El liderazgo: Verdaderos discípulos – De Elías a Eliseo – Capítulo III

De Elías a Eliseo

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Mateo 8:19-22 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.

Cuando Jesús hablaba, hasta los escribas y fariseos quedaban admirados y sin palabras; cuando Jesús hablaba los vientos y la lluvia cesaban; cuando Jesús hablaba los demonios eran expulsados, los muertos resucitados, las multitudes se agolpaban, los alimentos eran multiplicados y los enfermos sanados. Era tentador seguir a un hombre así, era emocionante pensar hasta dónde llegaría un hombre con estas capacidades: ¿a ser el más grande y reconocido maestro (rabbí) de Israel? o tal vez ¿a libertador de la opresión romana y rey de la nación?… seguramente nadie, a excepción del propio Cristo, tenía en mente que el camino entre multitudes pronto se convertiría en un camino solitario hacia la Cruz.

El Señor dijoal que a mi viene de ningún modo lo echaré fuera(Juan 6:37 – LBLA) Jesús a todos llama y no impide a nadie seguirle, pero no quiere meros simpatizantes, admiradores ni fanáticos, sino discípulos conscientes de que deben ser en todo iguales a su Maestro, incluso en los padecimientos:

Mateo 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

Filipenses 1:29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,

“Nada ha perjudicado tanto al Cristianismo como la práctica de engrosar las filas del ejército de Jesucristo con cada voluntario que se manifieste dispuesto a hacer profesión de fe y a hablar dilatadamente de sus sentimientos religiosos. No es el número lo que constituye la fuerza, y puede suceder que haya mucha religión externa y muy poca gracia. Recordemos esto, y no ocultemos la realidad a los jóvenes que quieran hacer profesión de fe. Digámosles con sinceridad que al fin de la peregrinación encontrarán una corona de gloria, pero que es preciso que por el camino lleven a cuestas una cruz.” (Los Evangelios Explicados por J. C. Ryle)

“Es como si Jesús le dijera a aquel hombre: «Antes de seguirme, piensa en lo que vas a hacer. Antes de seguirme, calcula el precio.» Jesús no quería seguidores arrebatados en un momento de emoción, que se inflamaran como la paja y desaparecieran con la misma rapidez. No quería personas arrastradas por el flujo, y luego por el reflujo de una marea de meros sentimientos. Quería personas que supieran lo que estaban haciendo… Esto no es enfriar el entusiasmo, pero sí decir que el entusiasmo que no se enfrenta con los hechos pronto será ceniza en vez de llama.
Nadie podrá decir jamás que siguió a Jesús engañado. Jesús era transparentemente claro y sincero a ultranza. Le hacemos a Jesús un flaco servicio si hacemos alguna vez que la gente piense que el camino cristiano es fácil. No hay nada más emocionante que el camino de Cristo, ni gloria como la que hay al final de ese camino; pero Jesús nunca dijo que era fácil. El camino a la gloria pasa necesariamente por la Cruz.” (William Barclay)

Pasando Elías junto a Eliseo echó sobre él su manto en señal de elección y llamamiento

1Reyes 19:20 Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Vé, vuelve; ¿qué te he hecho yo?

Eliseovino corriendo en pos de Elíasy este le dice  “Vé, vuelve; ¿qué te he hecho yo?” era como si le dijese: “no soy yo el que te llama sino Dios“. Eliseo lo sabía, por eso renunció a todo lo suyo, mató sus bueyes, rompió su arado, coció la carne y la dio al pueblo. Estaba renunciando a la vida que hasta ahora llevaba, para obedecer al llamado, una renuncia total; había considerado el costo de ello y asumía el precio de la obediencia. A diferencia del discípulo que quería seguir a Jesús pero antes enterrar a su padre, Eliseo no puso eso como un “luego te seguiré”, sino como un testimonio público de su renuncia a todo lo que poseía, una confesión abierta e inmediata ante sus padres y su pueblo. 

Elías, como Jesús, no tenía donde reposar su cabeza. Elías, como Jesús, pronto sería alzado de este mundo. Es más fácil para el discípulo caminar junto al maestro al que ve, pues ante cualquier duda responderá el maestro, ante cualquier problema allí estrá el maestro para resolverlo y ante cualquier enemigo allí se interpondrá el maestro para defender a los suyos. Pero tanto Jesús como Elías estaban preparando a los discípulos para caminar por fe y no por vista, y si estos no tenían bien claro que el llamamiento provenía de Dios y no de hombres, pronto el entusiasmo se convertiría en cobardía, y el discípulo en desertor.

“La vida de Jesús empezó en un establo prestado y acabó en una tumba prestada.” (Plummer)

Elías tampoco tenía nada propio, era un prófugo, lo buscaba la reina Jezabel para degollarle. Es interesante que cuando el rey Acab se encuentra con el profeta le saluda de esta manera: ¿Eres tú, perturbador de Israel? Elías le respondió: Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis abandonado los mandamientos del SEÑOR y habéis seguido a los baales. (1 Reyes 18:17-18)  

A Elías le acusaban de perturbar al pueblo, pues predicaba en contra de la corrupción espiritual, y denunciaba el abandono de los mandamientos de Dios por parte de los líderes. A Cristo mismo lo acusaron los líderes religiosos de su tiempo: Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo, les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo (Lucas 23:13-14) A los primeros cristianos también se les acusaba de ello: Estos que trastornan el mundo entero. (Hechos 17:6).  Si un predicador no perturba, no trastorna a los pecadores con su mensaje, difícilmente esté hablando en la autoridad de Dios.

