Los Evangélicos y la Virgen María – Capítulo IV – ¿María Madre de Dios?

¿Cuáles son los dogmas que la iglesia Católica enseña acerca de la Virgen María?

La iglesia de Roma enseña los siguientes dogmas acerca de la Virgen (Catecismo de la Iglesia Católica) 

La Maternidad Divina: este dogma se definió solemnemente en el Concilio de Éfeso (Siglo V)

La Inmaculada Concepción: “El Dogma de la Inmaculada Concepción consiste en que la Virgen fue preservada inmune de la mancha del pecado original desde el primer instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano Esta verdad fue proclamada como Dogma de fe por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.”

La perpetua Virginidad:  “El Dogma de la Perpetua Virginidad consiste en que la Madre de Dios conservó plena y perdurablemente su Virginidad. Es decir fue Virgen antes del parto, en el parto y, perpetuamente, después del parto.  El Concilio Vaticano II dice: “Es aquella Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo, que se llamará Emmanuel” (Const. Dogmática Lumen gentiun, n. 55)”

La Asunción a los cielos:  “El Dogma de la Asunción a los Cielos consiste en que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen, cumplido el curso de su vida terrena, fue subida en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue proclamado por el Papa Pio XII, el Primero de Noviembre de 1950, en la Constitución Munificentissimus Deus.”

Como se puede observar, tres de estos dogmas son prácticamente recientes, aunque algunos se esfuerzen en decir que la Iglesia siempre creyó estos dogmas, la verdad no es tan así. Estos dogmas: Inmaculada Concepción, Perpetua Virginidad y La Asunción chocaron con un gran escollo: no existe ninguna mención de ellos en el Evangelio. Claro está, que si nos llamamos cristianos, debemos creer firmemente que las Sagradas Escrituras son la Palabra de Dios (de lo contrario no las llamaríamos Sagradas). ¿pero que pasa si lo que creemos no tiene fundamento en las Escrituras? deberíamos replantearnos seriamente nuestra fe, porque la salvación del alma no es un juego, es cosa muy seria.

Hemos visto, en el Capítulo II de este estudio, que la Inmaculada Concepción, no solo no tiene ningún fundamento en la Biblia, sino que (aún peor) es contra la Biblia.

Consideremos ahora la Perpetua Virginidad de María. Antes de nada quiero aclarar que este dogma es secundario, no constituye un pilar fundamental de la fe cristiana, es decir, se puede creer o no en ello mas no afecta a la salvación del alma. Se entiende sobremanera que nos referimos a que si María tuvo más hijos después de Jesús, pues la virginidad de María antes de dar a luz a Cristo está fuera de toda discusión. la Biblia usa la palabra “hermanos” de Jesús, en el original puede significar tanto hermanos de sangre, primos o parientes cercanos y como no se puede descartar absolutamente nada sin caer en fanatismos, preferimos simplemente hacer notar que este dogma de la virginidad nunca estuvo suficientemente claro en la Iglesia. Y aunque parezca sorprendente, quienes nunca tuvieron duda de esto fueron los Reformadores Protestantes, quienes siempre consideraron a María Virgen, esto es algo que ignoran muchos evangélicos; pero como nos hemos propuesto estudiar los temas sin fanatismos, debemos aclarar que para Lutero, Calvino, Zwinglio y otros reformadores la Virginidad de María fue perpetua ¿sorprendente no? Pero lo que resulta anecdótico es como se resolvían a veces estas dudas acerca del tema:

Veamos lo que nos cuenta sobre esto Alfonso María de Ligorio ( Obispo,Doctor de la Iglesia Católica y Fundador de la Congregación del Santísimo Redentor (los Redentoristas) (1696-1787).

