ofrezca un trabajo de oficina cuando vuelva casa! Es toda una ironía que cuando regresamos, quiera Dios para no volverte a ver a ti ni a tu país, nos pasamos dos años visitando iglesias americanas relatando a los cristianos americanos toda clase de cuentos para no dormir y dramas sobre ti y tu maravilloso país. ¡Qué diablos!, animamos incluso a nuestros jóvenes para que vayan de misioneros a tu país. (Sabes, ese país que acabamos de dejar por la depresión nerviosa que agarramos allí.) … Nunca se nos pasa por la imaginación que tú, nativo, serías un misionero infinitamente mejor para tu propia gente de lo que nosotros jamás seremos. Después de todo no tienes que ir a una academia de idiomas para aprender tu propia lengua. No tienes que adaptarte a una cultura extraña. Nunca has tenido que sufrir una depresión cultural por vivir en tu propio país. Además, es mucho más barato mantenerte a ti “en el campo misionero” que a un americano. Unas diez veces menos. Lo que pasa es que literalmente no entendemos —y nunca pensamos en estos términos— las iglesias orgánicas, ni las reuniones culturalmente compatibles, ni las misiones indígenas. ¡Nosotros enviamos norteamericanos! Nuestro pensamiento se detiene en ese punto.

Nunca dejaremos de obligaros a sentaros en un edificio eclesiástico… con sillas bien alineadas… mirando hacia delante y contemplando la plataforma del orador. Todas las directrices dadas se manejan desde arriba hacia abajo. Es decir, nosotros mandamos. Nada puede venir desde abajo… ¡¡hacia arriba!! Tenemos bien claro que, venga lo que venga y pase lo que pase, asistiréis a un servicio eclesiástico al estilo americano. Después de todo es “lo mejor” para vosotros. Cualquier cosa cristiana por conducto y milagro de U.S.A. es lo mejor para vosotros. Confiad en nosotros. Como los americanos somos superiores a ti, es lógico pensar que nuestro cristianismo es superior a cualquier cosa que puedas o se te pueda ocurrir tener.
¿Os entregaremos alguna vez las llaves de la obra del Señor en vuestro país? La iglesia… ¿te la entregaremos? ¡No!

Estamos en tu tierra para darte a Cristo, ¡sí! Pero también te damos nuestras doctrinas a la carta junto con Él. Si no lo hiciéramos nadie en los Estados Unidos nos daría el dinero que necesitamos para ser misioneros. Nuestras doctrinas son las que nos llevan a tu país. Nuestras doctrinas a la carta son nuestra única fuente de ingresos. Te daremos a Cristo, pero siempre meteremos a la par del Evangelio nuestras enseñanzas denominacionales.

Somos como aquel legendario caballero inglés perdido en las junglas de Sudamérica rescatado por una tribu de nativos de la que nadie conocía su existencia. No sabían cómo decirle el lugar en el que se encontraba o cómo llegar a casa. Se dio cuenta de que allí se habría de quedar para siempre. Con lo que, en vez de aprender su idioma, ¡enseñó inglés a toda la tribu!   Esa es la clase de personas que somos, y no vamos a cambiar.

Los cristianos locales deben descubrir por sí mismos una expresión de la vida de la iglesia que sea hija de su tierra. Los americanos y los ingleses no somos hijos de tu tierra. ¿Por qué queréis seguirnos? Básicamente los americanos somos esto: turistas con un complejo de superioridad y una comisión dada (a todos los cristianos norteamericanos) por parte de Dios de “ir por toda la tierra y salvar a los perdidos”… y americanizarlos a todos en el proceso. Repito: ¡este planeta será evangelizado por los americanos y sólo tendrá iglesias americanas! Siempre os daremos un edificio eclesiástico, pastores y sillas. Lo que es peor… nunca nos iremos a casa. Si no nos vamos a casa, querido nativo, sal de nuestras reuniones y de nuestros edificios llamados iglesias, y vete tu a casa. Empieza a reunirte en el salón de tu propia casa.

Pablo de Tarso no levantaba iglesias para evangelizar a los perdidos. ¡Pablo no levantaba iglesias para ganar almas! Pablo predicaba el Evangelio, evangelizaba, y ganaba almas con el fin de levantar la iglesia!

Inculcar la versión americana del cristianismo a otras culturas —con una falta de respeto total y absoluta hacia la forma de vida de esos pueblos, su folklore y cultura— supone una influencia de tan graves consecuencias que llevará siglos enmendar el entuerto. ¡Es una tragedia de incalculables proporciones!