Elías era un “hombre molesto” como lo son todos aquellos que no disfrazan la realidad para el gusto del consumidor. Mas adelante cuando el rey Acab, instigado por su mujer Jezabel, hace matar a Nabot para quedarse con su viña, el profeta Elías le sale nuevamente al encuentro para denunciar su maldad: Y Acab dijo a Elías: ¿Me has hallado, enemigo mío? El respondió: Te he encontrado, porque te has vendido a hacer lo malo delante de Jehová. (1 Reyes 21:20) Si denuncias la maldad no te llamarán amigo, si reprendes al perverso te llamarán enemigo. Es mejor que te llamen enemigo los enemigos de Dios a que te llamen amigo, pues eso significa que haces la vista gorda a sus maldades.

Un discípulo de Cristo no puede esperar otra cosa que seguir las huellas de Sus pisadas, y ser consciente de que en esas huellas aún está  fresca la sangre de su Maestro. Si como meta de nuestro llamado ponemos el éxito, constantemente, en lo más intimo de nuestro corazón nos sentiremos frustrados por los contratiempos. Si como meta de nuestro llamado ponemos la Cruz, todas las dificultades que pasemos nos sabrán a éxito porque Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él.  (2 Timoteo 2:11-12) 

Después que Eliseo renuncia a sus comodidades materiales para seguir el llamado, se dedica a servir a Elías, tal vez por unos ocho años aproximadamente, hasta que su maestro es llevado por Dios; de este período nada se nos dice de él, es a partir de que su maestro le es quitado cuando comienza su gran ministerio de fe. De igual modo los verdaderos discípulos de Cristo impactaron al mundo después de los sucesos de muerte, resurrección y ascensión de su Maestro, pues allí comenzaron a vivir realmente por fe.

Es fácil profetizar cuando se está entre profetas, como Saúl  Y fue a Naiot en Ramá; y también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando… De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas? (1 Samuel 19:23- 24) aunque la realidad era que Dios ya lo había desechado por desobediente  Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? (1 Samuel 16:1)
Es fácil en un momento de emocionalismo correr detrás de Jesús gritando ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!  (Juan 12:13) Aunque luego esos gritos se convirtiesen en rechazo Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!  (Mateo 27:22).

Los verdaderos discípulos no son personas encandiladas por algún milagro, o contagiados por la euforia de la multitud. Los genuinos discípulos son los que han considerado el costo que implica obedecer al llamamiento, llamamiento que no viene de un hombre sino de Dios mismo. Son personas que han visualizado la Cruz, han asimilado que muchas veces tendrán que padecer soledad, incomprensión, traición, burla; hasta el punto de que se les acuse de trastornar al pueblo, por predicar en contra de la corrupción y mundanalidad de los que se dicen “pueblo de Dios” pero corren tras los baales.  Pero recuerda, para esto fuiste llamado, no fuiste llamado para las luces del éxito y los aplausos de las multitudes, sino para hacer la voluntad del que te escogió, aunque esa voluntad tenga forma de cruz. 

Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.  (1 Pedro 2:21)

Artículo de Gabriel Edgardo LLugdar – de la Serie Estudios sobre el Liderazgo Cristiano – de Elías a Eliseo.

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De Elías a Eliseo - Verdaderos discípulos - Liderazgo III

Avivamientos

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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7 respuestas a El liderazgo: Verdaderos discípulos – De Elías a Eliseo – Capítulo III

  1. Luis Fernando Banda dijo:

    Dios les bendiga por edificar mi ministerio pastoral.

    • Saludos Luis, estamos poniendo debajo de cada artículo un PDF para descargarlos y guardarlos si lo desea. Un abrazo fraternal, gracias por acompañarnos en este camino y bendiciones para usted y los suyos.

  2. Jorge Espinosa/Ecuador dijo:

    Saludos hermanos, para ser verdaderos discípulos hay que pagar un precio, el negarse a si mismo es lo que la gente ve el cambio que el Señor hace en nosotros, ya no hacemos lo nuestro, y sabemos asimilar las pruebas y afirmar nuestra en fe en Jesucristo y nos fortalece para seguir y predicar para que este mundo sea transtornado por la palabra.

  3. Fabián Ponce dijo:

    Como siempre. A diarios de avivamientos, deseo que Dios los bendiga en gran manera. Por bendecirnos con todo este material tan importante para el pueblo de Dios…

  4. Diego Louis dijo:

    Hola, sepan disculparme por no encontrar un correo en el blog para escribirles en privado. Si tendrían la amabilidad de escribirme al mail para consultarles algo personalmente se los agradecería.

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