Yo no soy Dios

Yo no soy Dios diarios de avivamientos

Una de las lecciones más difíciles de aprender para mí, en la práctica, es que yo no soy Dios, ni tampoco un dios con minúscula, ni un pequeño dios, ni una divinidad en menor escala, solo soy un hombre, un siervo, un esclavo de Cristo. Y es tan absurdo que un esclavo pretenda actuar como si fuera amo, como lo es que un cristiano pretenda actuar como si fuera Dios.

Veo la necesidad en el mundo, una necesidad abrumadora, imperiosa y desgarradora. Almas sin Cristo, naciones sin Cristo, iglesias sin Cristo. Miles de seres humanos vagando en la oscuridad inconscientes de ella, otros miles que son conscientes y buscan la luz, y mientras tanto, miles que están apartándose de la luz para volver a las tinieblas. Viudas empobrecidas, huérfanos desamparados, enfermos descuidados, ancianos abandonados, pobres explotados, inocentes sufriendo injusticias. Pastores engordados y ovejas enflaquecidas, lobos rapaces y profetas falaces, iglesias ricas persiguiendo más riquezas e iglesias pobres siendo perseguidas.

Quisiera llevar luz a cada alma, arrebatar a cada uno que esté a punto de caer al abismo y forzarlos a entrar al reino de Dios, quisiera amparar a cada viuda, proteger a cada huérfano, cuidar de cada enfermo, acompañar a cada abuelo abandonado, consolar al triste, alimentar al hambriento, arrebatar la oveja de la boca del lobo y silenciar a los falsos profetas…. pero yo no soy Dios, y a veces no puedo ni con mi propia alma.

¿Te has sentido alguna vez invadido por el sentimiento de impotencia al saber que es tanto lo que hay por hacer y que en comparación, no estás haciendo nada? ¿Te has preguntado alguna vez porqué Dios parece frenarte, porqué puedes con tanta claridad ver la necesidad pero estás inmovilizado, y porqué tienes el querer pero no el poder para hacer?… tal vez la respuesta sea: porque estás aprendiendo la lección de que NO eres Dios. No estás para determinar lo que hay que hacer sino para hacer lo que se te ha determinado. No eres el amo sino el esclavo. Y no serás totalmente útil hasta que reconozcas que eres totalmente inútil por ti mismo.

Entre ver la necesidad de un mundo que se pierde y la posibilidad de poder suplir esa necesidad hay un abismo, que solo Dios puede reducirlo, para que tú puedas cruzar. Paso a explicar lo que pretendo afirmar, antes de que algún teólogo impaciente comience a apedrearme, acusándome de inmovilismo, determinismo, o hiper-calvinismo. 

Obviamente no me estoy refiriendo a cosas prácticas que todo cristiano puede y debe hacer. La siguiente frase resume mi pensamiento:

“Si usted está dentro de su casa leyendo la Biblia y ve por la ventana que afuera hay alguien que pasa hambre, deje su Biblia, salga y alimente a esa persona. A continuación, puede volver y continuar leyendo la Biblia”. – John Wesley

A lo que me refiero, es a una cuestión más profunda, a responder a un llamado al ministerio. El Señor te abre los ojos para ver la necesidad:

Juan 4:35 b He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

El Señor te hace ver la necesidad imperiosa de obreros:

Mateo 9:37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.

Pero a la vez el Señor dice algo sorprendente:

Mateo 9:38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

No dice que una vez que hayas visto la necesidad, y hayas comprendido la urgencia de obreros, salgas disparado a cosechar. Dice Rogad, para que sea el Señor de la mies quien envíe obreros. Puedes alzar tus ojos y ver los campos blancos para la siega, pero no puedes ir, solo puedes rogar al Señor que envíe obreros. 

Bien, puedes responderme a esto con las siguientes palabras de Jesús:

Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones.

Entonces te preguntaré ¿y por qué no has ido? ¿por qué no has dejado todas tus posesiones y te has lanzado por las naciones a predicar el evangelio? ¿porqué no renuncias a tu pastorado y te vas a predicar a los pueblos no alcanzados?….

Tal vez, ante estas preguntas comprendas que además de poder ver la necesidad, necesitas ser enviado. El apóstol Pablo aclara más aún esta cuestión.

Las personas necesitan invocar el nombre del Señor para salvación

Romanos 10:13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Las personas necesitan creer en el Señor para poder invocarle

Romanos 10:14a ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?

