Aprendiendo el Evangelio – El Evangelio paso a paso – Capítulo 2

Qué es el Evangelio - capítulo 2- diarios de avivamientos

Algunas palabras claves

Para comprender el Evangelio, nos vamos a detener un momento en algunas palabras o términos fundamentales, que seguramente los oímos y pronunciamos con frecuencia; pero si nos piden una definición o explicación de ellos, probablemente, nos quedemos en blanco. Términos como Propiciación, Redención, Expiación, Gracia, etc., son muy simples en sus significados, pero comúnmente confundidos y difíciles de explicar. Esto es frecuente que nos pase, pues nos conformamos con tener una idea para nosotros mismos; pero nos olvidamos que el Evangelio es para compartir, y cuanto más claro tengamos los conceptos más fácil será transmitirlos a otros.

Nuestra enseñanza debería ser lo más clara y sencilla posible. La gente no puede beneficiarse de nuestro ministerio a menos que lo puedan entender. Si obscurecemos la verdad, entonces somos enemigos de ella.”   (Richard Baxter 1615-1691 – El Pastor Reformado)

Richard Baxter - frases

Richard Baxter – frases de cristianos

En las Escrituras está absolutamente todo lo que necesitamos para nuestro caminar con Dios. El alma hambrienta hallará en ella los manjares más deleitosos y saludables; el alma curiosa, sin embargo, la menospreciará como insuficiente o insulsa. El alma hambrienta busca verdades, el alma curiosa busca novedades. Hablemos pues, lo que el Señor ha hablado, y callemos lo que Él ha callado. La Iglesia no necesita en estos tiempos, senderos novedosos, sino volver a la senda antigua.

Porque la Escritura es la escuela del Espíritu Santo en la cual ni se ha dejado de poner cosa alguna necesaria y útil de conocer, ni tampoco se enseña más que lo que es preciso saber…Permitamos, pues, al cristiano que abra sus oídos y su entendimiento a todo razonamiento y a las palabras que Dios ha querido decirle, con tal que el cristiano use tal templanza y sobriedad, que tan pronto como vea que el Señor ha cerrado su boca sagrada, cese él también y no lleve adelante su curiosidad haciendo nuevas preguntas. Tal es el límite de la sobriedad que hemos de guardar: que al aprender, sigamos a Dios, dejándole hablar primero; y si el Señor deja de hablar, tampoco nosotros queramos saber más, ni pasar más adelante. (Juan Calvino – Institución Libro III)

Debemos buscar el sentido original, tanto gramático como histórico, de las palabras y expresiones en las Sagradas Escrituras ¿cómo las entendieron los receptores originales?

El principio fundamental de la interpretación de todos los escritos, sean sagrados o profanos, es que las palabras deben ser comprendidas en su sentido histórico: esto es, en el sentido en que se pueda demostrar históricamente que fueron empleados por sus autores y en que debían ser entendidas por parte de aquellos a los que se dirigían. El objeto del lenguaje es la comunicación del pensamiento. A no ser que las palabras sean tomadas en el sentido en que, los que las emplean saben que van a ser entendidas, fracasan en su designio. Siendo que las Sagradas Escrituras son las palabras de Dios al hombre, estamos obligados a tomarlas en el sentido en el que aquellos a los que se dirigían originalmente, tienen que haberlas inevitablemente tomado.(Teología Sistemática Vol. I Charles Hodge)

Expiación y Propiciación:

Comenzaremos con Expiación y Propiciación, entendiendo los cuales todos los demás términos resultarán mucho más comprensibles; y se nos abrirán al entendimiento un mundo de riquezas espirituales que hasta ahora por desconocimiento, o tal vez por conformismo, nos hayamos estado perdiendo de disfrutar de ellas.

Primero voy a presentar sus significados gramáticos, he seleccionado textos sencillos y muy bien explicados que nos darán una correcta introducción. También, los desglosaremos según los distintos versículos de la Biblia y veremos sus aplicaciones a la vida diaria. Aunque al principio parezca complicado, comprobaremos como progresivamente nos resultarán más fácil. Hoy entenderemos dos palabras: Expiación y Propiciación.

