La belleza de la lealtad

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Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán,

Que me fuiste muy dulce.

Más maravilloso me fue tu amor

Que el amor de las mujeres.

2 Samuel 1:26 

A nuestros oídos, tan acostumbrados a lo banal o a lo sensual, pueden resultar un tanto extrañas estas palabras dichas de un amigo a otro. Personalmente las considero como la más bella expresión jamás dicha, acerca de la unión espiritual de dos personas. Son las lágrimas hechas palabras por un amigo muerto.

Jonatán, hijo del rey Saúl, tenía más razones que ninguno para tener celos de David, un pastorcillo que surgió de la nada y se hizo popular entre el pueblo de Israel.  Jonatán era un príncipe heredero, y como tal debía asegurarse el ser favorito entre el pueblo. Pero es David quien mata a Goliat y es aclamado. ¿Cuál fue la reacción de Jonatán?

Samuel 18:1-3  Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo... E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo.

Jonatán, espiritualmente sensible, era consciente de que Dios había elegido a David como líder en Israel; por eso no dudó en enfrentarse a su propio padre, el rey, para salvar la vida de su amigo.

1Samuel 23:16-18  Entonces se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios. Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe. Y ambos hicieron pacto delante de Jehová; y David se quedó en Hores, y Jonatán se volvió a su casa.

A su vez, David era consciente de que Jonatán era un amigo fiel, a quien nunca temería dar la espalda pues no sería traicionado. No es de extrañar que entre dos personas de tan elevada sensibilidad espiritual, usaran un lenguaje incomprensible para los demás.

Cuando David mató al gigante, el rey prometió darle por esposa a su hija mayor; al parecer los celos hacia David hicieron cambiarle de planes, pues ella fue dada a otro hombre. Pero otra hija suya, Mical, dijo amar a David y le fue entregada por esposa; más tarde ella despreciaría a David, al verlo danzar delante del pueblo exteriorizando su amor por Dios… ella estaba más preocupada por el estatus social y el “qué dirán”. David era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer (1 Samuel 16:12); su nombre estaba en las bocas de todas las mujeres de Israel, quienes habían convertido en canto popular el: Saúl mató a sus miles y David a sus diez miles. Muchas doncellas habrán suspirado al ver pasar a este jovencito tan apuesto y valiente ¡tantas mujeres le amaban!

Mas David no se deja influenciar por ello, él ama a Dios con todo su corazón; fue ungido por el profeta Samuel para conducir a la nación de Israel, y nada le apartará de ese objetivo. No busca aduladores ni admiradoras, busca personas que sepan el significado de lealtad y fidelidad, cuyo amor perdure más allá de los éxitos momentáneos. Dentro de poco, David se encontrará huyendo de la ira del rey, quien por celos y envidia buscará matarlo. Los cantos de las doncellas habrán cesado, los amores de mil mujeres se habrán desvanecido, pero perdurará la fidelidad de un amigo, Jonatán, quien lo amará y lo protegerá aún a riego de su propia vida.

Todo líder cristiano, todo ministro, todo obrero del Señor debería considerar a la lealtad como algo más dulce que el amor de mil aduladores. Uno de los más grandes desafíos de los líderes, es la soledad del ministerio. Sentirse solo a pesar de estar rodeado de personas que cantan su nombre en los momentos de victoria. Sentirse solo a pesar de los encuentros pastorales, las confraternidades, las comidas con diáconos, ancianos y con otros ministros… ¿Puedes ver en alguno de ellos un Jonatán?… ¿O más bien ves a un Saúl que en cualquier momento de descuido arrojará una lanza contra ti?

-¿Cómo estás?

-¡Bien gracias a Dios!… ¿O te digo la verdad?…

– No, no, que ya demasiados problemas tengo con los míos…

Un diálogo frecuente entre ministros. Pero, honestamente ¿Puedes encontrar a algún consiervo o hermano al cual puedas desnudar tu corazón? Más allá de los saludos protocolares, los clichés, las frases articuladas ¿Podrías quebrarte hasta las lágrimas delante de otro consiervo, sin esconder nada de lo que te pasa, contándole hasta la última de tus penas, porque sabes que él te ama en fidelidad y lealtad?  

