Guerra espiritual o Los guerreros de la galaxia – Capítulo II

En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano. Los diablos se sienten igualmente halagados por ambos errores, y acogen con idéntico entusiasmo a un materialista que a un hechicero.” Estas palabras, del genial escritor cristiano C. S. Lewis, autor, entre otras cosas de las Crónicas de Narnia, se encuentran al comienzo de su libro Cartas del diablo a su sobrino.

Desde un tiempo a esta parte, parece ser que muchos creyentes han caído en el segundo error que menciona C. S. Lewis creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano”  Para muestra, es suficiente con la siguiente afirmación de un maestro de la guerra espiritual: Ud. Intercesor, verá reflejado este accionar demoníaco, en cada cosa que antes era algo normal…”

Lo que equivale a decir que, desde el momento en que usted se involucre en la “guerra espiritual” y se convierta en un “guerrero intercesor”, comenzará a descubrir que detrás de cada suceso “normal” hay un demonio o causa “paranormal”: ¿Un contagio de gripe? ¡reprendo al demonio de enfermedad! ¿Se rompió la computadora? ¡reprendo al demonio informático! ¿Se le salió un botón a la camisa? ¡reprendo al demonio de Dolce y Gabbana! ¿Se me salió un diente? ¡reprendo al espíritu del Ratoncito Pérez!… Y mientras la vida del creyente se torna en un síndrome de conspiración paranoica, y él se convierte en un caza-fantasmas; los demonios se divierten a lo grande jugando al gato y al ratón… ¡reprendo al espíritu de Tom y Jerry!

Para darle un sentido práctico a este breve estudio, me puse a hojear un libro muy popular, un libro de culto diría, entre los guerreros de la galaxia: “El vino a dar libertad a los cautivos” de Rebecca Brown. Cuando uno lee Cartas del diablo a su sobrino, es consciente de que está leyendo una ficción, pero disfruta con la genialidad de C. S. Lewis. Cuando uno lee “El vino a dar libertad a los cautivos” sabe, también, que está leyendo una ficción; y aunque la autora se esfuerce por jurar que todo es real, lo único que se hace realmente visible, es la abismal diferencia entre un genio de la literatura y una farsante.

 Rebecca Brown narra la historia de una joven, de nombre Elaine, quien es introducida en una secta satánica y se convierte en gran sacerdotisa y esposa de Satanás, lo asombroso, es que todo esto sucede en cuestión de pocos meses, por lo visto no hay burocracia en el infierno. A esta aprendiz de bruja (Elaine) se le designan unos demonios muy poderosos para que la cuiden. Si usted nunca vio un demonio, aquí ella nos da la descripción de uno:

“Era enorme, de unos 2.50 metros de altura. Su cuerpo parecía humano, pero diferente. Era todo negro. Después llegamos a saber que aquella clase de demonios se llaman Guerreros Negros. Tenía ojos rojos y fieros, manos enormes, y lo que parecía armadura era su piel. Estaba formada de gruesas escamas negras, como el carapacho de una tortuga. Cada escama era de seis pulgadas cuadradas.”

Bien, no sé a usted, pero a mí la descripción me suena a una de las cuatro Tortugas Ninja.

 

Por otra parte, si hablamos de genialidad literaria, la de C. S. Lewis se traduce hasta en la elección de los nombres de los demonios o diablos, sus Cartas son la correspondencia entre Escrutopo y Orugario, tío y sobrino, ambos diablos pero uno más experto y el otro aprendiz. Para no ser menos, Rebecca Brown también nos da el nombre de dos demonios que poseían a la sacerdotisa Elaine: ellos son Ri-Chan y Mann-Chan. Y si la descripción física de los demonios nos recordaba a una Tortuga Ninja, los nombres nos traen a la memoria a dos probables primos orientales del actor Jackie Chan. Pero tomen asiento, señores, que hay película para rato.

Otras de las cosas que más me asombran de la sacerdotisa Elaine es que conversaba con Satanás como quien habla con Pepe, el verdulero de la esquina, claro que en este caso, el Diablo del libro de Rebecca Brown es más fashion, ya sabemos que el diablo viste de Prada.

