Aprendiendo el Evangelio – el Evangelio paso a paso – Capitulo 5

La Cruz - Diarios de Avivamientos

el hombre mismo es su peor enemigo, y la peor cosa que pueda pasarle en esta vida es que sea dejado a sí mismo. Su queja principal debería ser en contra de sí mismo. Su obra más grande debería ser la de resistir a su propia naturaleza pecaminosa. Su mayor preocupación debería ser orar y luchar contra su ceguera, su corrupción, la perversión y la impiedad que brotan de su propio corazón pecaminoso. La cosa más grande que la Gracia de Dios puede hacer es, salvarnos de nosotros mismos.” (Richar Baxter – libro: Una Invitación a vivir)

En el capítulo anterior hemos considerado el daño que la mezcla de humanismo y Evangelio está produciendo en los púlpitos, tornándolos carentes de poder y de autoridad espiritual. Gran parte de la consejería pastoral se ha tornado en un consultorio psicológico, donde la oveja se vuelve un paciente clínico, que semana tras semana necesita su dosis de palabras motivadoras y “caricias para el alma”; hasta que se desinfle su ánimo nuevamente y regrese al consultorio pastoral a buscar motivación para seguir sobreviviendo. ¿No será que no estamos afrontando verdaderamente el tema del pecado? ¿nos incomoda confrontar a las personas con su propia realidad espiritual? ¿hemos dulcificado los términos para no incomodar a nuestros “pacientes”? Al pecado llamamos: desliz, a la tibieza: moderación, a la ambición: grandes metas, a la codicia: prosperidad, a los caprichos: sueños, a la egolatría: superación personal, a la negligencia: debilidad, a los deseos de los ojos: visiones, a los deseos de la carne: conquista, a la vanagloria de la vida: éxito, y al pecador: una víctima de las circunstancias. Por causa de esto se ha quitado de los púlpitos la cruz  y del corazón de los hombres la necesidad de arrepentimiento.

Debemos considerar una cosa, si el hombre fuese sólo una víctima no necesitaría perdón, necesitaría ayuda; pues a nadie se le ocurriría ofrecerle perdón a una víctima de un delito. Pero Jesús no murió en la Cruz para ofrecernos ayuda, como si sólo hubiésemos necesitado un empujoncito para cambiar nuestra vida o nuestro destino; Él murió en la Cruz fundamentalmente para traernos perdón, para hacer posible lo humanamente imposible: la reconciliación con Dios. Y si Él nos ofrece perdón es porque lo necesitamos, y si necesitamos perdón es porque somos culpables de delito, de pecado. Cristo no fue a la Cruz porque éramos víctimas, sino porque éramos culpables, por eso tomó nuestro lugar para librarnos de la ira de Dios. Jesús fue la víctima de nuestra culpa.   

Esta es la gran causa del cristianismo laxo, débil, básicamente egocéntrico y materialista de estos días, que pretende hacer del hombre una víctima que necesita las caricias del Evangelio, y no confrontarlo con lo que realmente es: un pecador que necesita imperiosamente el perdón para no ser condenado eternamente. Si sacamos de nuestra predicación palabras como pecado, culpa, ira de Dios y condenación eterna no estaremos predicando el Evangelio de la Gracia de nuestro Señor Jesucristo sino otro evangelio, una simple “fabula”. Pues donde no hay culpa no se necesita de la Cruz, donde no hay pecado no se necesita del perdón y, donde no hay condenación no se necesita salvación.

¿Porqué tienen tanto éxito los que predican un “evangelio sin cruz”?

2 Timoteo 4:3-4 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,  y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. (Reina-Valera)

Veamos otras versiones de este revelador pasaje bíblico

2 Timoteo 4:3-4 Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos;  y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos. (La Biblia de las Américas)

2 Timoteo 4:3 Porque va a llegar el tiempo en que la gente no soportará la sana enseñanza; más bien, según sus propios caprichos, se buscarán un montón de maestros que solo les enseñen lo que ellos quieran oír. Darán la espalda a la verdad y harán caso a toda clase de cuentos.    (Dios Habla Hoy)

La pregunta que nos debemos hacer es ¿Predicaremos lo que la gente quiere oír o predicaremos lo que la gente necesita oír?

El problema externo del pecado:

Vimos anteriormente que el problema interno del pecado es que el hombre natural tiene un corazón engañoso y perverso, corrompido.

