John G. Lake – Biografía – Historia de los Avivamientos – PDF

John G. Lake - Biografía

Vida de John G. Lake

 ¿Porqué es importante la historia de John G. Lake?

El Movimiento Pentecostal fue y sigue siendo uno de los movimientos evangelizadores más vigorosos en la Historia de la Iglesia, desde la calle Azusa salieron misioneros a todo el mundo, los cuales propulsaron una renovada ola evangelizadora llena de fervor y de pasión por las almas. Uno de los hombres que salió de Azusa hacia África, llevando un avivamiento que se ha prolongado hasta hoy, fue John G. Lake. Él lo dejó todo para predicar en un continente que había escuchado muy poco acerca de Cristo. Se puede ser o no ser carismático, pero no se puede ignorar a aquellos que escribieron páginas importantes en la Historia de la Iglesia

Otro de los motivos que nos mueven a escribir sobre Lake, es que fue uno de los más famosos “evangelistas de la sanidad”, y según nuestro entender uno de los más auténticos. Pocos evangelistas han podido demostrar de manera irrefutable su don de sanidad como Lake, no necesitaba grandes auditorios, ni horarios específicos, ni luces ni show; en cualquier lugar, en cualquier momento, sin protocolos, en la calle, en la iglesia, en los hospitales, delante de los médicos, imponía las manos  sobre los enfermos y se producían sanidades asombrosas. Además, fue uno de los pocos evangelistas de la sanidad de testimonio irreprochable, de principio a fin.

 En cuanto al dinero, fue rico y próspero en su vida laboral, pero lo vendió todo y lo repartió entre los necesitados para ir de misionero, con menos de un dólar en su bolsillo, una esposa y siete niños. Su amada esposa murió de agotamiento en la ardua labor evangelizadora de África.  Fue sin duda un hombre de fe, hay que leer sus palabras y comprender su pensamiento desde su contexto, desde la perspectiva de su valerosa fe. Es muy difícil para un gorrión entender el vuelo de un águila, muchos le han querido imitar, otros han tomado sus palabras y las han tergiversado para provecho propio. Pero él fue un cristiano que voló alto, que creyó en lo sobrenatural, no para beneficio propio sino para la gloria de Cristo y la extensión del Reino de los Cielos. Es sin duda, uno de nuestros más queridos y admirados Pioneros Pentecostales. 

Ponemos a tu disposición este librito biográfico de John G. Lake de Editoriales Diarios de Avivamientos – Para su distribución libre y gratuita (descarga el libro en PDF haciendo clic en la imagen)

John G. Lake - Biografía - Diarios de Avivamientos

Libro Biografía de John G. Lake

 Breve resumen del Libro

Una niñez difícil: 

El 18 de marzo de 1870 en Ontario, Canadá, nacía John Graham Lake, en una típica familia numerosa de 16 hermanos en total, luego la familia se trasladaría a Michigan, Estados Unidos. A pesar de que los padres de familia gozaban de buena salud, los hijos padecieron tremendos trastornos físicos; cuando John Lake llegó a la adolescencia, cuatro de sus hermanos y cuatro de sus hermanas habían muerto por diversas enfermedades.

John Lake diría después:  “Nadie puede entender la tremenda influencia que tuvo en mi vida la revelación de Jesús como mi Sanador, y lo que significaba para mí, a menos que primero entienda mi entorno. Yo era uno de 16 niños. Nuestros padres eran personas sanas, vigorosas, fuertes. Mi madre murió a la edad de 75 años, y mi padre, aún vive en el momento de escribir esto, y tiene 77 años. Antes de mi conocimiento y experiencia del Señor como nuestro Sanador, enterramos ocho miembros de la familia. Una sucesión de extrañas enfermedades, que resultaban en muerte, había seguido a la familia.   Durante treinta y dos años siempre hubo un miembro de nuestra familia inválido. Durante este largo período, nuestro hogar nunca estuvo sin la sombra de enfermedad. Cuando pienso sobre mi niñez y adolescencia, llegan a mi mente recuerdos como una pesadilla: enfermedad, médicos, enfermeras, hospitales, coches fúnebres, funerales, cementerios y lápidas; una casa con aflicción; un madre quebrantada de corazón, y el dolor de un padre herido tratando de olvidar los dolores del pasado, con el fin de ayudar a los miembros vivos de la familia que necesitaban su amor y cuidado.”  (John G. Lake, Adventures in God)

Experiencias de Salvación y Sanidad

“Lake escuchó el evangelio a la edad de dieciséis años en una reunión del Ejército de Salvación, entregó su vida a Cristo y poco después empezó a congregarse en la Iglesia Metodista. Desde ese momento le entregó a Dios toda su carga, y creyó que solo Él podría sanarlo; sin embargo, continuó sufriendo una enfermedad tras otra. Una de las enfermedades que más lo afectó en su temprana juventud fue el reumatismo, pues sus piernas crecieron torcidas y su cuerpo se veía contrahecho. En esa condición, escuchó acerca del ministerio de sanidad de John Alexander Dowie y decidió viajar a Chicago para que oraran por él. En ese servicio de oración un anciano le impuso las manos, e instantáneamente Lake fue sanado y sus piernas se enderezaron.” (Daniel Staedeli – LifeTeam Buenos Aires )

