C. T. Studd “el joven rico que sí lo vendió todo” – Grandes Misioneros

 

Del corazón de la aristocracia al corazón de África.  De vivir en una mansión, a vivir en una choza. De ser un famoso y admirado deportista en Inglaterra, a ser el «Bwana Mukubwa» (Gran Cacique Blanco) en el Congo belga. De ser un señor en lo más selecto de la sociedad británica, a ser un siervo en las tribus nativas. La apasionante historia de un joven con un futuro brillante, que lo vendió todo para dárselo a los pobres y seguir a Cristo.

En tiempos como los actuales, donde muchos “ministros” pasan de ser pobres a ser ricos gracias al “ministerio”. Donde las promesas de prosperidad y bienestar inundan los púlpitos de las iglesias y cada cual corre desenfrenado en busca de lograr sus propios sueños. Donde muchos creyentes dormitan en la comodidad  y seguridad de su congregación, reunidos al calor de unas lindas historias que los entretienen, haciéndoles olvidar que la necesidad está afuera de las puertas del templo. En tiempos de soldados que abandonan la lucha para buscar entretenimiento, dejando abandonados en el campo de batalla a los valientes que lo arriesgan todo. En estos tiempos tan peligrosos, historias como las de C. T. Studd son como una cachetada que nos despiertan del sueño, son los gritos valientes de un General del Ejército que nos recuerda que la guerra no terminó, que aún no es tiempo de descansar, que el enemigo está disparando toda su artillería pesada mientras nosotros festejamos con fuegos artificiales. 

Te lo advierto: leerás esta biografía y te sentirás avergonzado, pero de nada te servirá un poco de dolor o unas cuantas lágrimas, si después de leer la vida de este siervo de Dios no lo dejas todo y te entregas de lleno a la batalla. En el ejército de Cristo no hay lugar para  cobardes.

 A C. T. Studd le horrorizaba ver la cantidad de líderes cristianos amontonados en congresos, convenciones o en las iglesias de Inglaterra, cuando el resto del mundo no tenía quién les predicase el Evangelio, a ellos les dijo:

«Hay más del doble de oficiales cristianos uniformados aquí, entre los cuarenta millones de habitantes pacíficos y evangelizados de Gran Bretaña; que el total de las fuerzas de Cristo luchando al frente, entre mil doscientos millones de paganos. ¡Y sin embargo, los tales se llaman soldados de Cristo! … El llamado de Cristo es dar de comer al hambriento, no al que está satisfecho; a salvar a los perdidos, no a los de dura cerviz; no a edificar cómodas capillas, templos y catedrales en Inglaterra, en los cuales adormecer a los cristianos profesantes con hábiles ensayos, oraciones formales y programas artísticos, sino a levantar iglesias vivientes entre los desamparados … Pero esto tan sólo puede realizarse por una religión del Espíritu Santo candente, no convencional y sin trabas, donde no se rinde culto ni a la Iglesia, ni al estado, ni al hombre, ni a las tradiciones, sino solamente a Cristo y a él crucificado».

1º Libro 

Breve biografía de C. T. Studd  

(Editoriales www.aguasvivas.cl)

 Haz clic sobre la imagen y descarga la Biografía de C. T. Studd en PDFC. T. Studd

 Te presentamos otro inspirador librito de C. T. Studd para descargar!

2º Libro

EL SOLDADO DE CHOCOLATE

¡Todo verdadero cristiano es un héroe! ¡Un soldado sin heroísmo es un soldado de chocolate!

 Soldado de Chocolate

TODO VERDADERO CRISTIANO, ES UN SOLDADO DE CRISTO

¡Un héroe por excelencia! Valiente entre los valientes, que se burla de las seducciones de la paz y sus repetidas advertencias contra las dificultades, enfermedades, peligro y muerte, cosas que el valiente considera sus mejores amigos.

¡El cristiano que no es así, es un cristiano de chocolate! Que se disuelve en el agua y se derrite al olor del fuego. ¡Son golosinas, bombones, caramelos! Que pasan sus vidas sobre una charola de porcelana o en una cajita de dulces, cada uno envuelto suavemente, en un papelito con bordes recortados para preservar su preciosa y delicada textura.

El soldado de chocolate dice: “Yo voy, Señor” y no fue”, dijo que iría a los paganos, pero en lugar de hacerlo, se quedó con los cristianos.

“Ellos dicen y no hacen”, mandan ir a otros, pero ellos no van.

En la batalla de Sebastopol, un cabo mandó a un soldado raso para que arreglara una defensa militar. “Nunca mande a otro, a hacer lo que usted mismo tiene miedo de hacer”, le dijo el general Gordon al cabo, mientras él mismo saltaba sobre el parapeto de la trinchera para componerla.