“Dice san Lucas en el capítulo 2, versículo 7, hablando del nacimiento de nuestro Salvador, que María dio a luz a su primogénito. Así que, si el evangelista afirma que entonces dio a luz a su primogénito, ¿se habrá de suponer que tuvo otros hijos? Pero es de fe que María no tuvo otros hijos según la carne fuera de Jesús; luego debió tener otros hijos espirituales, y éstos somos todos nosotros. Esto mismo reveló el Señor a santa Gertrudis, la cual, leyendo un día dicho pasaje del Evangelio estaba confusa, no pudiendo entender cómo siendo María madre solamente de Jesucristo, se puede decir que éste fue su primogénito. Pero Dios le explicó que Jesús fue su primogénito según la carne, pero los hombres son sus hijos según el espíritu.” (Del libro: Las Glorias de María)

Honestamente, no podemos fundamentar nuestra fe en las “experiencias místicas de otras personas” por muy buenas o bien intencionadas que estas personas sean. ¿se imaginan lo que sería si cada uno dijera: “Dios me habló” “La Virgen me reveló” “un arcángel me dijo”… Todo el libro Las Glorias de María (de donde sacamos la cita anterior) está lleno de este tipo de expresiones. Pero la Doctrina de Dios debe estar fundada en la Palabra de Dios. Durante siglos, en la iglesia Católica, los dogmas no se apoyaron en las Escrituras sino en las supuestas revelaciones que recibían algunos.- ¿tuvo la Virgen María más hijos? -no- ¿como lo sabes?- Porque se lo reveló a Santa Gertrudis-  ah…bueno, entonces debe ser así.

No seamos como el pueblo de Israel en el desierto, cuando:Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro de las orejas, y los entregó a Aarón. Él los tomó de sus manos, los fundió en un molde e hizo un becerro de fundición. Entonces ellos exclamaron: “Éste es tu Dios, Israel, el que te ha sacado del país de Egipto.”  (Éxodo 32:3 -4) Cada uno del pueblo tomó lo que había recibido de Dios (porque Dios hizo que los egipcios les regalasen sus joyas), se las dieron a Aarón que era el Sumo Sacerdote, y este las mezcló, las fundió a todas y sacó ¡un nuevo dios! un becerro de oro hecho con lo que cada uno del pueblo aportó. Mientras Moisés estaba en el monte recibiendo la verdadera Palabra de Dios, el pueblo estaba en el valle fundiendo una nueva doctrina con retazos de oro. Roma ha hecho lo mismo, su Sumo Sacerdote ha tomado las experiencias particulares de los creyentes, las ha mezclado, fundido, y a aparecido de pronto: ¡otro evangelio!, y la verdadera Palabra de Dios queda en un segundo plano, prácticamente olvidada. 

Lo más asombroso de todo es que los devotos marianos, después de fundamentar sus enseñanzas en visiones particulares, que nada tienen que ver con el Evangelio, y es más, algunas contradicen directamente al Evangelio, se quedan muy a gusto diciendo frases como estas:

“¿en qué consiste en definitiva la obediencia a Nuestra Señora que queremos practicar? No es otra cosa que vivir según la doctrina, los preceptos y los consejos de Cristo, esto es, vivir según el Evangelio de Jesús.”  ( Fundamentos y Práctica de la Vida Mariana )

Pasemos ahora, a analizar un dogma (enseñanza), que sí tiene una importancia que la mayoría de los católicos y evangélicos desconocen: María Madre de Dios.

Debemos recurrir a la Historia: al Tercer Concilio Ecuménico, que se reunió en Éfeso en el 431. La controversia fue con Nestorio, quien era Patriarca de Constantinopla y partidario de la Escuela teológica de Antioquía.