Me rendí a Él. La luz de los cielos se abrió paso en mi alma. Cuando me levanté de mis rodillas, ya era un hijo de Dios, y lo sabía

“Cuando el propósito de Dios en la salvación del hombre amaneció por primera vez en mi alma; es decir, cuando su grandeza amaneció sobre mi alma, porque en la experiencia, conocí a Dios como Salvador del pecado; entonces conocí el poder del Cristo dentro de mi propio corazón para guardarme por encima del poder de la tentación y para ayudarme a vivir una vida piadosa. Cuando conocí el propósito de Dios y la grandeza de Su salvación, es cuando la vida se convirtió para mí en algo grandiosamente nuevo.

La salvación, para mi corazón, es la gloriosa realidad de Cristo. Una noche, bajo un árbol en Canadá, me arrodillé y derramé mi corazón a Dios, y le pedí que por Su gracia tomase posesión de mi vida y mi naturaleza, me hiciese un hombre cristiano y me permitiese conocer el poder de Su salvación. Así, Cristo nació en mi alma. El gozo de Dios poseyó mi corazón de tal manera, que durante los meses siguientes las hojas de los árboles parecían bailar y los pájaros parecían entonar un nuevo canto. Bendito sea Su nombre.
La dificultad con la iglesia ha sido que las personas son inducidas a confesar sus pecados a Cristo y reconocerle como Salvador, y ahí se detienen. Ahí se estancan, ahí se secan y ahí mueren.

“La salvación, para mi corazón, es la gloriosa realidad de Cristo”

Aquel día, hace mucho tiempo, cuando la luz de Dios brilló por primera vez en mi alma, fue un glorioso día, el mejor que yo hubiera conocido hasta ese momento. Pero, amados, sería muy triste en mi vida si yo me viera obligado a mirar atrás a ese día como el mejor de todos.
No, bendito sea Dios, hubo mejores días que ese. Días en que el Señor me dio Su confianza y reveló Su naturaleza, reveló Su propósito, reveló Su amor y reveló Su ministerio.
Sí, bendito sea Dios, hubo un día en que Dios, una vez más, en Su infinita misericordia, me otorgó el Espíritu de Dios para ser y hacer las cosas que Él había plantado en mi alma y había revelado en Su bendita Palabra y vida.
Les invito a esta vida de realidad divina. Les invito a entrar en el Señor Jesús. Les invito a entrar en Su naturaleza a fin de que puedan conocerle, porque “nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Corintios 12:3). Mediante la revelación del Espíritu de Cristo en el alma del hombre es como él tiene el privilegio de conocer a Jesús como el Señor.
Bendito sea Dios. Podemos conocerle como un personaje de la historia; podemos conocerle como el hombre ideal; podemos conocerle como el Cristo y el Salvador. Pero no le conocemos como el Dios viviente que nos imparte Su propia naturaleza, y vida, y poder hasta que le conocemos a Él, como dice la Escritura, en el Espíritu Santo. ¡Bendito sea Dios!
La persona que ha sentido que la vida religiosa era un sueño, o algo abstracto en lo que era muy difícil poner las manos, una condición intangible, ha estado equivocada. Bendigo a Dios.
En el seno del Dios viviente están las realidades divinas de Dios que llenan y emocionan el alma de cada receptor de la vida del Señor Jesús.”  (John G. Lake – Realidad – Sermón predicado el 11 de febrero, 1917)

“Mediante la revelación del Espíritu de Cristo en el alma del hombre es como él tiene el privilegio de conocer a Jesús como el Señor”

John G. Lake - Campaña evangelista año 1924

John G. Lake – Campaña evangelista año 1924

“¿De qué tenemos hambre, de un poquito de Dios?”

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Oh, si yo tuviera un sólo deseo que pudiera otorgarle más que ningún otro, le otorgaría el hambre de Dios.
Bienaventurados los que tienen hambre. El hambre es lo mejor que puede llegar nunca a la vida de un hombre. El hambre es difícil de soportar; es el clamor de su naturaleza por algo que usted no posee. Lo que satisfaga las demandas del hambre en el alma de un hombre es el clamor de su naturaleza por el espíritu de vida que generará en él el abundante amor de Dios. Hace años, yo era uno en una familia en la cual un familiar u otro era un inválido que estuvo en la casa durante treinta y dos años consecutivos. Durante ese periodo enterramos a cuatro hermanos y cuatro hermanas. Un clamor a Dios surgió en mi naturaleza por algo que detuviese la ola de enfermedad y de muerte. La Materia Medica (medicina) había fallado por completo. Una tras otra se fueron poniendo tumbas. Surgió en mi alma el clamor moral de algo de Dios que detuviese la ola y la alejase. Ninguna otra cosa sino la sanidad podría haber venido a mi vida, ninguna otra cosa sino el conocimiento de ella. Dios tuvo que traer desde el extremo más alejado de Australia al hombre (John Alexander Dowie) que trajo a mi alma el mensaje de Dios y la manifestación de Su poder que dieron satisfacción a mi corazón. Y por medio de él, la sanidad por el poder de Dios se convirtió en un hecho para mí…“Bienaventurados los que tienen hambre”. ¿De qué tenemos hambre, de un poquito de Dios, lo suficiente para llevarnos por este viejo mundo donde estaremos estancados y luego entraremos a duras penas al cielo? “Bienaventurados los que tienen hambre” de la naturaleza, el poder y el entendimiento de Dios. ¿Por qué? “Porque ellos serán saciados”. ¡Bendito sea Dios!”  (El llamado del alma – Sermón – Spokane, Washington 6 de marzo, 1916 – Libro: Su poder en el Espíritu Santo)