Gracias al buen Señor, decía una frágil y anciana señora, ¡“Dios nunca quiso que yo fuera una gelatina” y en verdad no lo era! Dios jamás ha sido y nunca será un fabricante de chocolate.

Los hombres de Dios siempre son héroes. En las Escrituras se pueden hallar sus gigantes huellas sobre las arenas del tiempo.

Aprende a desdeñar de los hombres sus elogios,

aprende a perder con Dios;

Jesús conquistó el mundo sufriendo vergüenza,

y a todos nos invita a seguir su senda.

Mira el Jordán, a Jericó, a Gedeón, Goliat, y a muchos más. Los Proyectos fáciles llevan otra marca: ¡La de la Brigada de Chocolate! ¡Cuánto aman sus escondrijos y aun así se consideran sabios! Los verdaderos cristianos se deleitan en aventuras de gran riesgo por Cristo, esperando grandes cosas de Dios e intentando las mismas grandes cosas con regocijo. En la historia no se han podido igualar las hazañas de Moisés. ¿Cómo lo hizo? No consultó con carne y sangre. No obedeció a ningún hombre, sino a Dios.

Los soldados no necesitan niñeras, les basta el Espíritu Santo

David, cuyo corazón era conforme al de Dios, fue un hombre de guerra y de mucho valor. Cuando todo el ejército de Israel se acobardó, él enfrentó a Goliat -sólo…con Dios- siendo apenas un muchacho y además bien regañado por su hermano mayor, por haberse acercado al campo de batalla. ¡Qué necio más grande fue su hermano Eliab! Como si David sólo hubiera  ido a ver una batalla y no a luchar. Eso es para los soldados de chocolate. Los que sólo van a ver las batallas y tranquilamente incitan a otros a pelear.

Sería mejor que guardaran el dinero del viaje y lo emplearan para enviar a los verdaderos guerreros. Los soldados no necesitan niñeras, les basta el Espíritu Santo, siempre presente y dispuesto a cuidarlos en cualquier necesidad con una simple petición. ¡No! ¡David fue a la batalla, se quedó a luchar y ganó! 

Al diablo se le ataca con balas ardientes provistas por la fundidora del Espíritu Santo… Él se ríe de balas frías o tibias; y usar las que son una mezcla de hierro y arcilla, medio divinas y medio humanas, es como lanzarle bolas de nieve.

David era un héroe. Sin embargo, ¡Ay de él! Una vez jugó el papel de soldado de chocolate. Se quedó en casa, cuando debía ir a la guerra. Su ejército, lejos y en peligro, luchando contra el enemigo, ganó la batalla. Mientras que David, a salvo en su hogar, cerca de la casa de Dios y aun frecuentándola, sufrió la gran derrota de su vida, ocasionando una cosecha tan amarga de por vida, que bien pudiera disuadir a otros de cometer la tontería de sembrar esa clase de semillas silvestres. El pecado de David es un tremendo sermón  Su tema: ¡“No seas un soldado de chocolate”! …El ser un soldado de chocolate casi le cuesta la vida a David. ¡Cuidado!

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El Soldado de Chocolate PDF

El Soldado de Chocolate PDF

“Si no quieren encontrarse con el diablo durante el día, encuéntrense con Jesús antes del amanecer.”    (C. T. Studd – misionero en China, India y África)

Artículo perteneciente a Gabriel Edgardo LLugdar para Diarios de Avivamientos

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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5 respuestas a C. T. Studd “el joven rico que sí lo vendió todo” – Grandes Misioneros

  1. Yeferson Renteria dijo:

    Solo quiero anhelar a cristo como ellos, entender como ellos, ser como ellos, vivir en santidad como ellos ¡oh, Dios, que hermoso anhelarte con tanta pureza! creo que NUNCA DEBERÍAN DE QUITAR ESTA PAGINA BENDITA ENVIADA DEL CIELO!!!! Graciasss Dios… gracias…… siento tu presencia, gracias por permitirme llorar y sentir tu verdad, tu fuego en la boca de estos Santos Hombres que viven para tu gloria. gracias!!!

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  2. Raúl dijo:

    verdaderamente es muy buen material (libros) que ponen al alcance de los creyentes que quieren conocer lo maravilloso que el Señor Jesús ha obrado en muchos creyentes que nos precedieron y que han dejado sus huellas para seguir al Señor. Dios les bendiga.

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  3. Jesus montero dijo:

    Los libros son una bendicion ,y aquellos que voluntariamente los suben para la edificacion del cuerpo de Cristo el Señor recompense su gran obra los saludo en el amor del Señor

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