“Pero el problema con el pecado es aún más profundo que esto. Supongamos que por algún milagro, el pecador se pudiera convertir en una persona nueva y nunca más pecara. Ciertamente esa persona todavía iría al infierno. El asesino común que sinceramente decide nunca más volver a matar, debe todavía pagar por sus crímenes cometidos. En otras palabras, el problema del pecado tiene otra dimensión aparte de la interna. El hombre no solo tiene un corazón malo; él tiene malos antecedentes a los ojos de la ley de Dios. Todo pecador es un fugitivo de la justicia. A pesar de la condición presente de su corazón, él tiene una culpa objetiva, fuera de sí mismo, a los ojos de la ley de Dios. Tal vez no tenga “sentimientos de culpa”, pero sin embargo, se le considera “culpable” o “condenado”. Todos sus crímenes pasados piden a gritos que su castigo sea pagado y la justicia sea satisfecha. Estos gritos están anclados en el propio carácter y ser de Dios, en su atributo de justicia o equidad.”  (Charles Leiter, Libro: Justificación y Regeneración)

La justicia divina demanda inexorablemente el castigo del pecado, del delito, por la única razón de la propia naturaleza justa de Dios. Él no puede negarse o contradecirse a sí mismo, es justo y por lo tanto no dejará sin justo castigo al delito. Es por ello que la Iglesia no está formada por personas “corregidas” o “reformadas” o que han “cambiado de vida”, la Iglesia está formada por personas que “han nacido de nuevo”, que son nuevas criaturas por medio de lo que más adelante trataremos con más detalle: la Regeneración.

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Romanos 6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Colosenses 3:9-10 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,  y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

Las falsas religiones enseñan que el hombre puede cambiarse a sí mismo, reformarse a través de las buenas obras, cambio de hábitos, o una serie de mandamientos de lo que se puede o no se puede hacer, o purgando sus faltas a través de la mortificación de su cuerpo. Todo esto, aunque tenga una cierta reputación ante los ojos de los demás, ante la naturaleza corrompida del hombre no tiene efecto.

Colosenses 2:20-23 Si habéis muerto con Cristo a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si aún vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: no manipules, ni gustes, ni toques (todos los cuales se refieren a cosas destinadas a perecer con el uso), según los preceptos y enseñanzas de los hombres? Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.     (LBLA)

El Señor Jesús enseñó que no es un cambio de vida lo que se nos demanda sino una nueva vida.

Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

La conversión es muy diferente que lo que la mayoría de la gente piensa. No es una cosa pequeña desatar la mente de una persona de la tierra y enfocarla hacia el cielo. No es poca cosa cuando un hombre tiene tanto aprecio para Dios que se vuelve a El con un amor que no puede ser apagado. No es una cosa pequeña lograr que un hombre rompa con el pecado y acuda a Cristo para refugiarse, abrazándole lleno de gratitud como la vida de su alma. No es fácil cambiar la dirección y la inclinación del corazón y de la vida, de tal manera que uno dé la espalda a las cosas en las cuales pensaba encontrar la felicidad y ponga su esperanza para lograr la felicidad, en donde antes no la buscaba, con una dirección completamente nueva. La Biblia dice que la persona verdaderamente convertida a Cristo, es una nueva criatura, “las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor.5:17). Tiene un entendimiento nuevo, una voluntad nueva, una resolución nueva, tristezas y deseos nuevos, un amor nuevo, nuevos pensamientos, nuevas compañeros y palabras. Cosas que antes le causaban risa, ahora le son tan viles que huye de ellas como si fueran la muerte. El mundo que antes era tan hermoso ante sus ojos, ahora le parece vano y vacío. Dios, a quien antes descuidaba, ahora es la felicidad de su alma; Dios, quien antes era olvidado y cada deseo antepuesto a El, ahora ocupa el primer lugar en todas las cosas. Jesucristo, acerca de quien pensaba tan poco con anterioridad, ahora es su único refugio y esperanza. Ahora depende de El como su pan cotidiano; no puede vivir sin El, orar sin El, regocijarse sin El, pensar sin El o hablar sin El. El cielo, sobre el cual antes solo pensaba en términos vagos, ahora lo ve como su hogar, el lugar de su única esperanza y descanso, donde pasará toda la eternidad viendo, alabando y amando a Dios. El infierno, el cual antes solo consideraba como una invención para asustar a los hombres por sus pecados, ahora lo ve como algo real y terrible, y no algo con lo que debemos jugar o estar arriesgando. La santidad de vida, de la cual antes solo la consideraba como algo aburrido e innecesario, ahora es la gran meta de su vida. La Biblia, que antes consideraba como un libro igual que los demás, ahora la ve como la ley de Dios, escrita específicamente para él y firmada con el mismo nombre de Dios. El pueblo de Dios que antes le parecían ser como las demás personas, ahora son vistos como las mejores y más felices personas en el mundo, y ahora los impíos, quienes antes le acompañaban en sus pecados, ahora le llenan de tristeza. Antes se reía de los pecados de ellos; ahora llora por ellos y por la terrible miseria que sus pecados les acarrearán. Llora por aquellos de quienes la Biblia dice, “Cuyo fin será perdición, cuyo Dios es el vientre y cuya gloria es su vergüenza, que solo piensan en lo terrenal” (Fil.3:19). Ahora se da cuenta de que todas las personas inconversas son “enemigos de la cruz de Cristo” (Fil.3:18).  Todo esto significa que el hombre convertido tiene un corazón nuevo, pensamientos nuevos y una vida nueva. Antes, la autosatisfacción era la única meta de su vida; ahora su vida está centrada en Dios y su Palabra. Su vida es caracterizada por la santidad, la justicia y la misericordia. Antes, el “yo” gobernaba su vida; todas las demás cosas, aún las voces de Dios y de su propia consciencia tenían que ceder al “yo”; ahora Dios es quien rige su vida y todas las cosas tienen que ceder ante El. La conversión no es un cambio de unas pocos aspectos de la vida de una persona, sino que es una revolución en la cual todas las cosas son cambiadas. Un hombre caminando en el campo, puede tomar uno de varios distintos caminos y aún así dirigirse en la misma dirección; pero es otro asunto volverse por completo y caminar hacia un destino totalmente diferente. Así es con la conversión ; un hombre puede volverse de la borrachera, la inmoralidad o algún otro pecado abierto y comenzar a asistir a la iglesia, y no obstante puede estar todavía en el camino del “yo” que conduce al infierno. Pero cuando una persona es verdaderamente convertida, el “yo” es destronado y Dios es entronizado. En lugar de ser adicto al “yo”, el hombre convertido es devoto a Dios. Su vida entera está encaminada hacia una dirección nueva. Antes, usaba todo su tiempo, sus talentos y posesiones para gratificar sus propios fines egoístas, pero ahora busca toda la dirección divina en todas estas áreas, y busca usar sus dones para la gloria de Dios. Antes, sólo había algo para Dios si esto no le resultaba inconveniente, pero ahora está decidido a agradar a Dios cueste lo que cueste. Esta es la conversión real, el cambio fortísimo que Dios obra en todos aquellos que son verdaderamente salvos; y es el cambio que cada hombre y mujer en el mundo tienen que experimentar o serán condenados a la miseria eterna.” (Richard Baxter – libro: Una invitación a vivir)

