La iglesia que cambió Adoración por Entretenimiento

¿Qué tiene de malo el entretenimiento? nada, pues forma parte de nuestra vida normal. Entretenimiento es sinónimo de: distracción, diversión, pasatiempo, esparcimiento, hobby, afición, placer, recreo, regocijo, juego… ¿quién no tiene un pasatiempo favorito, o un hobby, o una afición, o un esparcimiento sano? Lo contrario de entretenimiento , es decir el antónimo, es aburrimiento. Esto último es perjudicial tanto para la salud física como para la espiritual, ya conocemos el dicho: ” mente desocupada, taller del diablo“. Así que nadie discute los beneficios del buen entretenimiento, de la sana diversión.

Ahora, las preguntas que nos debemos hacer y responderlas desde lo más profundo de nuestra sinceridad son: ¿congregarme es para mí una forma de esparcimiento? ¿el culto lo tomo como mi pasatiempo favorito? ¿es para mí, la música dentro de la congregación un hobby? ¿colaborar en la iglesia es una afición? ¿ la comunión con los otros cristianos es un recreo? ¿considero que hay iglesias aburridas y otras divertidas, y esto influye a la hora de elegir donde congregarme?

Si eres capaz de contestar sinceramente a estas preguntas es un gran paso, así que prosigamos con el planteamiento. Una de las maravillas del cuerpo de Cristo, es su variedad, personas de todo pueblo, raza y lengua conforman la Iglesia. Cada uno actúa influenciado por sus características culturales, lo que llamamos idiosincrasia, esto es: los rasgos y caracteres propios y distintivos de un individuo o de una colectividad. No podemos pretender (aunque algunos increíblemente sí lo pretenden) que un africano o un latino tengan el mismo nivel de expresividad que un suizo, o un alemán, o viceversa. Esto sería ignorar la maravillosa diversidad que el mismo Dios ha permitido que exista entre las distintas etnias. Así que lo que está en discusión aquí, no es si aplaudir o no, si acordeones o pianos de cola, si violines o mandolinas, ni los decibelios que deben contener un amén o un aleluya para que sea o no desorden.

La cuestión es más profunda, es mas bien ¿vas a la iglesia a entretenerte y a divertirte? o si lo prefieres podemos plantearlo de otro modo: ¿tu congregación necesita del entretenimiento para atraer y mantener a las personas? Si es así, hay un grave problema de concepción de lo que es el culto.

El culto no tiene que ser divertido, ni aburrido, el culto tiene que ser espiritual, porque el objeto del culto no eres tú, es Cristo.

Juan 4:23-24 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.  Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Las alabanzas no se cantan para ti, lo siento, son para Dios. Algunos de los sinónimos de alabar son: engrandecer – ensalzar – exaltar – glorificar – loar – magnificar – deificar…. considera si alguno de estos términos se aplican a tu persona, y entonces conforme a ello elige la letra de lo que has de cantar: si cantarás lo que te exalta a ti, o cantarás lo que le exalta a Él.

El culto no es para que tú te lo “pases bien”, es decir no se trata de magnificar tus emociones, sino de la magnificencia de Cristo, si estás consciente de esto comprenderás que el culto no se hace para ti, se hace para Dios.

Te puedes congregar en una catacumba, en una casa, en un galpón, o debajo de un árbol; con o sin instrumentos musicales, con o sin coro; con luces de neón, con una vela, o debajo de la luz de la luna; pero nada de esto hace a la calidad del culto. 

El pueblo de Israel estaba fascinado con el imponente templo, los rituales y las celebraciones mosaicas; asimismo los sacerdotes y levitas estaban orgullosos de sus magníficos cultos al Señor. Alabanzas, danzas, trompetas y multitud de instrumentos, atavíos bellísimos de los sacerdotes, incienso, cánticos, y sacrificios. Sin duda las fiestas y celebraciones religiosas de Israel no tenían nada de aburridas. ¿pero que les dijo Dios?

Isaías 1:11-18 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?  No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.
Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;  aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.  Venid luego, dice Jehová…

No es lo exterior del culto sino lo interior, no es el tamaño del sacrificio sino la motivación, no es por quién está dirigido sino a quién está dirigido el culto.

Salmos 51:16-17 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;  No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;  Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Por lo cual juzgar una iglesia de aburrida o divertida, de poderosa o menospreciada, por sus actos externos es un peligro gravísimo. Igual peligro corren aquellos que piensan que para pescar almas hay que usar una carnada (cebo) atractiva, Jesús no habló nada de carnada atractiva, ni de anzuelos de colores. Solamente hay que echar la red donde él nos mande, la pesca siempre es milagrosa; si dependiera de tu carnada ya no sería milagrosa. Predicar el Evangelio es arrojar la red cuándo y dónde Él nos diga, y creer que Él llenará la red, no confiar en nuestros artilugios; no nos llamó Cristo a ser encantadores de hombres sino pescadores de hombres, somos heraldos (mensajeros) del Rey, no bufones que entretienen a la corte. 

 El pueblo de Dios debe mostrar su júbilo por la gran salvación que el Señor les ha concedido. Pero ese júbilo no puede ser egocéntrico, desbocado, insensible. ¿Que pasaría si tú y una persona a quien amas fuesen juzgados, y tú fueses absuelto pero la otra persona  condenada a la muerte? ¿saldrías a festejar como un loco por tu liberación? Piensa que mientras tú celebras y te lo pasas bien en tus grandiosos cultos, hay una parte del Cuerpo de Cristo que en ese mismo momento está padeciendo persecución, y que algunos amados hijos de tu Padre celestial, por su soberanía inescrutable, son entregados a despojo y muerte. ¿Es que hay dos iglesias? ¿una rica y otra pobre? ¿una con fastuosos templos y deslumbrantes cultos y otra clandestina y perseguida? Hay una iglesia perseguida y un mundo que se pierde ¿y a ti solo te importará divertirte, cantar y brincar ebrio de luces psicodélicas y decibelios alucinógenos, en nombre de: “la excelencia que Dios se merece”? 

 ¿ Será verdaderamente que el gozo del cristiano consiste en una euforia desbordada? ¿no consiste más bien el gozo, en  un estado de conciencia permanente de que pase lo que pase el Señor estará con nosotros, sea para vida o para muerte? 

Si estamos en la iglesia no es por diversión, estamos por convicción, por la obra del Espíritu Santo, y solamente su presencia nos hará permanecer en ella. El que las almas vengan y permanezcan en la iglesia es un acto sobrenatural de Dios, nuestros artilugios y espectáculos fascinantes son inútiles. Convertir el culto en un espectáculo agradable a los sentidos, es pura egolatría.

Leonard Ravenhill dijo una vez: “En nuestros cultos estamos tratando desesperadamente en enviar algo hacia arriba, cuando lo que necesitamos es que Dios envíe algo hacia abajo“. Dejemos ya de estar bombardeando el cielo con fuegos artificiales que no impresionarán a Dios, busquemos que el fuego del avivamiento descienda sobre nosotros y sabremos lo que es el verdadero gozo espiritual.

 Miqueas 6:6-8 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?
¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?
Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

 

Artículo de Gabriel E. Llugdar para Diarios de Avivamientos 

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3 respuestas a La iglesia que cambió Adoración por Entretenimiento

  1. Excelente artículo, Dios los bendiga!

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  2. Gracias por este artículo. Muy atingente y edificante. Felicitaciones y DLB.

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