“El anhelo que había en mi alma era para mí la evidencia de que había una experiencia mejor de la que mi alma conocía”

“no es que no hayamos recibido el Espíritu, sino que nuestras vidas no han sido suficientemente rendidas a Dios”

“Yo había buscado, había orado y había anhelado el verdadero poder de Dios para el ministerio de sanidad, y había creído que cuando fuese bautizado en el Espíritu Santo, la presencia de Dios en mí, mediante el Espíritu, haría por los enfermos las cosas que mi corazón deseaba y que ellos necesitaban. Al instante, al ser bautizado en el Espíritu, yo esperaba ver a los enfermos sanados en mayor grado y en números más grandes de lo que había conocido antes, y estuve un poco defraudado durante un tiempo.
¡Qué poco sabemos de nuestra propia relación con Dios! Qué poco sabía yo de mi propia relación con Él. Día tras día, durante seis meses después de mi bautismo en el Espíritu Santo, el Señor me reveló cosas en mi vida en las que eran necesarias arrepentimiento, confesión y restitución, aunque yo me había arrepentido delante de Dios hacía mucho tiempo. En cuanto a la limpieza profunda, las revelaciones profundas del propio corazón por el Espíritu Santo, fue verdaderamente como dijo Juan el Bautista: Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.(Mateo 3:12)
En primer lugar, diré que el bautismo en el Espíritu Santo significó para mí un examen de corazón como nunca antes lo había conocido, sin descanso, hasta que la sangre fue aplicada conscientemente a cada lugar y mi vida fue libre de aquello en particular que Dios había revelado. Como digo, ese proceso continuó durante seis meses después de mi bautismo en el Espíritu Santo.
En segundo lugar, un amor por la humanidad como nunca antes había comprendido tomó posesión de mi vida. Sí, un anhelo del alma de ver a hombres salvados tan profundo, a veces desgarrador, hasta que, en agonía del alma, me veía obligado a abandonar mis asuntos y volver mi atención a llevar a los hombres a los pies de Jesús. Mientras se llevaba a cabo este proceso en mi corazón, durante varios meses cuando a veces llegaban a mi oficina personas para hacer negocios, y hasta hubo ocasiones en las que habría grandes beneficios por unos cuantos minutos de persistente aplicación a los negocios, el Espíritu de amor en mí anhelaba tanto las almas que yo ni siquiera podía ver los beneficios que se obtendrían. Bajo esa influencia, el dinero perdía su valor para mí, y en muchas ocasiones me encontraba a mí mismo incapaz de hablar de negocios con el individuo hasta que antes hubiera derramado la pasión de mi alma y me hubiera esforzado por mostrarle a Jesús como su Salvador. En no pocas de esas ocasiones, aquellas citas de negocios terminaban con el individuo entregándose a Dios. Esa pasión de amor por las almas de los hombres a veces ha sido nublada por el peso del interés desde entonces, aunque sólo por un momento. De nuevo, cuando la ocasión lo demandaba, esa gran llama de amor, que absorbe todo el ser de la persona, ardía con fuerza hasta que, en muchas ocasiones, bajo la unción del Espíritu Santo, los pecadores caían en mis brazos y entregaban sus corazones a Dios. Otros han buscado evidencias de que esta experiencia pentecostal es el verdadero bautismo del Espíritu Santo. Algunos han criticado y han dicho: “¿No es un engaño?”. En toda la escala de evidencias presentadas a mi alma y tomadas de mi propia experiencia, esta experiencia del amor divino, el ardiente amor y la santa compasión de Jesucristo que llena el seno de la persona hasta que ningún sacrificio es demasiado grande para ganar un alma para Cristo, me demuestra más que ninguna otra cosa que es, sin duda alguna, la evidencia del Espíritu de Jesús. ¡Tal amor no es humano! ¡Tal amor sólo es divino! Tal amor es sólo Jesús mismo, quien entregó Su vida por los demás. Una vez más, experimenté el desarrollo del poder. Después del poderoso amor llegó el poder renovado y vigorizado de sanidad de los enfermos. ¡Oh, qué cosas tan benditas Dios ha
dado! ¡Qué gloriosas resurrecciones de los prácticamente muertos! ¡Qué restauraciones de los cojos, los débiles y los ciegos! ¡Qué gritos de gozo! ¡Qué abundancia de paz!
Entonces, el poder de predicar la Palabra de Dios con demostración del Espíritu llegó como nunca antes. ¡Oh, los ardientes y encendidos mensajes! ¡Oh, los tiernos, tiernos mensajes! ¡Oh, las profundas revelaciones de maravillosa verdad por el Espíritu Santo! Predicando una vez, dos veces, a veces tres veces al día, prácticamente de manera continua durante esos cuatro años y cuatro meses. ¡Oh, los miles de personas a las que Dios nos ha permitido guiar a los pies de Jesús y los cientos de miles a quienes Él nos ha permitido predicar la Palabra! … Santos han sido guiados a una vida más profunda en Dios. Muchos, muchos han sido bautizados en el Espíritu Santo y fuego. Verdaderamente, el bautismo en el Espíritu Santo ha de ser deseado con todo el corazón.
Hermano, hermana, cuando estemos delante del tribunal de Dios y nos pregunten por qué no hemos cumplido en nuestra vida toda la mente de Cristo y todo Su deseo de la salvación del mundo, ¿cuáles serán nuestras excusas si son sopesadas con la salvación de almas imperecederas? Qué terrible será para nosotros decir que descuidamos, que aplazamos, que no buscamos el poder que viene de lo alto: el bautismo del Espíritu Santo.     (El bautismo del Espíritu Santo y algunas de las cosas que ha producido en mi vida –  Serie de sermones – Sermón 3 de 3)

