El Milenio ¿literal o simbólico? Distintos puntos de vista a través de la historia.

Premilenarismo histórico: En líneas generales, los premilenarios creen que la venida de Cristo será precedida por ciertas señales, como la predicación del evangelio a todas las naciones, una gran apostasía, guerras, hambres, terremotos, el surgimiento del Anticristo y una gran tribulación (En el premilenarismo histórico no hay un “rapto secreto”). Su regreso será seguido de un período de paz y justicia antes del fin del mundo. Cristo reinará en forma personal como Rey, o a través de un grupo selecto de discípulos. Los judíos se convertirán y tendrán un papel importante durante este tiempo. Asimismo, la naturaleza se verá bendecida en forma especial durante el milenio ya que producirá en abundancia. De la misma forma, aun los animales feroces serán domados. Durante este período el mal será controlado por Cristo, quien reinará con “vara de hierro”. Sin embargo, hacia el final del milenio, habrá una rebelión de los impíos qué casi destruirá a los justos. Algunos premilenarios han enseñado que durante esta edad de oro los muertos en Cristo resucitarán en sus cuerpos glorificados y habitarán con toda libertad junto al resto de los habitantes de la tierra. Al final del milenio resucitarán todos los que no hayan creído en Cristo y será entonces que se establecerán definitivamente los estados del cielo y del infierno.

Postmilenarismo: A diferencia de la creencia premilenaria, los postmilenarios sostienen que el reino de Dios está siendo extendido en la actualidad por medio de la predicación y la enseñanza. Esta acción hará que el mundo sea cristianizado y tendrá como resultado final un largo período de paz y prosperidad llamado el milenio. Esta nueva era no será radicalmente diferente dé la actual. Surgirá como resultado de que una proporción creciente de los habitantes del mundo se han de convertir al cristianismo. El mal no será eliminado pero se verá reducido al mínimo a medida que la influencia moral y espiritual de los cristianos se vea acentuada. La iglesia asumirá un papel más importante, y muchos de los problemas sociales, económicos y de educación serán resueltos. El cierre de este período estará marcado por la segunda venida de Cristo, la resurrección de los muertos y el juicio final.

Amilenarismo: Los amilenarios afirman que la Biblia no señala un período de paz universal y de justicia antes del fin del mundo. Ellos sostienen que habrá un crecimiento continuo del mal y del bien en el mundo que tendrá su culminación en la segunda venida de Cristo, cuando los muertos serán resucitados y tendrá lugar el juicio final. Los amilenarios afirman que el reino de Dios está presente aquí y ahora, ya que el Cristo victorioso está reinando sobre su pueblo por medio de su Palabra y su Espíritu, a pesar de lo cual esperan un reino futuro, glorioso y perfecto sobre la tierra en una vida futura. Los amilenarios entienden que el milenio mencionado en Apocalipsis 20 es el estado perfecto en que se encuentran los que han muerto en Cristo y están con él en el cielo.

A pesar de que siempre ha habido adherentes a los diferentes puntos de vista durante los distintos períodos de la historia de la iglesia, en ciertos momentos ha habido una interpretación dominante. Durante los primeros tres siglos de la era cristiana la creencia premilenaria parece haber prevalecido como interpretación escatológica. Entre los principales adherentes figuran Papias, Ireneo, Justino Mártir, Tertuliano, Hipólito, Metodio, Comodiano y Lactancio. Durante el siglo cuarto, cuando la iglesia cristiana fue favorecida durante el reinado de Constantino, la posición amilenaria tuvo más aceptación. El milenio fue reinterpretado como refiriéndose a la iglesia, y el reinado de mil años de Cristo y sus santos fue equiparado con la totalidad de la historia de la iglesia sobre la tierra, negando así la existencia de un milenio futuro. Agustín, el famoso Padre de la iglesia, definió esta posición y permaneció así como la interpretación dominante durante la Edad Media. Sus enseñanzas fueron aceptadas de tal modo que el Concilio de Efeso, en 431, condenó la creencia en el milenio
como superstición.
A pesar de que la doctrina oficial de la iglesia fue amilenaria, durante la Edad Media continuaron existiendo grupos de creyentes que sostenían la doctrina premilenaria. Hubo momentos en que estos premilenarios utilizaron sus enseñanzas para atacar a la iglesia oficial. Por ejemplo, en áreas en las que con el crecimiento de la población las uniones sociales tradicionales se veían derrumbadas por las diferencias económicas, el anhelo de un milenio de paz y seguridad se hacía más intenso. Bajo la conducción de líderes que aseguraban ser guiados por el Espíritu Santo, la ansiedad resultante de las nuevas condiciones económicas resultó en intentos de rebeldía contra los opresores aduciendo actuar en el nombre de Dios y procurando la concreción del milenio.  Uno de los últimos ejemplos de este tipo de acción fue la rebelión en la ciudad de Münster en 1534. Un hombre llamado Jan Matthys tomó el control de la ciudad anunciando en su predicación que él era Enoc quien estaba preparando el camino para el retorno de Cristo. Desde allí llamó a todos los fieles a que se unieran en Münster declarándola la Nueva Jerusalén. Una gran multitud de anabautistas se reunió en Münster y allí fueron sitiados por un ejército formado por protestantes y católicos, las defensas finalmente cayeron y la ciudad fue capturada.
Fue quizá este episodio el que hizo que los reformadores protestantes se mantuviesen adheridos al amilenarismo agustiniano. Sin embargo, con ellos comenzó a experimentarse una serie de cambios en la interpretación escatológica, los que sentaron las bases del gran despertar premilenario durante el siglo diecisiete. Por ejemplo, Martín Lutero (1483-1546) promovió una interpretación más literal de las Sagradas Escrituras, identificó al papado con el Anticristo e hizo prestar más atención a las profecías bíblicas. Más tarde, algunos eruditos luteranos hicieron cambiar la dirección de estas enseñanzas identificándolas con las interpretaciones premilenarias. Así como Lutero, Juan Calvino fue cuidadoso con las interpretaciones milenarias, posiblemente a causa de algunas exageraciones de parte de los anabautistas.