“Mi primer encuentro con Satanás se produjo poco antes de la ceremonia en que habría de convertirme en gran sacerdotisa. Se acercó a mí en figura de hombre y nos sentamos a conversar. Me dijo que yo iba a ser su gran sacerdotisa, que yo significaba mucho para él… Lo que veía era un hombre, extraordinariamente bien parecido, muy inteligente, brillante, esplendente.”  (El vino a dar libertad a los cautivos Cap. 4)

Bueno, que no se diga que el Diablo es un maleducado, en la primera cita se sentó a conversar con la señorita, quien sería su futura esposa. Pero eso no es todo, hay más encuentros…

Satanás mismo parecía regocijado. De nuevo tenía la forma de un joven guapísimo. Parecía un personaje brillante y poderoso. Vestía un traje blanco brillante.” (Libro: El vino a dar libertad a los cautivos Cap. 4)

Yo siempre sospeché de John Travolta, pero ahora todos los datos lo confirman:

La gran sacerdotisa Elaine nos cuenta como ascendió dentro de la hermandad de brujas:

También realicé numerosos viajes fuera de California para participar en competencias y convenciones. Por lo general eso sí lo disfrutaba mucho… Fue por medio de estas competencias que ascendí hasta llegar a ser miembro del concejo nacional, al cargo de Esposa regional de Satanás y, por último, a la posición de Esposa de Satanás en los Estados Unidos.”  (Libro: El vino a dar libertad a los cautivos Cap. 5)

Si ustedes pensaban que ganar el concurso de Miss Universo era lo máximo, se equivocaron.

Estas ceremonias, siempre se realizaban en lugares fuertemente vigilados por hombres armados, “La propiedad entera está oculta por bosques y fuertemente vigilada por aire y tierra.” Y la sacerdotisa nos cuenta en qué consistían algunas de las terribles pruebas, necesarias para llegar a ser la bruja del año:

Para ese entonces ya era yo la suprema Esposa del país. Era una competencia internacional… La competencia consistía en tareas cada vez más difíciles, diseñadas para que los contendientes hicieran gala de su poder. Recuerdo que, en cierto momento, con un chasquido de dedos, tuve que convertir a un gato en conejo y luego volverlo gato de nuevo.” (Libro: El vino a dar libertad a los cautivos Cap. 5)

¡Ah, señores! Mucho me temo que esta noche, algunos de ustedes no podrán dormir con las cosas que les estoy narrando. ¿Se imaginan a los satanistas más poderosos del mundo reunidos, solo para que les den gato por liebre? ¡Ahora entiendo, los hombres fuertemente armados eran para que a la suprema Esposa del país no se le escapase el conejito!

Pero para ser fieles al relato, hubo una prueba digna del evento, la prueba final sí que fue apoteósica:

Yo tenía que pararme a no más de seis metros de un hombre con una pistola Magnum 357. Me pasé la mano por el frente de mi cuerpo para alertar a los demonios y colocarlos como escudos. Inmediatamente el hombre disparó siete ráfagas contra mí. No podía fallar. Demás está decir que los demonios resultaron muy efectivos como escudo, ya que las balas cayeron a mis pies y siguieron girando sobre sí mismas. Recibí muchas aclamaciones y honores por ganar la competencia.”  (Libro: El vino a dar libertad a los cautivos Cap. 5)

Cualquier parecido con Matrix, es mera coincidencia.

Lo más simpático de todo, es que en el párrafo siguiente, la gran sacerdotisa nos cuenta lo siguiente: Celebraban fiestas y siempre me acompañaba un joven buen mozo que era también mi guardaespaldas.No, no voy a hacer ninguna mención a Whitney Houston ni a Kevin Kostner, pero me llama poderosamente la atención, que alguien que puede detener las balas de una Magnum 357 necesite guardaespaldas, de todos modos, debe ser bonito eso de que te canten  I will always love you.

