Conocimiento versus Amor – Un desafío Pentecostal

Si han leído el tratado anterior “Santidad versus Soberanía”, puede que a alguno le haya quedado la impresión de que era un ataque directo al “conocimiento”, o lo que sería equivalente: huele a anti-intelectualismo. Pero bastaría con echar una mirada al contenido de la biblioteca de Diarios de Avivamientos, y los artículos que hemos publicado, para desbaratar tal hipótesis; o disipar el mal olor de la ignorancia voluntaria, que es la ignorancia perniciosa y que trataremos en el presente artículo.

Uno de los problemas (graves) de las iglesias (muchas) carismáticas de hoy, es nuestro chamanismo espiritual, donde el emocionalismo es la “marihuana” que nos pone a todos contentos, y al fin y al cabo eso es lo que importa: sentirnos bien.

Como dice aquel viejo corito pentecostal: “Yo no sé a lo que tú has venido, pero yo vine a alabar a Dios”. Suena lindo, pero la base del culto no es “yo” sino “nosotros”. Es la asamblea, la iglesia, el cuerpo unido en un mismo sentir para alabar a Dios. Es como si el pie derecho le dijese al izquierdo “yo no sé para donde tú vayas, pero yo me voy para el sur”. Pues no, porque el culto es el Cuerpo de Cristo unido como Cuerpo, alabando a Cristo quien es su Cabeza. Y esto es así desde los tiempos de la iglesia primitiva, según el mandato de Pablo: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros” [Romanos 12:15]

Es pues, el culto, básicamente unidad. Un único Dios, en Tres Personas, siendo verdaderamente adorado por una diversidad de personas unidas en una asamblea; que unidas espiritualmente junto a todas las demás asambleas universales, conforman un solo Cuerpo que es la única Iglesia verdadera.

El emocionalismo es a la Iglesia, lo que la marihuana al chamán: un psicotrópico. Por psicotrópico se entiende a aquella sustancia que actúa sobre el sistema nervioso central, lo cual trae como consecuencia cambios temporales en la percepción, ánimo, estado de conciencia y comportamiento. Marihuana y Misticismo nunca han estado divorciados, los chamanes la han usado por siglos para producir trances y alteraciones de la percepción en sus rituales mágicos; emocionalismo al más puro nivel para seducir a las masas.

Y siendo que la obra del Espíritu Santo no produce meros “cambios temporales”, sino profundas transformaciones permanentes; yo no me atrevería nunca a defender un emocionalismo anti-intelectual, que es puro humo. Como tampoco me pasaría a la vereda de en frente, para defender un mero intelectualismo carente de emociones, pues no me llamo Microsoft ni Toshiba; y además me encuentro dentro de los que Pablo califica con capacidad de gozar y llorar.

Y si nunca has gozado o nunca has llorado en un culto, la próxima vez mira bien el letrero colgado en la entrada de donde te congregas, a lo mejor en vez de iglesia dice “laboratorio de criónica” (Criónica es la práctica de conservar personas o animales enfermos para los que hoy en día no existe cura, congelándolos en nitrógeno a una temperatura de -124ºC a -196ºC aproximadamente, con el fin de que en un futuro la ciencia pueda otorgarles una solución). Tal vez solamente te estén manteniendo congelado hasta la Segunda Venida de Cristo.

Bajo esa nube psicotrópica del emocionalismo, el bienestar individual parece ser lo único que cuenta: yo canto estas canciones, con este ritmo, porque “me gusta”. Yo danzo porque “me toma” el Espíritu. Yo “me caigo” al suelo porque “me soplan”. Yo “me río”. Yo “recibo” una doble porción. “Yo decreto” que este año será “para mí” el año de la cosecha… y yo no sé a lo que tú has venido, pero yo vine a pasármela bien.

Ante todo esto, yo “me enojo”. Y tal vez tenga, a diferencia de otros, el derecho de hacerlo. Pues soy pentecostal, por más de treinta años, y amo a este movimiento que en sus comienzos tenía por prioridad al “otro”, aunque ahora la prioridad sea “mi bienestar”. Yo soy un pentecostal que le habla a los pentecostales, no alguien que quiere pescar en río ajeno.

Claro que para ser justos habría que intentar diferenciar entre pentecostalismo histórico (un avivamiento enfocado hacia el evangelismo, las misiones y las obras de amor entre los marginados) y neo-pentecostalismo (enfocado en el “yo”, predicadores de la prosperidad y manifestaciones extravagantes), como también diferenciar entre calvinismo histórico (enfocado hacia el establecimiento de iglesias sólidas, las misiones y el desarrollo intelectual e investigativo) y los neo-reformados, (furiosos caza arminianos – obsesionados con los “pente” – muchos de ellos han salido de iglesias carismáticas con amargura y frustración no superadas – estás con ellos o contra ellos – intentan despegarse de los híper-calvinistas pero caen en el mismo fanatismo excluyente). Personalmente, el único Neo por el que he sentido algo de aprecio en mi vida ha sido por el de Matrix, y no sé qué habrá sido de él porque me quedé dormido a la mitad de la segunda película.