Es más importante ser que hacer

John Lake repetía que era más importante ser que hacer, por lo que a pesar de sentir en su alma el llamado de Dios para su servicio, no se precipitó en tomar la decisión.

“Los hombres tienen miedo a decir sí a Dios. Cuando yo era joven, estaba sentado en una pequeña reunión cuando el Espíritu habló a mi corazón. Entonces yo dije: “Si voy a ser cristiano, no puedo hacer esto… ni puedo hacer aquello”. Oh, Dios poderoso, en la actualidad mi alma casi vomita al pensar en el mediocre concepto que tiene el hombre del cristianismo.
Aproximadamente el noventa por ciento del así denominado cristianismo se deletrea con dos letras: N-O. No hagas esto y no hagas aquello; el individuo se refrena, se priva, caminando según leyes y ordenanzas, etc. Pero, bendito sea Dios, la religión está toda contenida en tres letras: S-E-R. No realizar actos sino ser aquello que Dios quiso.”  (Conciencia de Dios – Sermón 26 de noviembre, 1916)

“Poco después de mi bautismo en el Espíritu Santo, comenzó una obra del Espíritu en mí, que parecía tener como propósito la revelación de la naturaleza de Jesucristo a mí y en mí. A través de esta tutela y la remodelación del espíritu, una gran ternura por la humanidad se despertó en mi alma. Vi a la humanidad a través de nuevos ojos, ellos me parecían como ovejas vagando en medio de la confusión, desviadas, a tientas y vagando de aquí para allá. No tenían ningún objetivo definido, no parecían entender cual era la dificultad, o cómo volver a Dios.
El deseo de proclamar el mensaje de Cristo y para demostrar su poder para salvar y bendecir creció en mi alma, hasta que mi vida se dejó influir por esta pasión abrumadora.
Sin embargo, mi corazón estaba dividido. No podía seguir con éxito las actividades ordinarias de la vida y de los negocios. Cuando un hombre entraba en mi oficina, aunque yo sabía que con veinte o treinta minutos de concentración en el negocio que había entre manos, sería posible ganar miles de dólares, no podía hablar de negocios con él. Por un nuevo poder de discernimiento, yo podía ver su alma y entender su vida interior y sus motivos. Le reconocía como una de las ovejas errantes, y anhelaba con un deseo abrumador ayudarle a  encontrar la salvación de Dios y a encontrarse a sí mismo.
Esa división en mi alma entre los intereses de los negocios y el deseo de ayudar a los hombres a llegar a Dios se tornó tan intensa que en muchos casos, lo que debería haber sido una entrevista de negocios exitosa, y el cierre de una gran transacción de negocios, terminaba en una reunión de oración, al invitar yo al individuo a arrodillarse conmigo mientras yo derramaba mi corazón a Dios en su nombre. Me determiné a hablar del asunto con el presidente de mi compañía. Hablé francamente y le dije cuál era la condición en que se encontraba mi alma, y su causa. Él respondió amablemente: “Usted ha trabajado duro, Lake. Necesita un cambio. Tómese tres meses de vacaciones, y si quiere predicar, predique. Pero al final de tres meses, 50.000 dólares al año le parecerá mucho dinero, y tendrá pocas ganas de sacrificarlo por sueños de posibilidades religiosas”.
Yo le di las gracias, acepté la invitación de unirme a un hermano en la obra de evangelismo, y salí de la oficina para no regresar jamás.
Durante esos tres meses, prediqué cada día a grandes congregaciones, vi una multitud de personas ser salvadas de sus pecados y sanadas de sus enfermedades, y a cientos de ellas bautizadas en el Espíritu Santo. Al final de los tres meses le dije a Dios: “He terminado para siempre con todo en la vida a excepción de la proclamación y la demostración del evangelio de Jesucristo”.     
(John G Lake, Adventures in God)

En 1907, John Lake y su esposa se desprendieron de sus valiosas propiedades y de todas las demás posesiones y riquezas,  para entregarse de lleno al ministerio. Dios le empezaba a hablar sobre África y el llamado misionero se agigantó en su corazón.