Hay un momento épico en el libro de Rebecca Brown, y es cuando Satanás ordena  que maten a una familia cristiana del vecindario, porque estaban interfiriendo en sus planes. Y hacia allí se dirigen las sacerdotisas, no en cuerpo sino en proyección astral, cuando llegan a la casa de esta familia, se encuentran con un montón de ángeles custodiando el lugar, allí comienza la feroz batalla: “Vestían largas túnicas blancas y estaban tan juntos que se tocaban los hombros. No tenían ni armaduras ni armas. Nadie pudo pasar, por mucho que lo intentamos. Cualquier proyectil que les lanzáramos rebotaba y no les hacía daño.

El relato no lo aclara, pero sería bueno saber qué era lo que le tiraban a los ángeles, y si era una especie de guerra de pelotitas de goma o algo así. La cuestión es que después de un intenso tiroteo astral, la gran sacerdotisa cae al suelo exhausta, entonces sucede algo maravilloso:

“uno de los ángeles me miró a los ojos y me dijo en la voz más dulce que jamás había escuchado: «¿Por qué no aceptas a Cristo como tu Señor?… Piénsalo, por favor, y entrégale tu vida a Jesús»”

¡Ah!, señores, debo reconocer que esta parte me ha arrancado lágrimas de ternura, me imagino a ese ángel, mientras esquiva los proyectiles, rogándole “Por favor, acepta a Cristo en tu corazón, solo te tomará cinco minutos, solo tienes que repetir una oración conmigo, rellenar esta tarjeta de decisión, tomaremos tu nombre y teléfono y te irás de aquí teniendo vida eterna”… Eso de aceptar a Cristo mientras se está en un viaje astral debe ser alucinante ¡Oh!, hasta puedo oír los ¡Aleluya!, ¿Y a su Nombre? ¡Gloria!, y los ángeles marchando hacia el cielo cantando “el Hombre de Galilea va pasando va… el Hombre de Galilea va pasando, va… y déjalo que te toque… y déjalo que te toque y recibe su bendición… ¡Uy, nos olvidamos de las primicias y los diezmos!… No pasa nada, mañana bajamos de nuevo… ¿Sí?, bueno, yo al menos me llevo unas cuantas de esas pelotitas de goma que nos tiraron…”

En fin, hermanos, el tiempo vuela y sería demasiado extenso el narrarles todas las joyas que encontré en este libro; aunque hablando de volar y de joyas, permítanme que les cuente como fue la boda entre Elaine, la gran sacerdotisa, y el diablo.

“Satanás mismo se me acercó y me dijo que me había seleccionado para tan grande honor. Se presentó a mí en forma de un hombre guapísimo, la imagen misma del concepto que yo tenía del hombre «perfecto». Me dijo que me había seleccionado a mí porque me amaba más que a las demás, y que le gustaban y respetaba mi valor y mis capacidades. Actuó de una manera muy amorosa y romántica, y me habló del tiempo maravilloso que pasaríamos juntos.” (Libro: El vino a dar libertad a los cautivos Cap. 6)

Esto es como una novela colombiana, de esas que pasan a la siesta. Bueno, hubo muchas cosas interesantes en la boda, por ejemplo, la ceremonia se realizó “en una de las más grandes y hermosas iglesias presbiterianas de la ciudad” Ya me habían advertido acerca de los presbiterianos, pero no creía que llegasen a tanto, alquilarle la iglesia para la boda al diablo ¡esto es demasiado! Otra cosa que me llamó la atención, y esto va para las hermanas que siempre hojean en la peluquería el Vanity Fair, la novia nos cuenta: “Llevaba una corona de oro puro en la cabeza. Portaba un ramo confeccionado con hierbas, espinas y cerezas venenosas, todo atado con una cinta negra.”

Luego, aparece nuevamente el novio (Satanás):

“Otra vez se presentó como hombre, completamente vestido de blanco, con una corona de oro con muchas joyas… Estaba más bello que nunca. Vestía lo que parecía un frac blanco puro, decorado con oro.”