De vez en cuando los jóvenes de vuestras instituciones alcanzan a tocar accidentalmente la vida de la iglesia. Esos breves toques son los experiencias más electrizantes y memorables de sus vidas. Tu organización se lleva el crédito de esos maravillosos momentos. Lo atribuis a una “descarga de poder”, o a vuestras escuelas bíblicas, o a vuestro evangelismo, o al hecho de que “todos están en la Palabra”…. No se debe a ninguna de las anteriores. Sucede siempre de una manera informal, y va y viene a placer. En realidad es algo divino. ¿Qué fenómeno es este? Es la vida de la iglesia expresándose fuera de su hábitat natural. Expresada en una habitación o en la playa, pero casi siempre fuera de vuestra estructura y de vuestro manual. Si tratáis de capturarlo o embotellarlo… quizás lo logréis. En ese caso, mañana vosotros mismos lo mataréis. Vuestro sistema organizado, vuestra visión, vuestro explosivo evangelismo forzoso, ¡aplastarán en vuestro propio medio el renuevo de la vida de la iglesia nada más salir! La matarás con las normas, con las cadenas de mando, y con casi todo lo que hacéis. Cuando pase una generación, esos muchachos, si acaso recuerdan que una vez fueron “misioneros de seis meses”, ni siquiera se acordarán del nombre de tu institución. Pero recordarán ese momento dorado en el que tocaron la vida de la iglesia.

A duras penas puedo dormir esperando que llegue el día en que mil musulmanes convertidos digan sí al invento de los domingos de Juan Calvino al que los cristianos llaman “ir a misa” o “ir a la iglesia”. Dirán algo así como… “y nosotros que creíamos que orar cinco veces al día mirando a la Meca era malo, ¡mira esto! ¡Devolvedme mi ritual islámico y mi alfombra!” ¡Queridos hermanos, los servicios eclesiásticos de Calvino jamás se traducirán al Islam!

Qué es la vida de la iglesia? ¿Puede alguien definir el amor, la vida, el curalotodo, la quintaesencia, la mayor de las panaceas? La vida de la iglesia es algo se experimenta y en lo que uno se zambulle. Lo peor que podría hacer sería definirla, pues así establecería fronteras y conceptos. Ella define las teologías de los hombres.

Vuelve a tu cultura. ¡Date un baño y límpiate de nuestra religiosidad, de nuestro profesionalismo y de nuestra estudiada piedad! Vuelve a ser tu propia persona. Vuelve a tu propia normalidad. Descubre aquello del Señor que sólo te pertenece a ti. Parece ser un patrón común que todo el mundo se dedique a divulgar su forma de “iglesia” a otras tierras y gentes. Pero Pablo lo hizo de tal manera que cada iglesia en específico tuviera el maravilloso privilegio de preparar su propio viaje para descubrir su propia expresión de vida de iglesia.    ¡Sigue a Pablo!

El misionero americano más cercano a ti, ¿investiga tu cultura? ¿Acaso ha mostrado en algún momento verdadero interés por comprender tus costumbres? ¿Le interesa siquiera algún área en concreto de tu cultura (como por ejemplo tu música folclórica)? ¿Entiende palabras tales como indígena y orgánico? Pero sobre todo, ¿cual es el control que ejerce sobre tu vida y/o la vida de tus obreros compatriotas?

Tenemos que dejar de pensar en términos universales cuando ponemos en práctica las
reuniones de la ekklesia. Tenemos que empezar a luchar por una expresión del Cuerpo de Cristo orgánica, biológica, sociológica, cultural y local… En una palabra, todos debemos empezar a defender los derechos de cada localidad, de cada cultura, de cada tribu y de cada lengua para que puedan descubrir su propia expresión de la vida de la iglesia. Una lucha en pro de lo local, lo indígena y lo orgánico.

LOS AMERICANOS TE PODEMOS CONTAGIAR LA MIOPÍA

¡Los americanos nos encargaremos de enseñarte a leer el Nuevo Testamento para que veas el cristianismo americano en cada una de las páginas de tu nuevo testamento! Ah, cierto que el cristianismo moderno no está en el Nuevo Testamento. ¡Pero a los americanos nos da exactamente igual porque lo vemos ahí! Esa es nuestra miopía. Esta miopía ha empeorado tanto que no sólo vemos el cristianismo americano en cada página del Nuevo Testamento, sino que no vemos lo que dice el Nuevo Testamento. Sobre todo en cuanto al evangelismo, la iglesia y la vida de la iglesia. ¿Eres capaz de captar esta paradoja? Los americanos encontramos en el Nuevo Testamento lo que no está en el Nuevo Testamento. Pero es que además no podemos encontrar en el Nuevo Testamento lo que está en el Nuevo Testamento.

Los americanos inventamos la escuela bíblica. Todo el mundo sabe que las escuelas bíblicas son muy bíblicas. Pero resulta que la mayoría de esas escuelas bíblicas no ven la posición central de la ekklesia. En vez de eso, promueven un cristianismo sin iglesia, ¡o fomentan un servicio religioso protestante inventado hace 450 años!