“Me deshice de mi patrimonio y distribuí los fondos de la manera que creí que mejor servía a los intereses del reino de Dios, y pasé a depender totalmente de Dios para mi propio sostén y el de mi familia. Me entregué por completo a predicar a Jesús”  (John G Lake, “My Baptism In the Holy Spirit and How the Lord Sent Me to South Africa – Referencia de Vinson Synan)

“Pidieron a John que ocupase el puesto de un pastor de Sudáfrica que estaba tomando permiso para ausentarse. Más de quinientos zulúes asistieron a su primer domingo en
el púlpito y, como resultado, se produjo un avivamiento hasta tal extremo que, semanas después, multitudes en el área circundante fueron salvas, sanadas y bautizadas en el Espíritu Santo. El éxito sorprendió tanto a Lake que escribió: “Desde el principio, fue como si hubiera golpeado el ciclón espiritual”. En menos de un año, él había comenzado cien iglesias.  (Libro: Su Poder en el Espíritu Santo)

“Un día, la Sra. Lake (su esposa) y yo estábamos presentes en una reunión de personas cristianas…Una familia con el nombre de Gerber tenía una hija de diecisiete o dieciocho años de edad. Ella se puso de pie con la espalda hacia nosotros, y yo comenté a la Sra. Lake: “¿Has visto alguna vez una silueta tan perfecta? Esa muchacha podría ser modelo de un artista”. Pero cuando ella se giró, me quedé sorprendido por su aspecto. Nunca había visto a nadie con tal estrabismo. Era horrible mirarla.
Más adelante hablé con el padre, y él me dijo que los cirujanos no querían operar sus ojos pues decían que era imposible, y si lo intentaban, era probable que ella perdiera la vista.
Entonces la joven se acercó a nosotros, y yo dije: “Siéntese, muchacha. Quiero hablar con usted”. Después de unos minutos, me puse en pie e impuse mis manos sobre sus ojos. El Espíritu de Dios descendió sobre ella, y aquellos ojos quedaron tan rectos como tenían que estar, en un período de tres minutos.
Actualmente ella está casada y tiene un hermoso hogar y unos bellos hijos. Sus ojos y su corazón son rectos.” (Seguir el sendero de Jesús – Discurso radiofónico: Aventuras en la religión #12 – 22 de agosto, 1935)

 Me senté durante unos minutos y le hablé del poder de Dios. Dije: Hemos venido con un mensaje de Jesucristo, y no sólo hemos venido con el mensaje sino también con el poder de Dios

 Sobre el peligro de concentrarse en el don y no en Dios

“La mayor manifestación de la vida bautizada en el Espíritu Santo que se haya dado jamás al mundo no estuvo en la predicación de los apóstoles; no estuvo en la maravillosa manifestación de Dios que tuvo lugar a manos de ellos; estuvo en la falta de egoísmo manifestada por la iglesia. ¡Piensen en eso! Tres mil cristianos bautizados en el Espíritu Santo en Jerusalén desde el día de Pentecostés en adelante, que amaban a los hijos de su prójimo tanto como a los propios, que estaban tan ansiosos por temor a que sus hermanos no tuviesen suficiente para comer que vendían sus propiedades y llevaban el dinero a los pies de los apóstoles. Ellos decían: “Distribúyanlo; lleven el brillo, la maravilla y el fuego de esta salvación divina a todo el mundo” (véase Hechos 2:44–45). Eso demostraba lo que Dios había hecho en sus corazones.
Oh, me gustaría que pudiésemos llegar a ese punto, en el que esta iglesia fuese bautizada en ese grado de falta de egoísmo.
Esa sería una manifestación mayor que la sanidad, mayor que la conversión, mayor que el bautismo del Espíritu Santo, mayor que las lenguas. Sería una manifestación del amor de 1 Corintios 13 del que tantos predican pero que no poseen. Cuando un hombre vende todo para Dios y lo distribuye para el bien del reino, eso habla más fuerte del amor que los evangelistas que proclaman sobre el amor y se oponen a las lenguas y a los otros dones del Espíritu.”  (El bautismo del Espíritu Santo – Serie de sermones – Sermón 1 de 3 – 23 de febrero, 1921)

“El ministerio del cristiano es el ministerio del Espíritu. Otros hombres tienen intelecto, pero el cristiano ha de ser el poseedor del Espíritu. Él posee algo que ningún otro hombre en el mundo posee; es decir, el Espíritu del Dios viviente”

“El ministerio del cristiano es el ministerio del Espíritu. Otros hombres tienen intelecto, pero el cristiano ha de ser el poseedor del Espíritu. Él posee algo que ningún otro hombre en el mundo posee; es decir, el Espíritu del Dios viviente.

