Aprendiendo el Evangelio – el Evangelio paso a paso – Capitulo 4

En el capítulo anterior aprendimos que JESÚS (cuyo nombre significa: Dios Salva) vino a salvar del poder del pecado (la esclavitud del pecado) y a salvar de la consecuencia del pecado (la justa ira de Dios – condenación eterna).

¿A quienes vino JESÚS a salvar? ¿quiénes necesitan ser librados de la esclavitud del pecado y de la condenación eterna?

Romanos 3:10-12 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

La Universalidad del pecado: El texto es enfático: “todos pecaron”, tanto la humanidad pasada, presente y futura lleva sobre sí la maldición del pecado, pues nadie es inmune a él, ni puede escapar de él por sus propias fuerzas.

Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

El término griego que se utiliza en el Nuevo Testamento para pecado es “jamartia” y significa literalmente “errar al blanco”. Aunque en mayor medida el Nuevo Testamento no se refiere a él como la mera acción (errar) sino como el principio o fuente de la acción, o un elemento interno productor de acciones (el pecado que mora en mí y que me hace errar).
El pecado puede ser voluntario por acción u omisión, involuntario por ignorancia, puede referirse al estado o condición del ser humano o del mundo, la acción de un acto específico o a una práctica continua.

A veces se le llama directamente pecado, pero también se lo designa con una infinidad de sinónimos y acepciones según la ocasión, como los siguientes: iniquidad, maldad, distorsión o ausencia de valor moral, ofensa, falsedad, engaño, daño, extravío, transgresión, rebelión. También equivale a errar el camino, resbalar, transgredir, torcer la senda, desviarse de la verdad, quebrantar las leyes de Dios, etc. Sea cual fuese la acepción que elijamos de este vocablo, lo que queda claro en las Escrituras es que nadie está libre de pecado

1 Juan 1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

Una cosa debemos tener bien presente, no es la cantidad de pecado lo que nos conduce a la condenación eterna, sencillamente es el pecado. Nadie puede justificarse delante de Dios diciendo “yo no tengo porqué irme al infierno pues no soy un gran pecador”. No son los grandes pecadores los que irán al infierno, son sencillamente los pecadores no arrepentidos lo que tendrán tal destino. Del mismo modo, así como la cantidad de pecados no nos justifican ante Dios, la abundancia de ellos tampoco nos impide recibir la salvación de Dios. Nadie puede decir: “soy tan gran pecador que es imposible que Dios pueda perdonarme”. 

“En el nombre del Señor de vida, puedo asegurarle que, no importando cuán pecador usted haya sido, recibirá misericordia y salvación si se vuelve a Cristo. Cristo ha hecho todo lo necesario y la promesa de Dios es gratuita, completa y eterna. Usted puede tener vida si solo se vuelve, pero recuerde lo que las Escrituras significan cuando hablan de “volverse”. Esto no es como reparar la vieja casa; más bien, es como derrumbarla y edificar una nueva sobre Cristo Jesús el único cimiento firme. No es un asunto de efectuar algunos cuantos cambios morales en su vida, más bien es un asunto de hacer morir su naturaleza pecaminosa y vivir una vida de obediencia al Espíritu Santo. No es un asunto de honorabilidad y religiosidad, sino que significa, un cambio de dueño y del propósito y dirección entera de su vida. Significa volver su rostro hacia la dirección opuesta en la que usted estaba caminando, y dedicarse a Dios con todo su ser. Este es el cambio que usted tiene que hacer si quiere recibir la vida eterna.”  (Richard Baxter – Una invitación a vivir)

El pecado: supremo problema de la humanidad.

Tito 3:3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

“Todo pecado viene del perverso deseo de ponerse a sí mismo en el lugar de Dios—ser el centro y la medida de todas las cosas y “conocer” por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo.  De acuerdo a Tito 3:3-7, los hombres en su estado natural son “insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos.” Sus vidas están caracterizadas por “malicia, envidia y odio”.  Lejos de reconocer esta condición, los hombres perdidos se imaginan ser “básicamente buenos”, a menos que Dios en su misericordia les revele la verdadera condición de sus corazones ennegrecidos.  El pecado es el supremo y único problema de la humanidad. Es mi  supremo y único problema y es tu supremo y único problema… Puedes dejar de hacer un pecado, pero otro pecado inmediatamente tomará su lugar, a menudo el pecado del orgullo o auto justificación de imaginarte que tú mismo has hecho una gran cosa en reformarte ”      (Charles Leiter: Justificación y Regeneración)

El hombre no tiene poder ni control sobre el pecado, es el pecado quien le domina despóticamente. Nadie puede imaginarse hasta donde lo arrastrará un pecado que al principio parece inofensivo; cuando le das la mano al pecado inmediatamente te pondrá una cadena imposible de romper.