“El motivo inmediato de la controversia fue el término theotokos, que se aplicaba a la Virgen María. Theotokos, que se traduce generalmente como “madre de Dios”, literalmente quiere decir “paridora de Dios”. Puesto que muchas veces a los protestantes nos parece que se trata aquí de uno de los temas que estamos acostumbrados a discutir con los católicos romanos, conviene que nos detengamos a aclarar lo que se debatía. La controversia no era de carácter mariológico, sino cristológico. Lo que estaba en juego no era quién era la Virgen María, o qué honores se le debían, sino quién era el que había nacido de María, y cómo debía hablarse de él. Los antioqueños temían que, si se llegaba a hablar de una unión demasiado estrecha entre la humanidad y la divinidad de Jesucristo, esta última llegaría a eclipsar la primera, de modo que se perdería el sentido de la verdadera y total humanidad del Salvador. Por tanto, Nestorio creía que había ciertas cosas que debían decirse de la humanidad de Jesucristo, y otras que debían decirse de su divinidad, y que tales cosas no debían confundirse. Por tanto, cuando su capellán Anastasio atacó el uso del término theotokos, diciendo que quien había nacido de María no era Dios, sino la humanidad de Jesús, Nestorio lo apoyó. Lo que Anastasio y Nestorio estaban atacando no era una idea demasiado elevada de la Virgen María, sino la confusión entre divinidad y humanidad que parecía seguirse del término theotokos. Al explicar su oposición a este término, Nestorio decía que en Jesucristo Dios se ha unido a un ser humano. Puesto que Dios es una persona, y el ser humano es otra, en Cristo ha de haber, no sólo dos naturalezas, sino también dos personas. Fue la persona y naturaleza humana la que nació de María, y no la divina. Por tanto, la Virgen es Christotokos (paridora de Cristo) y no theotokos (paridora de Dios). Entre estas dos personas, la unión que existe no es una confusión, sino una conjunción, un acuerdo o una “unión moral”. Frente a tal doctrina, fueron muchos los que reaccionaron negativamente. Si en Jesucristo no hay más que un acuerdo o una conjunción entre Dios y el ser humano, ¿qué importancia tiene la encarnación para la salvación? Si no se puede decir que Dios nació de María, ¿no se puede decir tampoco que Dios habitó entre nosotros? ¿No se puede decir que Dios habló en Jesucristo? ¿No se puede decir que Dios sufrió por nosotros? Llevada a sus conclusiones últimas, la cristología de Nestorio parecería negar los fundamentos mismos de la fe cristiana.”     (J. L. González – Historia del Cristianismo Tomo I)

Para resumir: el Concilio declaró como heréticas las enseñanzas de Nestorio y dio por válido el término theotokos (madre de Dios, o más exactamente paridora de Dios) aplicado a María, esto vino a ser parte de la doctrina de la Iglesia y señal de ortodoxia, tanto en el Oriente como en el Occidente.

“…debemos señalar que la mayoría de los reformadores protestantes del siglo XVI, al tiempo que se lamentaba del excesivo culto a María en la iglesia que trataban de reformar, aceptaba como válido este Tercer Concilio Ecuménico, y por tanto estaba dispuesta a llamar a María “madre de Dios”. Esto lo hacían aquellos reformadores porque se percataban de que lo que se discutía en el siglo quinto no era el lugar de la devoción a María en la vida cristiana, sino la relación entre la humanidad y la divinidad de Jesucristo.”     (J. L. González – Historia del Cristianismo Tomo I)

Es decir, este dogma se estableció para combatir la herejía que afirmaba que el Jesús que había nacido de María era solo humano, sobre el cual luego Dios descendería y lo poseería completamente. Vemos que el objetivo de este dogma no era exaltar a María sino exaltar la divinidad de Cristo desde su concepción virginal. María gestó en su vientre, por obra del Espíritu Santo, a Dios hecho hombre, Dios encarnado, Jesús cien por ciento hombre y cien por ciento Dios. Este dogma está de acuerdo con las Sagradas Escrituras y tuvo consenso universal de la Iglesia, y fue considerado válido por los Reformadores Protestantes. 

Con el pasar del tiempo la herejía Nestoriana quedó en el olvido, y el título de Madre de Dios perdió el carácter cristológico para convertirse en mariológico, perdiéndose de vista el significado verdadero. Se pasó de afirmar una verdad, cual es María Madre de Dios, a atribuirle a María características que son propias y exclusivas de la Divinidad. 