En la Iglesia sobran prejuicios y falta autocrítica. Es fácil para quien no es carismático criticar desde la ignorancia a los carismáticos; eso hace ganar adeptos entre los que son tan ignorantes como el que critica, o más, pues ya se sabe que en el país de los ciegos el tuerto es rey.

Hoy es suficiente con aprender cinco frases en alguna página “neo” y repetirlas hasta el cansancio. Y así como desde la ignorancia, unos suben a su muro de Facebook un meme que dice “Hoy Dios quiere derramar una lluvia de bendiciones sobre tu vida. ¿Cuántos dicen me gusta?” Otros, desde la misma cima de la ignorancia, suben uno que dice “Los arminianos son semipelagianos que niegan la soberanía de Dios”. Los primeros ignoran que tal vez la única lluvia que esté más próxima a caer sea una de fuego y azufre; y los segundos no saben diferenciar entre Pelagio, Arminio o Dios, porque no conocen a ninguno de los tres.

Autocrítica necesitamos. Juzgar con justo juicio y no según las apariencias; y cada uno en el lugar que Dios le puso. Abramos las ventanas para que se disipe la nube psicotrópica que nos mantiene atontados, y sentémonos con las Escrituras en mano para ver qué estamos haciendo bien o mal; pero en nuestra casa, no en la del vecino. Necesitamos juzgar si lo que está sucediendo en nuestras congregaciones es de la carne, del diablo o de Dios. Y sin importar quien se ofenda, tomar las medidas necesarias para que esto no termine desbordándose. Con seguridad, el que no se ofenderá será el Espíritu Santo, pues Él nos mandó: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” [1 Juan 4:1]

Creo que a veces el problema es más de cobardía que de ignorancia, miedo a aplicar la disciplina y el orden dentro de la iglesia. – “Pero ¿Cómo le voy a decir al hermanito que corre como un pollo sin cabeza por el culto, que se quede quieto y deje de hacer el ridículo? ¿Y si se va de la iglesia?” -Bueno, si se va de la Iglesia es porque es un egoísta que solo le importa su auto-satisfacción. Es mejor diez ovejas saludables pastando, que mil pollos sin cabeza corriendo por ahí.

Conocimiento de la Escritura necesitamos, y para ello hay que estudiar, como dijo Pablo: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” [2 Timoteo 3:15] Nótese, eso sí, que saber las Escrituras no te hacen salvo (Timoteo las sabía desde la niñez), sin embargo Pablo le dice que “te pueden hacer sabio para la salvación”. Saber es una cosa, ser sabio otra. Y aquí sí podríamos aplicar el texto: “El conocimiento envanece, pero el amor edifica”. [1 Corintios 8:1] o como dicen algunas traducciones “el conocimiento hincha, o infla”. Uno puede crecer, o uno puede hincharse. Claro que nadie puede amar lo que no conoce, así que el amor y el conocimiento son complementarios no antagónicos. El conocimiento sin amor hincha, el conocimiento con amor edifica. El saber las Escrituras te pueden hacer sabio, si va a acompañado de amor.

Es curioso que, generalmente, los que más usan este texto para atacar el intelectualismo: “El conocimiento envanece, pero el amor edifica”, son los que menos piensan en edificar a la iglesia. Porque más adelante, en la misma epístola, el apóstol dice: “Hágase todo para edificación” [1Co 14:26] y está hablando de dones y manifestaciones, pues en el siguiente versículo les dice a los que hablan en lenguas: “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.”

Aquí es donde se nos muestra el verdadero amor que edifica. En que si yo hablo en lenguas y no hay intérprete me callo, porque no edifica, y si no edifica no es amor.

Si yo tengo ganas de hacer el avioncito, girar como un ventilador de techo, o revolcarme como Heidi en la pradera por el suelo de la iglesia, porque la consigna es: ¡Alábale que Él vive! Sí, lo haré, pero lo haré en mi casa, en mi habitación, a solas con Dios; porque en el culto no edifica a nadie. Y el que hace algo pensando solamente en sentirse bien él mismo, es un egoísta o un exhibicionista; un metal que resuena, una lata que hace ruido, hincha pero no edifica.

Si miras atentamente la carta de Corintios, verás que el problema pasaba por el exhibicionismo de algunos, todos querían hacer de todo en el culto para mostrarse a sí mismos; por eso el apóstol se ve obligado a escribir en qué consiste el verdadero amor: el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido… y aquí lo más importante: no busca lo suyo. Porque así como el que tiene conocimiento, corre el riesgo de hincharse si no tiene amor; el que tiene dones o manifestaciones corre el riesgo de buscar lo suyo y no lo que edifica, y eso también es ausencia de amor.