A los americanos nos resulta harto difícil centrarnos en Cristo. Siendo aventureros consumados, la idea de hacer grandes obras cristianas a gran escala es algo que nos estimula mucho. Esto hace difícil que nos centremos en Cristo y en una profundidad espiritual. Nos gusta hacer. No nos gusta ser. Eso conlleva demasiado tiempo.

 

BIOGRAFÍA DE BAKHT SINGHBIOGRAFÍA DE GRANDES CRISTIANOS PDF – (resumen biográfico)

Bakht Singh - apóstol de la India

Haz clic en la portada y DESCARGA PDF

Testimonio Personal de BAKHT SINGHBIOGRAFÍA DE GRANDES CRISTIANOS PDF  (Haz clic en la imagen y descárgalo)

El Testimonio de Bakht Singh en PDF

El Testimonio de Bakht Singh en PDF

“Con su habitual franqueza, Bakht Singh solía decir a los occidentales: «Ustedes sienten compasión por nosotros en India debido a nuestra pobreza material. Los que conocemos al Señor en India sentimos aflicción por ustedes en América a causa de su pobreza espiritual, y oramos para que Dios les dé el oro refinado en fuego que Él prometió a aquéllos que conocen el poder de Su resurrección…  «En nuestras iglesias nosotros nos pasamos cuatro o cinco o seis horas en oración y alabanza, y frecuentemente nuestra gente sirve al Señor en oración toda la noche; pero en América después que ustedes han estado una hora en la iglesia, empiezan a mirar sus relojes. Oramos para que Dios pueda abrir sus ojos al verdadero significado de la adoración. Para atraer a las personas a las reuniones, ustedes tienen una gran dependencia de los carteles, de la publicidad, la promoción y los recursos humanos; en India no tenemos nada más que al Señor mismo y probamos que Él es suficiente. Antes de una reunión cristiana en India nosotros nunca anunciamos quién predicará. «Cuando la gente viene, vienen a buscar al Señor y no a un ser humano o a oír a alguien especial favorito que les habla. Nosotros hemos tenido unas 12.000 personas reunidas sólo para adorar al Señor y tener comunión juntos. Estamos orando para que las personas en América también puedan venir a la iglesia con hambre de Dios y no meramente hambre para ver alguna forma de entretenimiento o oír coros o la voz de algún hombre».”

BIOGRAFÍA DE WATCHMAN NEECOMPLETA – BIOGRAFÍA DE GRANDES CRISTIANOS EN PDF

Watchman Nee Biografia- por Witness Lee - PDF

Watchman Nee Biografia- por Witness Lee – PDF

La Americanización del Cristianismo – Libro en PDF – Descárgalo haciendo clic en la imágen.

Gene Edwards en español - Diarios de Avivamientos

Gene Edwards en español – Diarios de Avivamientos

Anuncios

Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
Esta entrada fue publicada en Libros PDF para descargar, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a La Americanización del Cristianismo

  1. garm023 dijo:

    Gracias por su aporte. En la caratula de watcman nee no hay nada.

    God Bless you. L.A. Sánchez 7649-7474

    Date: Wed, 18 Mar 2015 01:02:35 +0000 To: garm_023@hotmail.com

    Me gusta

  2. Jorgear dijo:

    Hola amigos. Es increible, ya había escuchado uno o dos pastores que critican fuertemente grandes movimientos evangélicos en EUA. Es interesante reconocer que muchas de esas iglesias tienen misiones en el mundo y hacen grandes obras humanitarias, lo cual es bueno, sin embargo no hay que dejar de lado la doctrina y analizar este interesante punto de vista. Gracias por compartir este libro y otros clásicos que me han permitido realmente nacer de nuevo. Dios les bendiga grandemente.

    Le gusta a 1 persona

    • Saludos Jorgear, el problema con estas “reformas que vienen del Norte” es que ignoran la idiosincrasia de cada pueblo, quieren forzarnos desde la distancia a pensar y actuar como si fuésemos anglosajones o suizos, o como si todavía fuésemos indígenas a los que hay que evangelizar. Hay que apoyar a las obras que ya están trabajando en cada lugar, que conocen la cultura, a las personas y sus necesidades, apoyar a los pastores que tienen sus pies llenos de barro porque recorren las zonas más humildes, debemos ayudarles a ellos y olvidarnos de las mega iglesias y las mega conferencias que son solo palabras huecas y espectáculos. Bendiciones!

      Me gusta

  3. Reblogueó esto en Luz para las Naciones Internacionaly comentado:
    Esperamos que este tema sea de bendición a tonos nuestros Consiervos de América Latina.

    Agradecemos a diarios de avivamientos por su aporte… compártelo con tus Consiervos y amigos de ministerio.

    Bendiciones y saca el mejor provecho de la lectura de estos libros compartidos aquí.

    Cecilia Eugenia Peraza Salazar
    Arquitecto Misionero y Pastora Asesora
    Celular 503 71400997

    Me gusta

Nos gustaría saber tu opinión! Escribe un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s