Eso es el cristianismo. Eso es el evangelio de Jesucristo. Eso es lo que viaja miles de kilómetros por encima de la influencia psicológica. Si quieren ustedes una clara distinción entre religiones psicológicas, como se les denomina, o ciencia mental, pueden verla en un minuto. El verdadero cristiano ministra el verdadero Espíritu de Dios, la sustancia de Su ser. Nunca debería haber necesidad de malentendidos con respecto a esto en la mente de nadie.
Un ministro de Jesucristo está tan alejado por encima de la esfera de las influencias psicológicas como el cielo está sobre la tierra. Bendito sea Dios. Él ministra a Dios mismo, a los espíritus, almas y cuerpos de los hombres. Ese es el motivo de que el cristiano derribe las barreras de esta naturaleza e invite a Dios a entrar y a tomar posesión de su ser. Y la llegada de Dios a nuestro cuerpo, a nuestra alma y a nuestro espíritu logra cosas maravillosas en la naturaleza del hombre.

Un día llegó un hombre a mi sala de oración y dijo: “Casi me avergüenzo de llamarme
hombre porque sencillamente he permitido la parte animal de mi naturaleza, de modo que soy más un animal que un hombre. Usted dirá: ‘¿Por qué no abandona esa vida?’. No tengo la fortaleza en mi ser para hacerlo. A menos que algo suceda que me libere de este estado, no sé qué haré”.
Yo intenté mostrarle lo que era el evangelio de Jesucristo. Intenté mostrarle que al vivir en un estado animal, teniendo pensamientos animales, rodeándose de sugerencias animales, y contactando con el espíritu de bestialidad en todas partes, el elemento animal había tomado tal posesión que predominaba en su naturaleza. Yo dije: “Hijo, si el evangelio significa algo, significa que habrá una transferencia de naturaleza. En lugar de ese infierno en vida que está presente en su ser, el Dios vivo y santo debería entrar en su vida y echar fuera al diablo, desposeer a la bestia y reinar en sus miembros”. Nos pusimos de rodillas para orar. Hoy, él regresó con lágrimas en sus ojos y dijo: “Sr. Lake, siento que ahora puedo estrechar su mano. Ya no soy una bestia. Soy un hombre”.

“El secreto del cristianismo está en ser. Está en ser poseedor de la naturaleza de Jesucristo”

Ese es el secreto del ministerio de Jesucristo. Ese es el secreto del ministerio del cristianismo. Esa es la razón de que el verdadero cristiano que vive en unión con el Dios viviente y posee Su Espíritu tenga un ministerio que ningún otro hombre en el mundo posee.
Ese es el motivo de que el verdadero cristiano aquí tenga una revelación de Jesucristo, de Su grandeza y de Su poder para salvar que ningún otro ser humano en todo el mundo posee. ¿Por qué? Él está lleno y experimenta en su propia alma el poder de disolución del Espíritu de Dios que quita el pecado de su vida y le hace ser un hombre libre en Cristo Jesús. Bendito sea Su nombre para siempre.

¿No es maravilloso que Dios haya ordenado un plan mediante el cual el hombre se convierte en colaborador de Dios y compañero en el ministerio del Espíritu? “Su cuerpo, que es la iglesia” (véase Colosenses 1:24). Al igual que Cristo era el cuerpo humano mediante el cual el Espíritu viviente fue ministrado a la humanidad, así Dios ha planeado que la iglesia viva, no los miembros muertos sino la iglesia viva, viva con el Espíritu del Dios vivo, ministre esa vida iluminadora a otros y mediante ello se convierta en una colaboradora junto con Dios. Bendito sea Su nombre para siempre. Los hombres han estado perplejos y han filosofado sobre el evangelio de Jesús, pero el evangelio es tan sencillo como puede ser. Al igual que Dios vivió y operó mediante el cuerpo del Hombre, Jesús, así Jesús, el Hombre en el trono, opera en el cristiano y por medio del cristiano, y también por medio de Su cuerpo, la iglesia, en el mundo. Al igual que Jesús fue el representante de Dios Padre, así la iglesia es la representante de Cristo. Y al igual que Jesús se rindió a Sí mismo a toda justicia, así la iglesia debería rendirse a hacer toda la voluntad de Dios. El secreto del cristianismo está en ser. Está en ser poseedor de la naturaleza de Jesucristo. (El ministerio del Espíritu – Sermón predicado 24 de noviembre, 1916)

“La vida del cristiano sin el poder interior del Espíritu en el corazón es agotadora para la carne. Es una obediencia a mandamientos y un esfuerzo por caminar según un patrón que uno no tiene poder (por sí mismo) para seguir. Pero bendito sea Dios, la vida cristiana que se vive por el impulso del Espíritu de Cristo dentro del alma se convierte en un gozo, un poder y una gloria. Bendito sea Dios… Yo puedo vivir todos los días de mi vida en un estado inactivo y soñador, sin llegar nunca a ser consciente del poder de Dios en mi vida. Por otro lado, puedo entregar mi alma y mi mente a Dios de manera activa hasta que el Espíritu del Dios viviente impregne tanto mi vida y resplandezca en mi ser que, como el Señor Jesús, las evidencias y manifestaciones de esa vida divina sean dadas a otros hombres.”  ( El poder del Espíritu – Sermón)