Divinizando a María:

María Reina del Cielo

María Reina del Cielo

“Ella es también nuestra Señora: ¡María es Reina!” (enseñanza mariana)

“Frecuentemente la Santa Iglesia la saluda como tal: «Salve Regina! ¡Dios te salve, Reina!»; y la llama «Gloriosa Regina mundi! ¡Gloriosa Reina del universo! ». Nuestro Padre (Luis María Montfort) resume toda la Tradición cristiana cuando nos hace decir, en la fórmula de Consagración: «Dios te salve, ¡oh Reina del cielo y de la tierra!, a cuyo imperio está sometido cuanto hay por debajo de Dios…» Su realeza, como la de Cristo, de la que participa, no es una rea­leza puramente nominal, una realeza de fachada y ostentación, consistente sólo en el aparato exterior de un cetro y una corona, de un trono y un manto real. Estos emblemas, con que siempre la revistió el mundo cristiano, significan una verdadera dignidad real y una dominación cierta sobre los hombres. Los Padres de la Iglesia ponen en sus labios la gran afirmación de Cristo mismo: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra»    El derecho de dominación reclama correlativamente, en los súbditos, el deber de dependencia y sumisión. Por consiguiente, queremos obedecer en todas las cosas a Nuestra Señora en calidad de Señora y Soberana.”     ( Fundamentos y Práctica de la Vida Mariana – Societas Mariae Montfortana

¿Cómo se llegó a la excesiva veneración de la Virgen María?

Desde los comienzos de la humanidad como sociedad, luego de la caída, el hombre buscó sus propios caminos para llegar a la conexión con la divinidad, y en ello jugó un papel importante la “diosa madre” tal vez como tributo ancestral a Eva la “madre de los vivientes”. Las primeras estatuillas con representación femenina pertenecen a las “venus paleolíticas” de ellas la más famosa es la Venus de Willendford, encontrada en Austria:

venus de willendorf - Austria

venus de willendorf – Austria

En Sumeria, parte sur de la antigua Mesopotamia, especialmente en Ur, encontramos el culto de la diosa madre Nammu , diosa del abismo de las aguas, se la representaba con cabeza de serpiente, amamantando a un niño,  

 

diosa Nammu - Sumeria -

diosa madre Nammu – Sumeria

Inanna – Ishtar – Venerada en Mesopotamia – Diosa  del amor, de la guerra, de la fertilidad. Los israelitas la conocían como Astarot la  “Reina del Cielo” (leáse al profeta Jeremías 44:17-19)

Inanna - Ishtar -Astarot - Astarté

Inanna – Ishtar -Astarot – Astarté

Otras representaciones antiguas de diosas madres

diosa madre -Neolítico

diosa madre -Neolítico

diosa madre de la fertilidad

diosa madre de la fertilidad

 

Divina Madre Semiramis Y Tamuz

Divina Madre Semiramis Y Tamuz

No debemos olvidar que cuando Adán y Eva fueron echados del Edén, llevaban consigo la palabra que habían oído de Dios,  y que implicaba un gran promesa hecha a la humanidad: la venida de un Salvador,  simiente de la mujer.

Génesis 3:15 “Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.”  (Traducción católica de la NBJ)

Cualquiera que lea el texto anterior, puede notar que quien le había de pisar la cabeza a la serpiente antigua (Satanás) era la simiente de la mujer, y esa simiente es Cristo. sin embargo, la iglesia católica a consentido que se enseñe que quien le pisaría la cabeza a Satanás sería una mujer, y esa mujer no podría ser otra sino María. Aún cuando ellos mismos saben que es una interpretación errónea, la han tolerado por siglos, y este error consentido ha traído como consecuencia que la mitología pagana de la diosa Madre o Reina del Cielo se instale en la Iglesia. 