Juan 8:34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

Romanos 5:21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.

El problema interno del pecado

El corazón humano sin Cristo es perverso, el hombre es malo desde su nacimiento y no puede culpar de ello a lo que le rodea, ni a sus circunstancias, ni a la sociedad o a su educación. Jesús enseñó que el mal sale de dentro, de nuestro corazón, de nuestra propia naturaleza caída:

Marcos 7:20-23 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

«Oh, Dios, toma mi corazón, porque no puedo dártelo; y cuando lo tengas, guárdalo, porque no puedo guardarlo para ti; y sálvame a pesar de mí mismo»  (oración de Fénelon, citada en el libro: la oración que prevalece, D. L. Moody)

El humanismo trata de demostrar que el hombre no es malo en sí mismo y justifica sus malas acciones culpando a las causas externas. Algunos afirman que el hombre no es bueno ni malo, que la persona es el resultado de lo que le rodea e influye; que esto le exonera de la culpa y del merecido castigo. Lamentablemente esta enseñanza se ha infiltrado en algunas congregaciones donde se pretende mostrar el corazón humano como algo esencialmente bueno, y se motiva a las personas a sacar lo mejor de sí. Pero no nos llama Dios a sacar lo “mejor de nosotros” sino a “despojarnos de nosotros mismos”.

Efesios 4:22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,

Jeremías 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Los predicadores “humanistas” afirman que el corazón del hombre está lastimado por las dificultades de la vida, y que debe venir a Cristo para ser sanado. Aunque a simple vista estas enseñanzas parecen honestas, esconden en sí un peligroso veneno; pues las enseñanzas filosóficas, metafísicas, psicológicas y humanistas hacen quedar al hombre como víctima y no como culpable. Pero JESÚS no vino a salvar a justos (víctimas) sino a pecadores (culpables).

Lucas  5:31-32 Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.  No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

A una víctima no se le llama al arrepentimiento, a un culpable sí. Cuando tú predicas ¿haces ver a los hombres como víctimas de un corazón lastimado, o como culpables del pecado de un corazón corrompido? Si los hombres no llegan a reconocer que están totalmente perdidos, jamás reconocerán tampoco que necesitan un Salvador.

“No fuimos llamados para anunciar la filosofía y la metafísica sino el sencillo evangelio. La caída del hombre, su necesidad de un nacimiento nuevo, el perdón por medio de una propiciación, y la salvación como resultado de la fe, estos son nuestro caballo de batalla y nuestras armas de guerra. Tendremos bastante que hacer si aprendemos y enseñamos estas grandes verdades, y maldita sea la ilustración que propenda a distraernos de nuestra misión, y aquella ignorancia que nos impida seguirla.”       (Charles Spurgeon – Discursos a mis estudiantes)

¿Qué evangelio anunciamos? 

Frases de Leonard Ravenhill - - Diarios de Avivamientos

Frases de Leonard Ravenhill

Artículo editado por Gabriel Edgardo LLugdar para Diarios de Avivamientos ©

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6 respuestas a Aprendiendo el Evangelio – el Evangelio paso a paso – Capitulo 4

  1. Ruth Colle dijo:

    Personalmente no estoy de acuerdo en la categorización tan absoluta de que todos los predicadores filósofos o psicólogos prediquen un Evangelio tan laxo como el de hacerlos caer en la trampa misma que Satanás les ha tendido, de crear en sus mentes la victimización para exonerarlos de tal culpabilidad. La Palabra de Dios es clara, de que todos hemos pecado. Constantemente tengo en mi pensamiento Romanos 3:23 “Por cuanto TODOS pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” e inclusive justo ayer leía 1 Juan 1 y me quedé meditando en este capítulo entero, o días atrás en Tito 2:7 que dice “Que todo lo que hagamos refleje la integridad y la seriedad de tu enseñanza”. Cómo voy a poder enseñar con mi ejemplo y palabras algo que no sea lo que refleje Su luz, porque si Él está en mí y Él es luz, en mí no debe haber oscuridad, cosa que intento cada momento guardar con celo. Entiendo que Él nos hizo justos por su infinita gracia, y que sólo por Él tenemos salvación, la que debemos cuidar con temor y temblor. Tampoco niego que existan estas posturas teóricas, pero sí niego enfáticamente que seamos todos puestos allí. Sé de muchos que remamos contra las aguas profundas del Humanismo y de cómo se ha infiltrado con sutileza de nuestras iglesias, y de que también luchamos contra ésto. Yo me siento a veces estar dentro de una carrera totalmente humanista y atea y éste ha sido el gran desafío que Dios puso delante de mí, sin importarme las burlas o vituperios por Su causa. A veces me siento como si estudiara una ciencia física y desafiara la ley de la gravedad constantemente.
    Las ciencias humanas se reducen sólo a ser herramientas que Dios puede usar justamente para ésto, para llegar a los perdidos, Dios es omnipotente y podría hacerlo todo sólo si así Él lo quisiera, pero así como es en la oración, que Él quiere que oremos sin cesar, más allá de que pudiera darnos todo sin que se lo pidiéramos, así es en lo práctico, él nos quiere usar y a veces lo hace de maneras impensadas. Sin ninguna duda, el pecado es precisamente lo que ha enfermado a nuestras sociedades y el haber dejado de incluirse en él.
    Isaías 61