 Ministrando sanidad física

“El valor del ministerio de sanidad no está en el mero hecho de que las personas sean sanadas. El valor de la sanidad está en mayor parte en el hecho de que se convierte en una demostración del poder vivo, interior y vital de Dios, el cual debería morar en cada vida y hacernos hombres nuevos y poderosos en las manos de Dios.” (Jon G. Lake – discurso radiofónico – 26 de junio, 1935)

“más allá del alma está el gran océano de Dios. Aún estamos remando en la orilla”

“¿Es la sanidad una maravilla? No, la maravilla es que los hombres hayan permanecido ciegos al poder de Dios por tanto tiempo. ¿Cómo es que ustedes y yo, educados en hogares cristianos, leyendo la Palabra de Dios, orando a nuestro Padre Dios, no comprendemos que el poder de Dios por medio de Cristo puede salvar al hombre de todos sus pecados y de todas sus enfermedades?

“Bajen sus paraguas. El Espíritu está cayendo”

Nuestras almas sólo han captado un pequeño destello, una revelación un poco mayor del Dios vivo por medio de la bendita Palabra y por medio del Espíritu Santo, el poder divino para hacerla real. Pero, hermanos, más allá del alma está el gran océano de Dios. Aún estamos remando en la orilla. Cuando estaba yo listo para salir de Pullman la semana pasada, mis amigos se reunieron. Muchos de ellos dijeron: “Hermano, nunca hemos oído algo semejante. Qué reunión tan maravillosa. ¡Qué cantidad de maravillosas sanidades!”. Pero cuando me subí al tren, me senté y lloré. ¿Por qué? Podía recordar que en aquella ciudad se había orado por una docena de personas que no habían sido sanadas. Ellas quizá fueran tan dignas como las que sí fueron sanadas. Y, amados, si Jesús hubiera estado en Pullman en lugar del hermano Lake, todas ellas habrían sido sanadas.
Hay lugar para ustedes y para mí, a los pies del Señor Jesucristo, en una humildad tan profunda y verdadera que Dios puede poner sobre nosotros el verdadero poder de Él en esa medida santa y celestial que es necesaria para la bendición y la sanidad de todos los hombres.
Bajen sus paraguas. El Espíritu está cayendo. Esta subiendo el clamor desde las almas de los hombres; un clamor por una nueva revelación del poder de Dios por medio de Cristo. Bendito sea Su nombre.”     (El poder del Espíritu – Sermón)

Es necesario la demostración de poder en la Iglesia

“Si hay un cristiano: que ore. Si hay un Dios: que responda”.

“En cada país, entre todos los pueblos, a lo largo de toda la historia, ha habido ocasiones en que una demostración del poder de Dios fue tan necesaria para el mundo como lo fue en tiempos de Elías. Es necesaria ahora. El pueblo se había alejado de Dios; habían olvidado que había un Dios en Israel. Confiaban en otros dioses, al igual que hace la gente en la actualidad. Si yo les llamase impíos, supongo que la mayoría de las personas se sentirían ofendidas, pero quiero decir que no hay persona que tenga más dioses que el americano promedio. Los hombres se inclinan ante el Dios de la popularidad; los hombres se inclinan a este dios y ese dios. Los hombres tienen miedo a la opinión de los demás, como cualquier impío que hubo en el mundo en cualquier época. No hay prácticamente ningún cristiano, y menos un incrédulo, que tenga la verdadera resistencia para ponerse en pie y declarar todas sus convicciones con respecto a Jesucristo, el Hijo de Dios.
Cada vez menos los hombres tienen el aguante necesario para declarar sus convicciones en cuanto a Jesucristo, el Salvador de la humanidad. Esa es la razón de que la iglesia moderna haya perdido su contacto con Dios y haya entrado en un sueño de muerte, un sueño que sólo puede terminar en muerte espiritual y la desintegración de la iglesia tal como es. El único poder que revivirá a la iglesia en este país y en el mundo es el que recibirá cuando abra su corazón por completo a Dios, como hizo el pueblo de Israel, y diga: “Señor Dios, hemos pecado”.
El pecado del que tiene que arrepentirse no es el de haber cometido muchos pequeños
actos que los hombres denominan pecado, los cuales son el reflejo de lo que hay él en el corazón. De lo que necesita arrepentirse la humanidad es de esto: de haber negado el poder de Dios. Han negado a la humanidad que el Cristo de Israel es el Hijo de Dios y que Él es el Salvador todopoderoso. El llamado de Dios a las iglesias cristianas en la actualidad es a salir de sus escondites, al igual que salió Elías, y encontrarse con el Rey. Declaren el terreno sobre el cual se enfrentan a los enemigos de Dios, y enfréntense a ellos en el nombre de Jesucristo. La iglesia cristiana es la única a quien hay que culpar de la existencia de las asociaciones metafísicas que cubren la tierra como una plaga de piojos. La iglesia es la culpable, porque si la iglesia de Jesucristo durante los últimos cincuenta o cien años hubiera declarado a la humanidad el poder del Espíritu de Cristo de Nazaret tal como Él es, nunca habría llegado a existir la tribu de las sociedades metafísicas.
El mundo en la actualidad está siendo tomado por las asociaciones metafísicas hasta tal grado que se está inclinando delante de las leyes metafísicas y denominándolas Dios. Eso es la naturaleza humana y no Dios. Ha llegado el momento en que la iglesia cristiana tiene que dar una nueva demostración al mundo… Pero yo oro y creo que ha llegado el momento de Dios para el desafío de Dios a la humanidad y el desafío de la iglesia cristiana al mundo a pasar al frente, y si es de Dios, dejar que caiga el fuego. No hubo engaño en los profetas israelitas de antaño. Cuando llegaban las personas, ellos ponían sus sacrificios sobre el altar y no ponían ningún fuego artificial debajo; por el contrario, el alma se presentaba delante de Dios. Ellos elevaban su corazón al cielo, y entonces descendía el fuego y consumía el sacrificio: ésa era la evidencia de que el sacrificio era aceptado.
Ha llegado el momento en que Dios quiere que caiga el fuego, y si ustedes, mis queridos hermanos y hermanas, pagan el precio de Dios y se consagran a ustedes mismos a Dios al igual que Cristo, veremos caer el fuego de Dios. Y no será destructivo, a excepción de que el pecado, el egoísmo y la enfermedad se quemarán bajo ese fuego, mientras que la pureza, la vida, la santidad y el carácter permanecerán, purificados y refinados por la gloria y el poder del fuego de Dios que desciende del cielo. El fuego de Dios es creativo de justicia al igual que es destructivo del pecado. Dios no es el Dios de los muertos; Él es el Dios de los vivos. Y el deseo de mi alma es que en esta ciudad Dios todopoderoso pueda levantar un altar al Dios vivo, no a un dios muerto. La humanidad necesita un altar al Dios vivo, al Dios que oye la oración, al Dios que responde la oración, al Dios que responde con fuego. Ha llegado el momento de que el desafío de Dios se proclame. Dios está diciendo: “Si hay un cristiano: que ore. Si hay un Dios: que responda”.