Téngase en cuenta que la traducción que pusimos sobre Génesis 3:15 es la traducción católica de la Nueva Biblia de Jerusalén. Los marianos no quieren tampoco esta traducción porque no les favorece, ellos prefieren esta:

Génesis 3:15 «Por haber hecho esto…pondré enemistades entre ti [Serpiente] y la Mujer,  y entre tu descendencia y la suya: Ella te aplastará la cabeza, mientras acechas tú su calcañar»

Y como los exegetas católicos no siempre les dan la razón, protestan:      

  “Los exegetas han discutido hasta el hartazgo sobre el sentido literal, típico, plenario, etc., de este oráculo. Para nosotros no hay duda de que en sentido literal y fundamental se anuncia a María, aunque bajo el velo de la profecía. Esto nos parece probado tanto por los textos de los Papas, especialmente el de Pío IX, como por el contexto de toda la Escritura, que en resumen no forma más que un libro, la Biblia, y por los hechos ulteriores, que a veces son los únicos en dar la certeza sobre el verdadero contenido de una profecía. Existe, pues, una Mujer —el Evangelio y toda la historia de la Iglesia lo prueban— que se encuentra junto a Cristo, de la que El nació, que llevó y llevará con El hasta el fin la lucha por Dios y por las almas, y que reúne por consiguiente todas las cualidades de esta profecía. Siendo así las cosas, ¿cómo se puede ver anunciada en esta profecía, a la que la Iglesia ha dado siempre la mayor importancia, a una persona que no sea María? ¿cómo se puede ver designada a Eva, o a la mujer en general, interpretaciones en que no se realiza para nada el sentido completo que la Iglesia encontró siempre en este pasaje?  Siempre nos hemos sorprendido de que ciertos exegetas católicos nieguen todo significado mariano e incluso mesiánico objetivo a este texto. No se puede hacer esto sino cuando se trata a este texto como una palabra puramente humana. Por otra parte, muchos comentadores vuelven por un camino indirecto al sentido mariano de este pasaje. — En nuestra traducción y comentario seguimos el texto de la Vulgata. Es nuestro derecho, puesto que se trata de la traducción latina oficial reconocida y empleada por la Iglesia. Sabemos que esta traducción se aparta del texto original. Pero es evidente que en esta traducción no pudo deslizarse ningún error doctrinal, y que además traduce fielmente todos los elementos esenciales del texto hebreo. ”  ( Fundamentos y Práctica de la Vida Mariana – Societas Mariae Montfortana

Lo más asombroso es que afirman que el contexto de toda la Escritura les da la razón, cuando es precisamente por el contexto de la Escritura que más se demuestra su error. Se equivocan profundamente ya que el centro de esta profecía no es una mujer sino su descendencia o simiente.  Esta misma profecía se va repitiendo en el Antiguo testamento aclarando su significado:

Génesis 22:18 Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz.”

¿A quién le estaba hablando aquí Dios, a una mujer? No, a Abraham.

Génesis 26:4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra,

Bueno, ¿aquí le está hablando a una mujer no? No, le está hablando a Isaac, hijo de Abraham.

Génesis 28:14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra, y por tu descendencia.

¿Aquí si que se refería a una mujer? No, tampoco, le estaba hablando a Jacob, hijo de Isaac. 

¿Entonces a quien se refiere esta profecía, quien es la descendencia que traería bendición a todas las naciones aplastando la cabeza de la serpiente antigua? El apóstol Pablo lo revela:

Gálatas  3:16Pues bien, las promesas fueron hechas a Abrahán y a su descendencia. No dice: “y a los descendientes”, como si fueran muchos, sino a uno solo, a tu descendencia, es decir, a Cristo.

Si los marianos afirman que las Escrituras Sagradas les dan la razón, están ignorando o mintiendo descaradamente, pues la misma traducción oficial de la Iglesia católica les demuestra que esta profecía se refiere únicamente a Cristo. No es ninguna mujer la que aplastará la cabeza a Satanás, porque esa profecía ya se cumplió en la obra de la cruz. ¿quieren verlo? oigamos al apóstol Pablo:

Colosenses 2:8-9;13-15  “Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo. Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente…Y a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y en vuestra carne incircuncisa, os vivificó juntamente con él y nos perdonó todos nuestros delitos.  Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la quitó de en medio clavándola en la cruz.  Y, una vez despojados los principados y las potestades, los exhibió públicamente, en su cortejo triunfal.