“La conversión no es unirse a un sistema religioso, por muy puro que sea ese sistema, por muy sano, por muy ortodoxo. Un hombre puede ser un miembro del cuerpo religioso más respetable que pueda existir a todo lo largo y ancho de la Cristiandad, y sin embargo ser un hombre inconverso, no salvo, en su camino a la eterna perdición… ¿De qué le sirve, podemos lícitamente preguntar, un sistema religioso o un credo teológico a un hombre que no tiene ni una sola chispa de vida divina? Los sistemas y los credos no pueden dar vida, no pueden salvar, no pueden dar vida eterna. Un hombre puede trabajar en su maquinaria religiosa como un caballo en un molino, dando vueltas y vueltas, de un fin de año a otro, partiendo justo del lugar donde antes había comenzado, en una deprimente monotonía de obras muertas. ¿Qué valor tiene todo esto? ¿Qué resulta de todo esto? ¡Muerte!… Una persona puede estar intelectualmente encantada, casi extasiada con las gloriosas doctrinas de la gracia, un evangelio pleno, libre, la salvación sin obras, la justificación por fe; en resumen, todo lo que hace a nuestro glorioso Cristianismo Neo-Testamentario. Una persona puede profesar creer y deleitarse en esto; incluso puede llegar a ser un poderoso escritor en defensa de la doctrina cristiana, un ferviente predicador elocuente del evangelio. Todo esto puede ser verdad, y con todo, el hombre puede estar completamente inconverso, muerto en delitos y pecados, endurecido, engañado y destruido por su misma familiaridad con las preciosas verdades del evangelio – verdades que nunca han ido más allá de la región de su entendimiento – que nunca alcanzaron su conciencia, nunca tocaron su corazón, nunca convirtieron su alma. ¡Oh! lector, quienquiera que tú seas, te rogamos, pon tu atención fija en estas cosas. No descanses, ni por una hora, hasta que estés seguro de tu genuina, inequívoca, conversión a Dios.”  (C. H. Mackintosh – libro: La Conversión)

Anuncios

Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
Esta entrada fue publicada en Escuela Bíblica, Frases de cristianos, Las Grandes Predicas que no deberías dejar de escuchar, Libros PDF para descargar, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Aprendiendo el Evangelio – el Evangelio paso a paso – Capitulo 5

  1. Un gran abrazo y saludo para Ud.mi querido hermano. Gracias al Señor por poner en vuestro corazón el deseo de contribuir con “su porción de gracia” a la edificación de Su Cuerpo. Le tesitifico que he hallado muy buen material para crecer en la gracia y el conocimiento de mi bendito Dios. Si de algo le puede servir mi blog, le comparto la dirección: https://joelvalencis.wordpress.com/

    Me gusta

  2. Diana Guerrero dijo:

    hola recien veo este sitio web y me gusta mcuho

    Me gusta

Nos gustaría saber tu opinión! Escribe un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s