Según el Diccionario Expositivo de palabras del Antiguo Testamento, W. E. Vine

Expiar, Propiciar (como verbo): (Hebreo kapar) «Cubrir, expiar, propiciar, pacificar». Esta raíz se encuentra en todos los períodos de la historia del lenguaje hebreo. Tal vez lo conocemos mejor por el término Yôm Kippur, «Día de Expiación»…

…Con todo, la mayoría de las veces el vocablo se usa en el sentido teológico de «cubrir», a menudo con la sangre del holocausto con el fin de expiar algún pecado…El Día de Expiación se celebraba una sola vez al año. Únicamente en ese día podía el sumo sacerdote entrar en el Lugar Santísimo del tabernáculo o templo en representación del pueblo de Israel y hacer propiciación por ellos.

Como nombre: (Hebreo kapporet), «propiciatorio; trono de gracia». Esta forma sustantiva de kapar se ha traducido en castellano principalmente como «propiciatorio»  en la RV , en la LBLA y en la mayoría de las versiones católicas, aunque también como «lugar del Perdón»  y «Lugar Santísimo»…. Se refiere a una plancha o cubierta de oro que reposaba encima del arca del testimonio. De pie y frente a frente sobre la tapa del arca (propiciatorio) había dos querubines. La plancha de oro representaba el trono de Dios y simbolizaba su presencia real en el recinto sagrado. En el Día de Expiación, el sumo sacerdote rociaba sobre el propiciatorio la sangre del holocausto por los pecados, quizás como símbolo de la aceptación del sacrificio por Dios. De ahí que el kapporet era el punto neurálgico donde Israel, mediante su sumo sacerdote, podía entrar en la presencia de Dios.

Según el Diccionario Expositivo de palabras del Nuevo Testamento, W. E. Vine

Expiar, ser propicio (como verbo) ( griego jilaskomai ) Se usaba entre los griegos con el significado de hacer propicios a los dioses, de aplacar, propiciar, en tanto que no se concebía que fueran bien dispuestos de natural, sino que esta buena disposición de parte de ellos debía ser conseguida ganándola. Este uso de la palabra es ajeno a la Biblia griega, con respecto a Dios, tanto en la LXX como en el NT. No se usa nunca de ningún acto mediante el cual el hombre conduzca a Dios a una actitud favorable o disposición de gracia. Es Dios quien es propiciado por la vindicación de su carácter santo, habiendo actuado de tal manera con respecto al pecado mediante el sacrificio vicario y expiatorio de Cristo que puede mostrar misericordia al pecador que cree, quitando su culpa y dándole la remisión de sus pecados.

Así, en Lucas 18:13 ” Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador”. Significa ser propicio o misericordioso hacia (con la persona como objeto del verbo), y en Hebreos 2:17 “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.” Expiar, hacer propiciación por (siendo los pecados el objeto del verbo), aquí la llamada Versión Popular traduce «obtener el perdón», lo que no se corresponde con el texto; no se trata de una mera obtención del perdón. Por medio del sacrificio propiciatorio de Cristo, el que cree en él es por el propio acto de Dios liberado de una ira justamente merecida, y entra en el pacto de gracia… nunca se dice de Dios que él sea reconciliado, hecho este indicativo de que la enemistad existe solo de parte del hombre, y que es el hombre quien tiene que ser reconciliado con Dios, no Dios con el hombre. Dios es siempre el mismo y, por cuanto él es inmutable en sí mismo, su actitud relativa sí cambia hacia aquellos que cambian. Él puede actuar en forma diferente hacia aquellos que vienen a él por la fe, y únicamente sobre la base del sacrificio propiciatorio de Cristo, no debido a que él haya cambiado, sino debido a que siempre actúa sobre la base de su inmutable justicia. No es meramente la obtención del perdón de pecados mediante el sacrificio, como lo expresa la Versión Popular o Dios  habla hoy; lo que se expresa es que se asentaron las bases para poder otorgarlo con justicia, vindicándose de esta manera el carácter de Dios: «a fin de que él (esto es, Dios) sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús»

Según el Diccionario Bíblico Douglas-Tenney (DTMH)

Propiciación y expiación no son sinónimos; tienen significados muy distintos. Propiciación es algo que se hace a una persona: Cristo propició a Dios en el sentido de que apartó la ira de Dios de los pecadores culpables, soportando esa ira él mismo en la soledad del Calvario.

La expiación es lo que se hace para con delitos o pecados o malas acciones: Jesús proveyó el medio para limpiarlas o cancelarlas.