El que triunfó, aplastando la cabeza de Satanás, fue Cristo. Creo que aquí todo buen católico debe hacerse una vez más la pregunta que contiene todas las respuestas: ¿Si María es tan importante en la doctrina cristiana, porqué el gran apóstol y teólogo San Pablo nunca la menciona en sus escritos?

Sigamos analizando el culto a la Divina Madre

María es la Reina del reino de Dios, Reino del cielo y de la tierra, y ello con una realeza no puramente nominal, sino con una autoridad verdadera, aunque participada de la de Dios y de Cristo, y subordinada a ella. María, y sólo Ella, dice San Pedro Damián, puede repetir después de Jesús: «Todo poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra».”                            ( Fundamentos y Práctica de la Vida Mariana) 

“María es Madre de las almas: Pues no debemos olvidar que esta Madre ha de intervenir casi en cada momento en la vida de sus hijos espirituales, que son y seguirán siendo siempre sus pequeñuelos, «sicut parvuli»…”    ( Fundamentos y Práctica de la Vida Mariana) 

Considerando lo anterior, sigamos repasando la mitología pagana sobre la Reina y Madre, tenemos en Egipto a Isis madre de Horus, ella es la venerada “gran diosa madre“.

Arte copto - Isis pasó a ser luego María en Egipto.

Arte copto – Isis pasó a ser luego María en Egipto.

 

Lamentablemente el Catolicismo Romano confunde a las personas, al atribuirle a María características propias de la mitología pagana, como en la siguiente expresión:

“Así es como toda gracia nos es obtenida de Dios por nuestra divina Madre.” (Fundamentos y Práctica de la Vida Mariana) 

María no es divina, es humana, enseñar lo contrario es ofender a Dios

 

Similitudes: Isis y la Virgen María

Similitudes: Isis y la Virgen María

Rumina Diosa romana protectora de la Lactancia

Rumina Diosa romana protectora de la Lactancia

Isis y María

Diosa Isis con su hijo Horus – Copto

Diosa Madre Tellus (Roma) Gea (Grecia)

Diosas y sus hijos en las distintas culturas del mundo:

 

La Virgen María

India: Diosa Devaki y su hijo Krishna

shingmoo y su hijo

Oriente: shingmoo y su hijo

 

 

 

 

 

 

 

 

María, su representación en el arte cristiano:

Mural en las Catacumbas de Priscilla Siglo II

La más antigua – Mural en las Catacumbas de Priscilla Siglo II

La Theotokos entronizada - Arte Icono Bizantino S VI

La Theotokos entronizada con santos y ángeles, y sobre ellos la mano de Dios. Icono bizantino del sigo VI conservado en el monasterio de Santa Catalina del Sinaí, probablemente el más antiguo conservado con el tema. (Wikipedia)

 Antes de finalizar este capítulo es necesario remarcar otra vez que nosotros creemos en María Madre de Dios, como creyeron Lutero, Zwinglio y Calvino, como dogma cristológico y no mariológico. Es decir, cuando decimos María Madre de Dios no exaltamos a María a una posición de semejanza con la divinidad, sino que confesamos como dogma que: Jesús fue concebido en el vientre de María y fue dado a luz, siendo perfectamente Dios y perfectamente hombre. Jesús no fue un hombre que nació de María y luego la divinidad lo poseyó (como enseñaba la antigua herejía), sino que el Señor Jesús es Dios encarnado, Dios hecho hombre, la Segunda Persona de la Trinidad manifestada en carne, todo Dios y todo Hombre, pues en Él habita toda la plenitud de la deidad

Colosenses 2:8-9 Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo.
Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente.  (Nueva Biblia de Jerusalén) 

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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3 respuestas a Los Evangélicos y la Virgen María – Capítulo IV – ¿María Madre de Dios?

  1. Santos Palacios dijo:

    Este tema esta bueno pero me gustaría que si en forma de libros lo pudieran poner.
    Gracias por el aporte

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  2. Muchas gracias por estos comentarios , reafirma mis conocimientos en cuanto a la figura de María ” madre de mí Señor”.
    Sería interesante que estuviera en pdf , para poder compartir estas enseñanzas en las reuniones.

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