Es decir, el diablo al más puro estilo ochentero.  (la foto merece repetirse)

“En aquella ocasión su pelo era de un dorado reluciente y su piel lucía un bello bronceado.” Lo del bronceado no merece comentario alguno… “Sus ojos eran oscuros y el amor que me manifestaba y las sonrisas que me lanzaba me enloquecían.” Yo en esta parte, me lo imagino a Satanás tirándole sonrisitas y besitos, y no sé, hasta me enternece. “Pero yo quería creer que de veras me amaba, y que de veras era mi esposo. Me trató con sumo respeto. Me acarició la mejilla, el pelo, los brazos.” Bueno, esto ya es sabido, le das la mejilla a Satanás y te agarra el brazo.

Y aquí viene el clímax, atentos guerreros de las galaxias, porque si pensaban que Benny Hinn, o Kenneth Copeland, o Maldonado habían inventado lo del jet privado para el ministerio, se equivocaron…

“Nos condujeron entonces al aeropuerto en limosina y junto con varios grandes sacerdotes y sacerdotisas abordamos un lujoso jet privado que nos condujo hasta California. La cena de boda fue servida a bordo. Satanás no comió pero probó varios de los carísimos vinos y champagnes que había en el avión.”  (Libro: El vino a dar libertad a los cautivos Cap. 6)

Los interrogantes surgen inevitablemente, ¿se imaginan a Satanás teniendo que usar un avión para trasladarse?, ¿se habrá abrochado el cinturón de seguridad?, ¿se imaginan a la azafata preguntándole “Señor diablo, que desea para comer y tomar”?

Conviene, por último, recordar nuevamente las palabras del genial C. S. Lewis,

En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano. Los diablos se sienten igualmente halagados por ambos errores, y acogen con idéntico entusiasmo a un materialista que a un hechicero.”

Los cristianos no necesitamos fábulas para alimentar una insana curiosidad, y no debemos permitir que personas sin escrúpulos se hagan millonarias vendiendo libros engañosos y patéticos al pueblo de Cristo. Perdonadme que este artículo me lo haya tomado ligeramente en tono humorístico, pero creo que el libro de Rebecca Brown no merece más que eso.

1ª Timoteo 4:7  Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad (RV.1960)

1ª Timoteo 4:7 Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad       (NVI)

1ª Timoteo 4:7 Pero no hagas caso de cuentos mundanos y tontos. Ejercítate en la piedad   (DHH-D)

2 Timoteo 4:4  y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Artículo de Gabriel Edgardo LLugdar – para Diarios de Avivamientostodos los derechos reservados a Diarios de Avivamientos.

Anuncios

Acerca de diariosdeavivamientos

Compartiendo las gloriosas páginas de la Historia de la Iglesia.
Esta entrada fue publicada en Escuela Bíblica, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Guerra espiritual o Los guerreros de la galaxia – Capítulo II

  1. Dario Charmey dijo:

    Que mas se puede agregar Gabriel, con tu toque humorístico (muy bueno por cierto) ya lo has dicho todo. No será que ese libro es como “la Biblia” para los guerreros de la galaxia?.
    Muy bueno el articulo, y una tercera parte no estaría mal…

    Le gusta a 1 persona

    • Cuando salió este libro, te decían: “¡hay que estar muy bien espiritualmente para leerlo, porque son cosas muy profundas!”… Si puedo haré una tercera parte, pero esta vez más seria, hay unos pasajes en Daniel y en Nehemías por ejemplo, que son hermosos para enseñar sobre la oración, y la verdadera guerra espiritual. También aquí, en el blog, en la sección de libros Devocionales en PDF para descargar, hay libros muy inspiradores para crecer en la vida de oración. Un abrazo Dario, bendiciones.

      Me gusta

  2. Elkin Arrieta Salgado dijo:

    Estimado Edgar una vez más gracia por ser de bendición a aquellos quienes amamos a Jesucristo, y sus palabra hechas realidad en nuestras vidas al convertirse en parte de nuestro diario vivir…
    a DIOS sea la gloria.

    con mucho aprecio desde Cartagena, Colombia su hermano Elkin

    Le gusta a 1 persona

    • Saludos Elkin, gracias por sus palabras. Aprovecho para recordarle que en este blog, en la sección Libros Devocionales en PDF hay excelentes libros sobre la oración para descargar gratuita y fácilmente. Bendiciones hermano Elkin.

      Me gusta

Nos gustaría saber tu opinión! Escribe un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s