Invertir en los maestros, necesitamos. Las iglesias pentecostales deben invertir recursos en preparar obreros, y esto implica invertir recursos económicos en ellos. Cuando la Biblia dice “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” [1 Corintios 9:14] no se está refiriendo solamente al pastor, sino a los maestros, evangelistas, etc. ¿Cómo es posible que un maestro de escuela bíblica tenga que costearse el transporte, el material didáctico y los libros? La iglesia debe proveerle los mejores recursos si pretende obtener el mejor rendimiento del maestro. Si usted no invierte nada especial en sus maestros, tampoco tiene derecho a esperar nada especial de ellos. Y así como usted no dejaría la salud de sus seres queridos en manos de cualquiera (seguramente buscaría al mejor especialista); de la misma forma, si usted dice amar a su iglesia no la deje en manos de cualquiera, no ponga a un neófito a dar clases. La salud espiritual de su iglesia depende en gran manera de sus maestros.

Hermanos, el saber y el amar no ocupan lugar. Así que no deberíamos tener miedo de desarrollar estas dos cosas al máximo de lo que podamos. Entre los católicos hay un dicho muy popular que dice: “católico ignorante, seguro protestante”. Ellos son bien conscientes del grave error que cometieron al mantener al pueblo en la ignorancia, cualquier iglesia protestante les puede arrebatar las ovejas. Pues bien, yo diría: “pentecostal ignorante, seguro neo-pentecostal extravagante” o lo que es igual de peor “pentecostal ignorante, seguro neo-reformado arrogante”.

Si usted como pastor o líder, en lugar del conocimiento sólido y estable de la Escritura usa el psicotrópico del emocionalismo, que produce efectos pasajeros que duran únicamente lo que dura el culto; no se queje después si a sus ovejas se las roban de la puerta del redil. Las emociones que sienten sus ovejas en el culto pueden ser muy intensas y pueden hacerlas regresar cada domingo (no es fidelidad es dependencia, necesitan otra dosis). Pero recuerde, les bastará experimentar una sola vez, en cualquier otro lugar, la genuina presencia de Dios, o la genuina predicación de las Escrituras, y lo abandonarán a usted y a sus coloridos y sonoros cultos sin dudarlo. Usted se quedará con la pandereta y otro se quedará con sus ovejas.

Los pentecostales no tenemos nada de qué avergonzarnos, tenemos una rica e inmensa historia de pioneros evangelistas, misioneros y mártires. Maravillosos testimonios de que Dios ha estado con nosotros, en nuestros hombres y mujeres que han ido hasta el fin del mundo llevando el Evangelio a los ignorados y marginados. América Latina ha escuchado en cada plaza, en cada pueblo y en cada suburbio, la predicación ardiente de un abnegado predicador pentecostal; y hemos sido testigos de ciudades enteras impactadas con campañas de avivamientos. Debemos preservar nuestro legado, hay mucho pueblo, muchos jóvenes, muchas mujeres que como en ningún otro lado se han involucrado activamente en la obra; no dejemos que los lobos arrebaten y dispersen, ni que los cerdos pisoteen nuestros labrados. Velemos y seamos sobrios. Seamos pues, varones y mujeres llenos del Espíritu Santo, de amor y de conocimiento.

Artículo de Gabriel Edgardo LLugdar para Diarios de Avivamientos ©
2017- Se permite la libre distribución de este artículo siempre que se presente en forma íntegra sin modificaciones, y haciendo mención de la fuente.

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Emocionalismo en la Iglesia – Conocimiento versus Amor

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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12 respuestas a Conocimiento versus Amor – Un desafío Pentecostal

  1. Camilo dijo:

    Excelente articulo, la iglesia pentecostal necesita volver a las escrituras y sostenerse en el conocimiento de la verdad por encima de la emoción.

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  2. Peregrino dijo:

    Saludos hmo Gabriel, un gusto leer un nuevo post de diarios de avivamientos, el Señor siga dando sabiduria y conocimiento con mucho amor de su Espiritu. Cuesta en estos tiempos hallar equilibrio dentro de las congregaciones, por eso le doy gracias a Dios por esta pagina que El ha levantado para edificar a sus hijos con cordura y humildad.
    Nuestro Padre sea dando mas conocimiento a nuestros hmos pentecostales y mas amor a nuestros hmos reformados 😉 y caminar juntos en armonia hasta la meta.
    Me despido hmo, un placer leer este articulo junto con los que ya has subido, y que decir de los videos del pastor zac poonen 👍.
    La gracia de nuestro Señor sea contigo, un abrazo.