Según el Nuevo diccionario de la Biblia, Alfonso Lockward

En el AT, con los sacrificios se reconocía que Dios estaba airado contra el pecado y que se hacía aquello con el propósito de apaciguarlo, o ponerlo en disposición favorable, o hacerlo propicio. También el hombre reconocía su culpa y trataba de eliminarla, o purificarse, o expiarla. El sacrificio, entonces, procuraba cargar sobre una víctima inocente la ira de Dios (expiar) y ponerle en actitud favorable hacia el hombre (propiciar). El término hebreo que se utiliza para expiar es kaphar. En el NT no se dice nunca propiamente “expiar”, sino “ser propicio” (gr. jilaskomai).

De lo leído anteriormente podemos resumir que en el Antiguo Testamento los sacrificios de animales tenían por objeto reconocer:

  • que Dios aborrece el pecado

  • que el hombre es culpable de pecado

  • que Dios está justamente airado contra el hombre por su pecado

  • que sin derramamiento de sangre no hay expiación de pecados

  • que el hombre necesita ser reconciliado (propiciación) con Dios

  • que el hombre no puede reconciliarse con Dios por sus propios medios (no puede ganarse la reconciliación)

  • que sólo Dios puede proveer el medio para la expiación y propiciación total y definitiva, mientras tanto los sacrificios de animales eran un medio temporal e imperfecto, una sombra de lo que había de venir.

En el Nuevo Testamento Dios provee a la humanidad el sacrificio perfecto:

Juan 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

El Cordero de Dios (no del hombre, no provisto u ofrendado por el hombre, es iniciativa exclusiva de Dios). La humanidad estaba totalmente condenada, por su pecado, bajo la justicia de Dios. Dios mismo no necesitaba reconciliarse con la humanidad, sino que era la humanidad quien necesitaba desesperadamente reconciliarse con su creador, pero le era absolutamente imposible. Dios, unilateralmente y soberanamente, proveyó el sacrificio que limpiaría (expiación) los pecados y reconciliaría (propiciación) al hombre con Dios.

Juan 10:17-18 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Cordero de Dios cuya muerte en la Cruz haría efectiva la expiación borrando con su sangre los pecados; y haría efectiva la propiciación al descargar sobre sí la ira de Dios y reconciliarnos con el Padre. Por medio de la sangre de Cristo recibimos ahora el favor, la gracia de Dios.

Jesucristo cubrió y lavó con su sangre nuestros pecados  — EXPIACIÓN

Jesucristo nos reconcilió con Dios, nos trajo Su favor       — PROPICIACIÓN

Expiación y Propiciación

Expiación y Propiciación

Creo que si has leído hasta aquí, notarás que ha resultado medianamente fácil comprender estos dos vocablos, al menos basta con recordar la imagen anterior donde está todo resumido. Nos encontraremos en el próximo capítulo. 

Artículo perteneciente a Gabriel Edgardo LLugdar para editoriales Diarios de Avivamientos – Para cualquier consulta escríbenos a: diariosdeavivamientos@gmail.com

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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3 respuestas a Aprendiendo el Evangelio – El Evangelio paso a paso – Capítulo 2

  1. Ruth Colle dijo:

    Hace muy pocos días atrás el Señor trajo a mi corazón esta palabra “Expiación” por lo que no me detuve en buscar una explicación más sustentable de la que tenía vagamente en mi mente. Gracias por la explicación sucinta y reveladora que no deja de atraerme cada vez más a este precioso Cordero de Dios.

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    • Hola Ruth, que alegría reencontrarnos nuevamente, y que el Señor nos encuentre siempre así, perseverando en su camino, buscando y recibiendo cada día más de Él. Cuando tenga alguna duda sobre algún término, o sugerencia sobre un tema, o pedido de algún material específico no dude en escribir al correo, es un honor para mi poder compartir, conversar e investigar sobre las enseñanzas del Evangelio. Saludos fraternales.

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      • Ruth Colle dijo:

        Muchas gracias por tu buena disposición, te animo a que sigas escribiendo así y seas lleno de su Espíritu cada día.
        Como lo que justo escribiste, me siento ser un alma hambrienta que busca verdades. El Señor está deseoso de encontrarse cada momento con nosotros y de revelarse a nosotros.
        Para mí es algo inexpresable en palabras el amor del mismo Dios que se ha complacido en mostrarnos sus hermosos caminos.
        Bendiciones

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