Las personas necesitan oír del Señor para poder creer

Romanos 10:14b ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?

Las personas necesitan que alguien les predique para poder oír el evangelio

Romanos 10:14b ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?

Pero… ¡los que predican necesitan ser enviados!

Romanos 10:15a ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?

Entre el llamado al ministerio y la obra del ministerio, existe el ser enviado al ministerio.

Hechos 13:2-3 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Pablo (Saulo) fue lo que fue, e hizo lo que hizo, porque antes de eso tuvo que aprender que él era un siervo, y que solo debía moverse bajo la orden de su Amo. Es obvio que inmediatamente después de su conversión, Pablo predicaba a Cristo:

Hechos 9:20-22 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos… Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Pero desde ese momento hasta que es enviado al ministerio del apostolado, pasaron años, años en los cuales tuvo que ser preparado hasta ser enviado:

“habiendo visto al Señor y habiendo recibido de Él mismo el evangelio y el llamamiento para proclamarlo, estaba en las mismas condiciones que los otros apóstoles. De modo que en vez de ir a Jerusalén, fue a ¡Arabia!… Ahora bien, dado que Pablo probablemente no llevó a cabo ninguna misión de predicación en la poco poblada región de “Arabia” -probablemente se refiere a la parte norte de la extensa península de Arabia, la parte que se extiende hasta casi los mismos límites de Damasco-… por sí sola surge la idea de que lo que Pablo precisamente necesitaba era apartarse a Arabia para descansar, orar y meditar, para que así su mente, agitada violentamente, tuviera el tiempo y la oportunidad de sopesar las implicaciones de las palabras que el Señor le dirigiera en el momento de aquella inolvidable experiencia.” (Comentario al Nuevo Testamento – Galatas -William Hendriksen)

“… se retiró a Arabia. Se retiró para estar a solas, y por dos razones. La primera, porque tenía que pensar a fondo eso tan tremendo que le había sucedido. La segunda, tenía que hablar con Dios antes de hablar a los hombres.
Desgraciadamente son los menos los que se toman tiempo para ponerse cara a cara ante sí mismos y ante Dios; ¿cómo puede uno enfrentarse con las tentaciones, los estreses y las tensiones de la vida, a menos que se haya pensado las cosas a fondo e intensamente?” (Comentario al Nuevo Testamento – William Barclay)

Muchos de los cristianos que han fracasado en el ministerio, y han terminado frustrados y heridos; son personas que han visto la necesidad, pero que en vez de pedir al Señor de la mies que envíe obreros a su mies, se enviaron ellos mismos.

Hay que recordar que el siervo de Dios no solo debe hacer la perfecta voluntad de Dios, sino hacerla en el perfecto tiempo de Dios.

“Si Cristo esperó ser ungido del Espíritu Santo antes de salir a predicar, ningún joven debería atreverse a subir a un púlpito antes de haber sido ungido por el Espíritu Santo.”  (F. B. Meyer)

“La predicación no es la obra de una hora, sino la manifestación de una vida… Se necesitan veinte años para hacer un sermón porque se necesita veinte años para hacer al hombre. Y el sermón crece, porque el hombre crece. Es poderoso, porque el hombre es poderoso; es santo porque el hombre es santo y está lleno de la unción divina, porque el hombre esta lleno de la unción divina.” (El Predicador y la Oración – E. M. Bounds)

“Comparto la opinión de E. M. Bounds de que Dios requiere veinte años para preparar a un buen predicador. La educación de Juan el Bautista tuvo lugar en la universidad divina del silencio; Dios lleva a todos sus grandes hombres a una universidad así. Aun cuando Pablo, el orgulloso fariseo guardador de la ley, poseía un intelecto colosal y buenos títulos de la Escuela Rabínica de Jerusalén, cuando Cristo cambió su rumbo en el camino de Damasco, necesitó llevarlo tres años a Arabia, para vaciarle de sus prejuicios y educarle, antes de que pudiera decir: «Dios reveló a su Hijo en mí.» Dios puede llenar en un momento lo que tarda años en vaciarse. ¡Aleluya!” (Leonard Ravenhill, Porque no llega el avivamiento)

Estoy convencido de que sería bueno que descubriésemos que no somos Dios, antes de salir al ministerio; pues entonces aprenderemos a depender totalmente de Él. Porque la mayoría lamentablemente lo descubre después, y con ello acarrea frustración, amargura, desencanto, tanto para sí como para su congregación. 