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  2. Hola Ruth, las ciencias humanas son maravillosas, pero sólo son eso: humanas. Ellas necesitan del Evangelio, pero el Evangelio no necesita de ellas. Mira, yo considero a Internet como una de las más maravillosas y útiles herramientas para propagar el Evangelio, pero internet necesita del Evangelio no al revés, si en este momento desapareciera internet del planeta, el Evangelio se seguiría predicando con la misma fuerza como en tiempos del imperio romano, donde la tecnología era limitada. Al igual que ello, el humanismo, la psicología, la antropología, la filosofía, necesitan del Evangelio, no al revés, porque si todas ellas desaparecieran de la tierra, el Evangelio no vería mermado ni un ápice su poder. El desnudo Evangelio de una desnuda cruz, y de un Cristo desnudo colgado en la cruz para cubrir nuestra desnudez es suficiente para salvar a los pecadores. La gramática, la lingüística, la historia, la geografía, la arqueología son herramientas muy útiles, pero nadie necesita ser experto en ellas para ser salvo. Tu estudias una carrera que es muy útil en el plano social, y según el propósito de Dios para tu vida harás de ella una herramienta muy útil. Pero si yo afirmara que un predicador necesita de la psicología, o del humanismo, o de la filosofía para predicar, sencillamente mentiría. El márketing y el coaching son muy útiles, pero si yo afirmase que la Iglesia necesita de ellas mentiría. Las ciencias son humanas, el Evangelio es divino, no se puede ni se debe mezclar uno con el otro. Hoy los pastores parecen más psicólogos que pastores, y el resultado de ello está a la vista. El día que los predicadores entiendan que sólo el Evangelio “es poder de Dios para salvación”, y que ese Evangelio no necesita ser envuelto, ayudado, mejorado, adornado, dosificado, mezclado, aggiornado, ni edulcorado con nada entonces veremos el verdadero poder de Dios. Amiga Ruth, yo no menosprecio la psicología ni las ciencias humanas, solo pongo cada cosa en su sitio, y en el púlpito sólo el Evangelio es necesario: 1Corintios 1:21 “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.”

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  3. Ruth Colle dijo:

    Hola Gabriel, te escribo desde acá para no hacer del blog un debate filosófico o teológico. En primer lugar, entiendo perfectamente el lugar que tiene cada cosa. Sé que las ciencias, todas, son humanas al igual que su finalidad, como también sé que el Evangelio no necesita de ellas para ser y evidenciar lo que es y puede llegar a ser en las personas que lo reciben. Sé de su suficiencia. Sé también del evangelio de ofertas que ofrecen ciertas iglesias y de sus pastores que venden un cristianismo totalmente aguado y permisivo o falso. No lo comparto en absoluto. Sólo que en el blog me pareció ver una crítica bastante radical y abierta a un público general que puede no entender y sí, reproché, el que seamos todos considerados de ésa manera, con pensamientos tan alejados de la palabra; como también expresé que a mi carrera la considero sólo instrumental. Tampoco afirmé que un predicador necesite de la psicología o del humanismo, o de la filosofía para predicar desde su púlpito o fuera de él, ni que considere que el evangelio necesite ser aggiornado para que sea aceptado o para que podamos ver el poder de Dios. Y para terminar… si hubo de mi parte algún exceso te pido perdón. Espero sepas entender. Deseo la paz de Dios para tu vida.

    Ruth

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    • Juan2Aklvarez dijo:

      El evangelio de nuestro Señor Jesucristo, es solamente uno. Los apóstoles fueron enviados a predicarlo dentro de su primer siglo y la salvación a vida eterna está en la obediencia a lo que Cristo Jesús manda para poder entrar en su reino; pasará completamente todo, pero las palabras del Señor Jesús seguirán por siempre.
      Mateo 7:24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Mateo 7:26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

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  4. alberto encinos dijo:

    Excelente artículo y excelentes comentarios.
    El Evangelio es Poder de Dios para Salvación.
    Bendiciones!

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