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    • Saludos estimado, gracias por por tus palabras, que el Señor nos ayude a ser una buena influencia, y entre todos podamos trabajar sin egoísmos para el bien de la Iglesia. Con respecto a Zac Poonen recuerda que en nuestro canal de Youtube tenemos algunos otros más, que aquí por razones de espacio no hemos puesto. Bendiciones Peregrino!

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  3. José Hernández dijo:

    Hno Gabriel, ha sido de sumo gozo el disfrutar de sus reflexiones y de otros artículos que Ud., nos ha hecho llegar por este medio. Creo firmemente, y lo compartí en un culto especial con estudiantes del seminario donde doy clases, que todo conocimiento es bueno siempre y cuando lo usemos con sabiduría, afianzada en el temor a Dios. Si no estamos alineados a la voluntad de Dios todo conocimiento nos lleva a caminos torcidos al usarlos de manera incorrecta, y eso es peor que la ignorancia. Es indudable que si estamos centrados en “nosotros mismos”, tal como leí en tu artículo, el conocimiento solo nos va a hinchar.
    Gracias por compartir la sabiduría que el Señor a puesto en Ud.
    Ruego a Dios que nuestras iglesias tomen conciencia de la importancia de la vida espiritual en comunión perfecta con el creador.
    La paz del Señor Jesucristo sea con todos.

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    • Saludos hermano José, me gozo en encontrarme con personas que trabajan por lograr ese equilibrio entre conocimiento y amor (a Dios y al prójimo), que es lo que nos hará ser verdaderamente sabios. De lo contrario, el conocimiento sin amor nos llevará a ser fanáticos. Bendiciones José, y que el Señor le siga usando para formar vidas.

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  4. Cesar Gomez dijo:

    Muchas gracias. Me gustó mucho esta reflexión.

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  5. Alberto dijo:

    Muy buena reflexión. Solo que no creo que Cristo sea pobre, como dices que lo conoces. Porque de su plenitud (riqueza) tomamos todo. Y se hizo pobre en el sentido de rebajarse a la condición humana (pobreza espiritual y limitada capacidad), para hacernos ricos en El.

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    • Saludos Alberto,si te refieres a a la frase “Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada”, es de Francisco Bernardone, más conocido como Francisco de Asís, lo dijo en una época en que la iglesia estaba obsesionada con el poder y la riqueza, fue la época más poderosa del papado, con Inocencio III, la frase tiene fuerza en su contexto. Miremos en la iglesia de Corinto, una parte era culta y ostentaba su sabiduría, la otra parte, para contrarrestar a aquellos, ostentaba los dones y manifestaciones sobrenaturales, el apóstol Pablo les dice en ese contexto: (1 Corintios 2:2) “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado”. Pablo conocía a Cristo Resucitado (se le manifestó camino a Damasco), conoció a Cristo Glorificado (fue llevado al tercer cielo), sin embargo dice: me propuse no saber cosa alguna sino a Jesucristo Crucificado, y dice en 2 Corintios 13:4 que Jesucristo fue crucificado en debilidad, y pues está muy claro en su contexto lo que quiso decir. Obviamente que Cristo no es pobre, pero se hizo pobre por amor a nosotros, como bien dices tú: “rebajándose a la condición de hombre” ¿y qué dice el contexto de esta frase que se encuentra en Filipenses?: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Despojarnos de todo como Él se despojó, para hacernos siervos como Él se hizo. Y claro que fuimos enriquecidos con su pobreza, como son enriquecidos los que nos rodean cuando imitamos a Cristo. ¿Pero Jesús se hizo pobre para hacernos ricos de que? ¿de oro y plata? no existe esa promesa en el NT, la promesa es hacernos ricos de otra cosa: (Colosenses 2:2,3) “para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.” La riqueza es conocer plenamente a Cristo crucificado, el significado y resultado de su obra expiatoria en la Cruz. Es esto tan cierto, que hasta el mismo Moisés pudo comprenderlo siglos antes, según nos dice el escritor de Hebreos: (Hebreos 11:24-26) “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.” Moisés tenía por “mayores riquezas el vituperio de Cristo”. Yo conozco a Cristo crucificado, despojado (según Filipenses), en debilidad (según Corintios), en vituperios (según Hebreos) porque conociendo esto no pongo la mirada en las riquezas de esta tierra, sino en el galardón: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3) y conociendo esto ya no necesito más nada, estoy pleno. Bendiciones, hermano.

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  6. José Hernández dijo:

    Excelente apologética hermano, es nuestro deber despojarnos de todo lo que el mundo nos ofrece, de todo lo que nos aleja de Dios, y fijar nuestra mirada en aquello por lo cual Jesús murió en la cruz y nos ofrece gratuitamente. Tenemos la mayor riqueza que podemos desear: Dios en nosotros. ¡mayor deleite no existe!.
    Abrazos hermano.

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