No sé cuanto tiempo Dios se tome contigo pero, hasta que descubras que tú no eres el Señor de la obra sino el obrero, que eres enviado y no el que envía, que tú eres siervo y no señor, esclavo y no amo, el que obedece y no el que manda, el instrumento y no la mano que mueve al instrumento… en fin, hasta que Dios no se revele en ti y te haga comprender que Él es Dios y no tú, no serás útil para nada en la obra. 

Deuteronomio 8:2-18 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.  Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre… Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole.  Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra… Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;  que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder….

Dios no envía a nadie sin su respaldo, sin su poder, sin su unción, pero sólo Él puede enviar. Si ves la necesidad imperiosa de este mundo, si el llamado arde en tu corazón, en vez de lanzarte a una carrera desbocada primero humíllate ante Dios y ora, para que sea Él quien te envíe a hacer Su perfecta voluntad en Su perfecto tiempo. Es una lección dolorosa, implica la muerte del Yo. Pero es la única forma de que al final de tu carrera puedas decir, lo que todo buen siervo y fiel dirá: 

Lucas 17:10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: “Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho.”     (Traducción La Biblia de las Américas)

 

 Mas yo en ti confío, oh Jehová;
Tú eres mi Dios.
En tu mano están mis tiempos

Salmos 31:14-15

 

Artículo de Gabriel Edgardo Llugdar para Diarios de Avivamientos

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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8 respuestas a Yo no soy Dios

  1. Jorge Espinosa/Ecuador dijo:

    Amen, sobre todo me gusta eso LA MUERTE DEL YO, id y predicad el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, estando el YO muerto no habrá lugar a desviarse con humana sabiduría que hace daño al Ministerio y a la Iglesia que es de Cristo, muy buen artículo hermanos, pura sana doctrina, el que tenga oídos que oiga.

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  2. yenny dijo:

    gracias ,hasta que eche a perder parte del ministerio que DIOS ME HABÍA ENCOMENDADO ENTENDÍ QUE YO NO SOY DIOS, PERO PUEDO CONSEGUIR EL MILAGRO EN ORACIÓN, CON LA PRUDENCIA QUE NO TENIA, , CON LA INMADUREZ QUE ME CARACTERIZABA DESPUÉS DE MUCHAS IDAS Y VENIDAS, DE MUCHOS DESACIERTOS Y PONER MI CONFIANZA EN EL HOMBRE, QUE TAMPOCO ES DIOS,COMPRENDÍ, QUE TENGO EL LLAMADO, LA PREPARACIÓN ,PERO AUN NO ERA EL TIEMPO, ME TOCABA ESPERAR , MADURAR, Y CONFIAR QUE DIOS ESTA EN CONTROL DE TODO, NADA SE ESCAPA A SUS OJOS,Y A SU TIEMPO EL HARÁ RESPLANDECER SU JUSTICIA

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    • Hola Yenny, sin dudas todo lo que usted ha aprendido durante este tiempo de preparación la hará mas fructífera en su ministerio, y le dará más sabiduría para conservar esos frutos. Oramos para que el Señor de la obra, la envíe a sus labores con poder de lo alto. Saludos fraternales.

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  3. Sylvia Sanchez Rodriguez dijo:

    Amigo Gracias por este artículo exelent!!!!!

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  4. Cristóbal VázqueZ dijo:

    Veo dos temas, uno, sobre el saber que no soy Dios, ni dios, para intentar resolver los problemas o necesidades de las personas con las que comparto la vida; pero que como hijo de Dios y ministro tengo la responsabilidad de hacer lo que si pueda y esté a mi alcance.
    Por otro, el cuidado que debe haber de saber que es el Señor quien esta llamando a un ministerio de gran responsabilidad, como puede ser el sembrar Iglesias, profeta, evangelista, pastor o maestro, ya que todo aquel que llega a formar parte del cuerpo de Cristo, es llamado.
    Muy bueno. El Señor les bendiga.

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    • Saludos Cristóbal, así es hermano, todo el que llega a formar parte del Cuerpo de Cristo, es llamado. Lo importante es no desanimarse en el proceso de formación, ese tiempo entre ser llamado y ser enviado debe ser un tiempo de formación y paciencia, ser quebrado, ser formado y moldeado a la imagen de Cristo, para que podamos verdaderamente dar de Cristo a los demás. El nacimiento se produce en un día, pero la madurez lleva años; es necesario someternos con paciencia al trato de Dios. Bendiciones hermano y gracias por acompañarnos.

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