La soledad del ministro es parte innata del ministerio, no lo podemos negar. Hasta el gran apóstol Pablo llegó a exclamar

2 Timoteo 1:15  Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

2 Timoteo 4:10  porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica.

2 Timoteo 4:16  En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.

Filipenses 2:20-21 pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.

Claro que, el Señor nunca nos deja tan solos, Pablo seguía teniendo a su Timoteo, Lucas, Tito, Silas, y muchos otros que permanecieron fieles junto a él. Pero la soledad y el desierto son parte ineludible de la escuela de Dios.

Hay, pues, una soledad dentro del tiempo y propósito de Dios, y esta es necesaria para pulirnos, forjarnos y enseñarnos a depender solo de su Espíritu Santo; como la soledad y el desierto que sufrió David.

Pero hay otra soledad que es culpa nuestra, una soledad peligrosa, la soledad de Saúl. Una soledad producto de la desobediencia a Dios:

1 Samuel 15:10-11  Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras.

Dios abandonó a Saúl.

1 Samuel 16:14  El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.

La unción del Espíritu Santo abandonó a Saúl.

1 Samuel 15:34-35  Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl.  Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

Samuel, verdadero profeta de Dios, abandonó a Saúl.

1 Samuel 19:10  Y Saúl procuró enclavar a David con la lanza a la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, el cual hirió con la lanza en la pared; y David huyó, y escapó aquella noche.

David abandonó a Saúl.

Hay una soledad en el ministerio que es el producto de los celos y la desconfianza; la consecuencia de ver enemigos por todas partes, el resultado del temor a que nos quiten lo nuestro, de perder nuestra posición, de que nuestra autoridad no sea lo suficientemente respetada. Soledad, como consecuencia del miedo a que se nos produzcan divisiones en la iglesia… al final terminaremos dudando de nuestra propia sombra.

Celos… sospechas… dudas… envidias… temores… inseguridades… Un líder en este estado puede llegar al extremo de intentar matar a un fiel y leal Jonatán

1 Samuel 14:44-45  Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán. Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán.

Creo que en la eternidad nos asombraremos al conocer cuántos Jonatanes y Davides han sido muertos por los celos de un líder. Me aterra el pensar cuántos prometedores profetas, evangelistas, maestros y otros valiosos ministerios, han sido aplastados sin misericordia en su tierna edad espiritual; por el solo hecho de constituir una amenaza para algún líder maduro que teme perder su posición.  ¡Y son estos mismos Saúles los que más se quejan de no encontrar obreros consagrados y fieles!… tal vez no los encuentres porque se alejan de ti para preservar sus vidas.

David fue fiel para con Dios, pero también se mostró fiel y generoso para con sus amigos, su pueblo, sus soldados, sus líderes. Cosechó lealtad porque sembró lealtad. Y a pesar de sus errores y fracasos, más allá de sus luchas y dificultades; siempre tuvo un grupo de valientes: los valientes de David (2 Samuel 23:8 – 39) quienes lucharon a su lado y le ayudaron a ser el gran rey que fue.

Esto es solo una muestra de lo que sus soldados estaban dispuestos a hacer por él:

2 Samuel  23:14-17  David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos. Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta! Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo: Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.

David era el ungido de Dios, el gran rey, el líder de líderes; pero nunca impuso su autoridad con autoritarismo; nunca dio lugar a los celos ministeriales, se rodeó de leales porque él mismo supo ser leal. No procuraba súbditos sino amigos, y consideraba a la genuina amistad más dulce que el amor de las mujeres; y a la fidelidad, más valiosa que las adulaciones. Sus soldados estaban dispuestos a arriesgar su vida por él, porque él estaba dispuesto a arriesgar la suya por ellos.