A pesar de la oposición que enfrentó, fue un teólogo calvinista alemán, Johann Heinrich Alsted (1588-1638), quien reavivó las enseñanzas premilenarias en una forma académica en el mundo moderno. En 1627, Alsted publicó sus puntos de vista en el libro titulado The Beloved City (La ciudad amada), el cual convenció al erudito anglicano Joseph Mede (1586-1638) a que abrazase las enseñanzas premilenarias. Las obras de ambos fueron de ayuda a los que buscaban la concreción del reino de Dios sobre la tierra, lo cual acompañó al gran despertar de la revolución puritana de la década de 1640. Sin embargo, con la restauración de los Estuardo al trono, esta posición quedó desacreditada debido a su asociación con grupos puritanos radicales, como ser los llamados “Hombres de la Quinta Monarquía”. A pesar de ello la doctrina premileniaria no quedó extinguida durante el siglo dieciocho, lo cual se evidencia en el interés mostrado por hombres como J. H. Bengel, Isaac Newton y Joseph Priestley.

Durante el siglo diecinueve la posición premilenaria volvió a ser tomada en cuenta. Este resurgimiento fue fomentado por el desarraigo de las instituciones políticas y económicas europeas durante el período de la Revolución Francesa. Durante la misma época se vio renovado el interés en la conversión y condición de los judíos. Uno de los líderes más influyentes durante este período fue Eduardo Irving (1792-1834), ministro de la Iglesia de Escocia, que pastoreaba una iglesia en Londres. Irving publicó varios trabajos sobre profecía y ayudó a organizar, las conferencias proféticas de Albury Park. Estas reuniones establecieron las normas aceptadas para tales conferencias milenaristas durante los siglos diecinueve y veinte. El entusiasmo profético de Irving se propagó hacia otros grupos, entre los cuales el movimiento de los Hermanos de Plymouth (llamados “hermanos libres” en algunos países de América Latina y España) mostró un firme apoyo.

Premilenarismo Dispensacionalista: J. N . Darby (1800-1882), uno de los primeros líderes del movimiento de los Hermanos de Plymouth, articuló la interpretación dispensacionalista del premilenarismo. El describió el retorno de Cristo antes del milenio como teniendo dos etapas: la primera, un rapto secreto de la iglesia quitándola de la tierra antes de que ésta sea devastada por la gran tribulación; en la segunda, Cristo retorna a la tierra con sus santos para establecer su reino. Darby también creía que la iglesia es un misterio y que Pablo fue el único que habló de este misterio. Además, los propósitos de Dios revelados en las Escrituras sólo pueden ser entendidos a través de una serie de períodos de tiempo llamados dispensaciones. Al morir, Darby dejó escritos más de cuarenta volúmenes y alrededor de mil quinientas congregaciones establecidas por todo el mundo. Por medio de sus libros, entre los cuales se cuentan cuatro sobre profecía, el sistema dispensacionalista fue diseminado por todo el mundo de habla inglesa. 
Su influencia ha tenido tal alcance que sus enseñanzas prevalecen en muchos círculos evangélicos de la actualidad. La diseminación de las enseñanzas de Darby se vio beneficiada por la ayuda dada por Henry Moorehouse, un evangelista de los Hermanos adherido a la interpretación dispensacionalista, quien convenció a D. L. Moody (1837-1899) de esta interpretación profética. Hacia el fin del siglo diecinueve Moody era quizá el evangélico más destacado de su época. Pero aún más importante fue el impacto que tuvo Darby en C. I. Scofield (1843-1921), ya que éste hizo que la interpretación dispensacionalista fuese una parte integral de las notas de su Biblia Anotada Scofield.”

Textos extraídos del libro ¿Qué es el Milenio? Cuatro enfoques para una respuesta. Casa Bautista de Publicaciones.

 

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3 respuestas a El Milenio ¿literal o simbólico? Distintos puntos de vista a través de la historia.

  1. Este tema es digno de conocer y tratar pues esta en la Palabra de Dios. Que bueno es saber diferenciar un tema así paralelo al mas vital que es la predicación de Cristo Jesus crucificado y resucitado y las implicaciones para el hombre. Dios le bendiga hno.

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  2. Gilbert Valdez dijo:

    Muchas gracias amados por sus valiosos aportes al cuerpo de Cristo Jesús, continúen bendiciendo con su trabajo.
    Gracia, Paz y Salud

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  3. Elkin José dijo:

    Esperaba este artículo mi hermano querido.
    Cómo siempre, agradecido con tus publicaciones… Desde Cartagena Colombia.
    Dios bendiga este ministerio.
    Con Aprecio: Elkin Arrieta.

    Le gusta a 2 personas

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