“el ministro de Dios que tiene miedo de creer a su Dios y confiar en su Dios para obtener resultados no es cristiano en absoluto”

El llamado de Elías es el llamado del momento presente. Si el Cristo es el Cristo, obtengan su respuesta de Él. Si Jesús es el Hijo de Dios con poder en la tierra para perdonar pecados, entonces, tal como lo expresó Jesús: Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados… A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. (Lucas 5:24)
Jesucristo era lo bastante razonable para satisfacer los razonamientos y las preguntas del hombre. Y el ministro de Dios que tiene miedo de creer a su Dios y confiar en su Dios para obtener resultados no es cristiano en absoluto.
¿Qué significa el cristianismo para el mundo? ¿Es una esperanza para la tierra de la gloria que está muy lejos en el futuro? ¿Es eso el cristianismo? ¿Es una esperanza de que uno no va a abrasarse en el infierno todos los días de su vida? ¡No! El cristianismo es la demostración de la justicia de Dios al mundo. Por tanto, hermanos, Dios nos ha dado algo que hacer. Él nos ha dado una demostración que hacer. Si no la hacemos, entonces no tenemos más derecho a las afirmaciones de que somos hijos de Dios que otras personas. Si Dios es Dios, sírvanle a Él; y si es Baal, entonces sírvanle.” (El Espíritu de Dios  – Sermón – Del libro: Su Poder en el Espíritu Santo)

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Acerca de diariosdeavivamientos

Un hermano simplemente, que anhela ser siervo de los siervos de mi Señor, dando de gracia lo que de gracia he recibido. Miembro de la Iglesia, la que está formada por todos aquellos que en cualquier lugar del mundo invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, independientemente de la denominación que sean. Combatiendo ardientemente por la fe que una vez fue dada a los santos, pero no combatiendo contra los hermanos, sino junto a los hermanos. Conozco a Cristo, pobre y crucificado, no necesito más nada.
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13 respuestas a John G. Lake – Biografía – Historia de los Avivamientos – PDF

  1. Epifanío Yanez dijo:

    Muy interesante. …muy ilustrativo…

  2. celio dijo:

    simplesmente maravilhoso, só que hoje os ministros de CRISTO não tem essa compreensão do evangelho e do poder de Deus!!!

  3. Eduardo reyes dijo:

    Tiene que haber un cambio en el corazón del hombre después de conocer la vida de JHON Lake,
    No sólo es inspiración es también motivacional a mí corazón,…
    Les agradezco profundamente. Por esta bendición…

  4. Ruby Mexa dijo:

    Gracias estas son las joyas del testimonio del Espiritu Santo sigamos sus ejemplos

  5. Samuel Torres dijo:

    Es de lo mejor que ustedes me han compartido gracias y Dios los bendiga en este ministerio!!

  6. Deybi Lake dijo:

    Gracias por compartir este material, es de gran ayuda para nuestras vida espiritual.

  7. Jhineth dijo:

    Waooooooo es impresionante!!!! Es tan certero con tantas cosas que habló y se que abrió la brecha para lo que Dios está haciendo en la iglesia hoy en día, me encantó leer esto y mientas lo leía algo dentro de mi me sacudía!!! Poderoso

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