David no veía a sus soldados como un medio para alcanzar sus objetivos personales, valoraba sus vidas, por eso no quiso beber el agua que estos tres valientes le trajeron. ¡Cuánta diferencia con algunos líderes actuales que están dispuestos a sacrificar todo su ejército de obreros, para conseguir sus fines personales!

Líder, no busques simplemente obreros que trabajen para edificar tus sueños. Dios te llamó a ser pastor no faraón. Los faraones proyectaban una obra “faraónica” para perpetuar su nombre, y todos debían trabajar hasta la muerte para realizarla, los obreros solo eran el medio para alcanzar ese fin. Si estás más preocupado en realizar tus sueños que en sacrificarte por las ovejas, no es de extrañar que todos terminen abandonándote. Al fin y al cabo nadie quiere gastar su vida construyendo pirámides, que solo son sepulcros de grandes ambiciones. ¿Conoces los nombres de los obreros que construyeron las pirámides? Seguramente no, pero el nombre de los valientes de David están escritos en la Biblia, como memorial eterno; y ellos trabajaron para construir un reino sin fin, el reino de David, cuyo cetro está en la diestra del Rey de Reyes… ¿Y los faraones de grandes ambiciones? Hoy solo son momias de museo.

Sin lugar a dudas, Dios te ha provisto a tu alrededor de Jonatanes; son como un tesoro escondido que te toca descubrir. No se venden al mejor postor ni puedes forzar su lealtad. Son sensibles espiritualmente, son capaces de discernir quien tiene la unción de Dios, a quién Dios ha elegido y quién tiene la verdadera autoridad de Dios… y también tienen la incómoda virtud de la sinceridad… puede que no siempre te digan lo que quieras oír. Pero si prefieres su compañía a la de los aduladores, si valoras su amor más que el amor de mil “admiradores”; te rodearás de valientes que te sostendrán para ganar grandes batallas. No elijas a tus obreros por su habilidad, escógelos por su integridad, esa es la manera de Dios.

 Eligió a David su siervo,
Y lo tomó de las majadas de las ovejas;
De tras las paridas lo trajo,
Para que apacentase a Jacob su pueblo,
Y a Israel su heredad.
Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón,

Salmos 78: 70-72

Gabriel Edgardo LLugdar – Diarios de Avivamientos – 2016

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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4 respuestas a La belleza de la lealtad

  1. Peregrino dijo:

    Saludos hmo gabriel ….. como siempre son de bendición los artículos, esta vez sobre la lealtad, el Espiritu Santo nos siga ayudando a ser leales y valorar aquellos amigos que nos ayudan de forma tan desinteresada. gracias a nuestro Señor Jesucristo por sus vidas y la gracia que les da para continuar con esta pagina. la paz de Cristo.

    • Saludos Peregrino, gracias por sus palabras, es para nosotros un placer poder compartir este caminar junto a tantos maravillosos hermanos, que como usted, nos animan a la perseverancia. Que el Señor le bendiga, es nuestro ruego. Un abrazo fraternal

  2. me dijo:

    Hace poco estaba leyendo la historia de David y Jonatán y me quedé pensando en qué hermosa fue su amistad, ellos fueron la personificación de Proverbios 17:17 “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.” Pero lo más hermoso es que en nuestro Señor encontramos a ese amigo que nos ama así hasta dar su propia vida por nosotros. Y por qué no, también podemos pedir al Señor que nos envíe amigos cómo Jonatán y que nos prepare para ser como David también…
    Y bueno, este artículo me hizo recordar aquella reflexión, muchas gracias por compartir.

    • Saludos Me, que el Señor nos ayude a ser como estos dos maravillosos ejemplos: David y Jonatán, una amistad libre de egoísmo, y también como dices tú, amigos del Señor que puso su vida por nosotros. Bendiciones y gracias por acompañarnos.

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